El factor clave del fracaso escolar inmigrante es socioeconómico, según la OCDE

Unas jóvenes de origen sudamericano conversan en el Colegio público de Educación Infantil y Primaria "CEIP" La Sedeta,en Barcelona.

Unas jóvenes de origen sudamericano conversan en el Colegio público de Educación Infantil y Primaria “CEIP” La Sedeta,en Barcelona.

El éxito o fracaso escolar de los niños de inmigrantes no viene determinado por sus orígenes sino por el nivel socioeconómico del entorno en que viven, según un informe publicado hoy por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

El estudio “Estudiantes inmigrantes en el colegio: allanando el camino hacia la integración”, elaborado a partir de datos del programa de educación PISA de la OCDE, señala que los colegios con mayores tasas de niños inmigrantes suelen estar localizados en vecindarios pobres.

Esa es, a ojos de la OCDE, la clave de sus resultados escolares, como muestra el ejemplo de Estados Unidos, donde el 21 % de los alumnos tiene origen inmigrante, un dato que asciende hasta el 40 % entre los que viven en la escasez.

El estudio muestra, además, que “las políticas educativas complementan a las políticas sociales hacia la integración”, especialmente si éstas persiguen mejorar las competencias lingüísticas.

“Superar las barreras lingüísticas parece crítico y el informe dice que los alumnos integrados en las clases normales obtienen mejores resultados que aquellos a los que se les separa para aprender con otros alumnos que también estudian el idioma”, indicó.

El documento compara también el sentimiento de pertenencia de los alumnos, de forma que en Bélgica, Irlanda, Luxemburgo y Portugal los estudiantes de la primera generación de inmigrantes se declaran más alineados con el sistema educativo que aquellos que no tienen orígenes extranjeros inmediatos.

En España, Luxemburgo o Noruega, sin embargo, los inmigrantes de segunda generación expresan un mayor sentimiento de pertenencia hacia el colegio que los de primera generación.

Asimismo, en países con “políticas de inmigración muy selectivas” como Australia, Canadá, Nueva Zelanda o Catar, tanto los de primera como de segunda generación inmigrante se muestran sentimentalmente más aferrados al sistema educativo que el resto, agrega la OCDE.

El organismo incluye una serie de recomendaciones sobre cómo los sistemas educativos pueden facilitar la integración de los alumnos en la comunidad, por ejemplo y a corto plazo, reforzando el aprendizaje del idioma o animando a los padres de niños inmigrantes a inscribirles en centros de educación temprana de alta calidad.

Además, se recomienda no derivar a los estudiantes de origen inmigrante a colegios desfavorecidos, evitar reagruparlos y hacerlos repetir cursos y ayudar especialmente a sus padres.

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