Rusia se prepara para más austeridad en un 2016 marcado por la crisis petrolera

El presidente ruso, Vladimir Putin, el 25 de diciembre en el Kremlin, en Moscú.

El presidente ruso, Vladimir Putin, el 25 de diciembre en el Kremlin, en Moscú.

Aunque hace pocas semanas la economía rusa parecía en vías de recuperación, las autoridades rusas advirtieron el miércoles de que serán necesarias nuevas medidas de austeridad en 2016, un año que se anuncia difícil por el hundimiento del precio del petróleo.

Cada vez más países productores de hidrocarburos, como Arabia Saudita esta semana, se han visto forzados a tomar decisiones impopulares y Rusia, que suma a la situación del crudo las sanciones occidentales por la crisis ucraniana, no es la excepción.

Ante la recesión que golpea al país desde hace un año, el Gobierno ya ha hecho importantes reducciones de personal en la administración y en el sector sanitario para concentrar sus esfuerzos en sectores en dificultades, como el inmobiliario, el automovilístico o la banca.

Pero cuando esperaba un inicio de recuperación en 2016, la súbita caída de los precios del petróleo bruto europeo a su nivel más bajo en más de una década han dado al traste con la recuperación esperada.

“El año próximo no será fácil”, reconoció el ministro de Finanzas, Anton Siluanov a la televisión el miércoles. “Las últimas previsiones muestran que el precio de venta de nuestras principales exportaciones podrían ser más bajas de lo previsto”, explicó.

Rusia obtiene más de la mitad de sus ingresos presupuestarios de la exportación de sus hidrocarburos.

Sus previsiones económicas para 2016 se basaban en un barril a 50 dólares, pero este miércoles el Brent cotizaba a 37 en Londres.

Siluanov estimó que el barril podría mantenerse en torno a los 40 dólares de media el año próximo y que las medidas de “privatización” y de reducción del gasto proyectadas para 2016 podían ser implementadas desde principios de año.

Entre esas medidas, mencionó una posible reducción de la participación estatal en el gigante petrolero Rosneft, actualmente controlado por el Estado en un 70%.

El rublo en mínimos

El objetivo fijado por el presidente Vladimir Putin es no superar un déficit del 3% del PIB, y aunque hasta ahora se ha mantenido dentro de los límites, no superando el 2,8%-2,9%, según Siluanov, la tarea se anuncia difícil para el año próximo.

Por el momento, el Gobierno ha decidido no aumentar las pensiones más que un 4% a principios de 2016, pese a una inflación del 13% en 2015. También ha aplazado una bajada de impuestos prevista para los productores de hidrocarburos pero ha prologando las medidas de apoyo al mercado inmobiliario y automovilístico.

Mientras, el rublo alcanzó este miércoles, último día de cotización de 2015 en la Bolsa de Moscú, su nivel más bajo del año frente a un dólar que subió a 73,23 rublos y un euro que lo hizo a 80,12.

La divisa rusa registró una pérdida frente al dólar del 20% en el año 2015, cifra que se eleva al 40% para 2014.

Después de asegurar que la economía había tocado fondo durante el verano, las autoridades se mostraron más prudentes.

Ahora el Gobierno prevé una subida del PIB del 0,7% en 2016, tras una caída valorada en un 3,7% este año. El banco central, no obstante, cree que si el precio del barril de petróleo permanece en 40 dólares todo el año, el PIB caerá más de un 2%.

Por ahora, la depreciación del rublo mantendrá la inflación, que solo bajará a una tasa anual del 10% en el segundo trimestre, apuntó esta semana el ministro de Economía, Alexei Uliukaiev.

La subida de los precios ha supuesto el hundimiento del poder adquisitivo, y esta situación podría prolongarse.

La producción, después de tres meses de crecimiento, volvió a contraerse en diciembre, según el índice PMI publicado el miércoles por el instituto Markit (48,7).

“Los últimos sondeos muestran que los industriales van a vivir un inicio de año complicado, a menos que se tomen medidas para estimular la demanda”, afirmó Samuel Agass, economista de Markit (NasdaqGS: MRKTnoticias) .

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