Cuantifican el impacto del idioma en la expansión empresarial de España

 En la imagen, José Luis García Delgado (d), catedrático de Economía Aplicada de la Universidad Complutense (Madrid).

En la imagen, José Luis García Delgado (d), catedrático de Economía Aplicada de la Universidad Complutense (Madrid).

Compartir un idioma entre los hispanoamericanos ha generado importantes ganancias para las empresas españolas, tanto en ingresos adicionales y ahorro de costes como en rodaje para una posterior expansión internacional.

Así se desprende de un estudio elaborado por académicos españoles que analizó el impacto económico de la lengua en la expansión de las empresas españolas desde 1996 y las experiencias que se han sacado en todo el proceso.

“Muchas empresas españolas han aprendido el oficio de la internacionalización en Latinoamérica”, dijo en una entrevista con Efe uno de los autores del estudio, el académico de la Universidad Complutense José Luis García Delgado.

Aunque ese es un principio que se ha venido defendiendo en el pasado, es la primera vez que la percepción ha sido trasladada a cifras concretas gracias a una serie de datos y encuestas a 1.700 empresas españolas, además de información adicional.

El análisis, recogido en un libro de la Fundación Telefónica, indica que compartir la lengua multiplicó por tres el comercio exterior de España entre 1996 y 2012, beneficiado no sólo por una misma lengua, sino también por similitudes culturales.

Además, si se tienen en cuenta las exportaciones bilaterales entre los países hispanohablantes, se multiplicaron en cuatro veces en ese espacio, muy por encima de, por ejemplo, el efecto que tiene compartir el inglés.

Un tercio de las empresas consultadas reconoció además que operar en mercados con un idioma referente representa al menos un 1 % del monto de su facturación.

“El proceso de internacionalización de la empresa española fue rápido, y en muy poco tiempo se instalaron en el mercado latinoamericano, y enseguida comenzaron a operar en el internacional”, dijo, por su parte, el catedrático de Economía Aplicada de la Complutense José Antonio Alonso.

“La empresa española se habría internacionalizado igual, el problema es que lo habría hecho de una manera más tardía y con más coste”, agregó Alonso.

Tanto Alonso como García Delgado, exrector de la Universidad Internacional Menéndez y Pelayo, llegaron a Nueva York para presentar este estudio, que forma parte de una serie que analiza distintos impactos del español en Latinoamérica y en Estados Unidos.

“El inglés sigue siendo el idioma de los negocios, pero el español tiene la oportunidad de convertirse en la lengua acompañante de la gran lengua franca (en el mundo de los negocios), que es el inglés”, dijo García Delgado.

El estudio logró demostrar empíricamente el hecho de que, agregó García Delgado, “un idioma común puede ayudar a las relaciones económicas bilaterales entre los países que la comparten”.

El análisis llega a la conclusión de que entre 1996 y 2012 España tuvo una inversión directa exterior de entre 15 y 20 veces más en los mercados de la América hispanohablante comparada con la de regiones con lenguas distintas.

“Cuando una empresa empieza un proceso de internacionalización -insistió Alonso-, busca entornos que le sean confortables, con riesgos menores y conociendo mejor el entorno”.

El estudio, además de tomar datos de una encuesta hecha con 1.700 empresas españolas, tomó información de “entrevistas cualitativas” de directivos de una docena de empresas españolas que han venido destacando por su presencia internacional.

En esas entrevistas, por ejemplo, se confirmó que el idioma era un “factor crucial” en la selección de directivos de las grandes empresas para su expansión internacional.

Asimismo, insistió Alonso, “ahorra muchos costes no tener que implantar a efectos organizativos y de gestión dos o más lenguas”.

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