El contacto de recién nacidos con piel materna está asociado con mayor sobrevida

Una revisión sugiere que los recién nacidos prematuros y con bajo peso tendrían más chances de sobrevivir si pasan sus primeros días apoyados directamente sobre el pecho de sus madres.Un equipo revisó una práctica conocida como “mamá canguro”, que promueve la Organización Mundial de la Salud para reducir la mortalidad infantil, en especial en los países en desarrollo. La estrategia incluye el contacto piel con piel del recién nacido con su madre, la lactancia exclusiva, el alta temprana y el seguimiento en el hogar.

La revisión de 124 estudios publicados demuestra que los cuidados de la mamá canguro están asociados con un 36 por ciento menos de mortalidad en los recién nacidos con bajo peso que la atención tradicional.”A pesar de la evidencia de los beneficios para los bebés

que reciben esos cuidados, su uso sigue siendo bajo en el mundo y su adopción varía entre los centros y los profesionales”, dijo la autora principal, doctora Ellen Boundy, y la primera autora, doctora Grace Chan, investigadoras especializadas en salud pública de Harvard, Boston.

“Esperamos que nuestro estudio describa claramente la evidencia disponible sobre las mamás canguro para que los médicos, las familias y las autoridades comprendan los beneficios de implementar esta práctica para la salud de los recién nacidos”, indicaron Boundy y Chan.

En un artículo aceptado para su publicación en la revista Pediatrics, el equipo escribe que cada año mueren unos 4 millones de bebés en el primer mes de vida. Los bebés prematuros o con bajo peso al nacer son los que más riesgo tienen de morir, enfermar o padecer retrasos del desarrollo.

La ciencia aún ignora cómo los cuidados de las mamás canguro ayudan a esos bebés  vulnerables, pero los autores señalan que el contacto piel con piel entre la madre y el bebé ayuda a que los recién nacidos conserven una temperatura corporal saludable y promueve la lactancia.

Cuando esas mujeres abandonan el hospital, los estudios indican que son un 50 por ciento más propensas a sostener lactancia exclusiva. Entre el primero y el cuarto mes, el aumento es del 39 por ciento.

La práctica también está asociada con una reducción del riesgo de sepsis, una infección sanguínea grave, y de que los bebés tengan temperaturas extremadamente altas o bajas. Además, redujo las reinternaciones.

Los autores señalaron algunas limitaciones del estudio, como si la cantidad de horas del contacto piel con piel influiría en los resultados. Aun así, los resultados se suman a la evidencia creciente de los beneficios de los cuidados de las mamás canguro, según opinó Susan Ludington, investigadora de Case Western Reserve University y directora ejecutiva del Instituto de Cuidados Canguro de Estados Unidos, Cleveland, Ohio.

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