El FMI mejora sus previsiones para España y pide una solución “rápida” para la incertidumbre política

El Fondo Monetario Internacional (FMI) rebajó hoy en dos décimas sus previsiones de crecimiento mundial, hasta el 3,1 % en 2015 y el 3,6 % en 2016, debido a una "notable ralentización" de los mercados emergentes, especialmente China y Latinoamérica, y una recuperación "más débil" de los avanzados. "Los riesgos a la baja aparecen ahora más pronunciados para la economía global que hace solo unos meses", apuntó el nuevo economista jefe del FMI, Maurice Obstfeld, en la presentación del informe "Perspectivas Económicas Globales", al inicio de la asamblea anual conjunta de este organismo y el Banco Mundial. De acuerdo con estas nuevas proyecciones, la economía global crecerá en 2015 menos de lo que lo hizo en 2014, cuando se expandió a una tasa del 3,4 %. Las economías avanzadas, impulsadas por EE.UU. y el Reino Unido, vuelven a tirar del carro, aunque con menos ímpetu que antaño. EE.UU. crecerá un 2,6 % este ejercicio (el FMI aumenta así en una décima su anterior pronóstico) y un 2,8 % el próximo (en este caso recorta en dos décimas lo calculado en julio), mientras que el Reino Unido ralentiza su crecimiento hasta el 2,5 % este año y hasta el 2,2 % el próximo. Por su parte, la recuperación en la zona euro sigue siendo "incierta, modesta y desequilibrada", con tasas de crecimiento del 1,5 % en 2015 y del 1,6 % en 2016. En Japón las perspectivas también muestran que el FMI ha matizado su optimismo, ya que ahora calcula que crecerá un 0,6 % este año y un 1 % el próximo, en ambos casos dos décimas menos de lo previsto con anterioridad. "Seis años después de que la economía global saliese de su más amplia y profunda recesión desde la Segunda Guerra Mundial, el santo grial de una expansión global robusta y sincronizada sigue esquiva", precisó Obstfeld. Como responsables del frenazo, el Fondo señala a los mercados emergentes, especialmente a los exportadores de petróleo y materias primas como Rusia y Latinoamérica, y a la ralentización de China, que crecerá este año un 6,8 % y un 6,3 % el próximo.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha mejorado sus perspectivas para España por séptima vez en los últimos tres años, situando a la economía española como la de mayor crecimiento entre las grandes economías avanzadas en 2016, con una expansión del 2,7% en 2016, dos décimas más que en octubre, y del 2,3% en 2017, una décima por encima del anterior pronóstico, aunque ha advertido del impacto negativo derivado de la actual incertidumbre política.

“España ha hecho mucho en términos de reformas”, reconoció en rueda de prensa el economista jefe del FMI, Maury Obtsfeld, quien, sin embargo, advirtió de que la actual incertidumbre política “podría pesar” en la evolución económica, por lo que expresó su deseo de que pueda alcanzarse una solución “rápida”, lo que resultaría positivo para la economía.

En la última actualización de sus previsiones macroeconómicas, el FMI vuelve a reconocer a España como la economía avanzada con mayor crecimiento en 2016 y la segunda de 2017, sólo por detrás del 2,6% previsto para EEUU.

Asimismo, España se desmarca del pesimismo generalizado en la actualización de previsiones del FMI y es junto a Alemania la única de las economías examinadas que ve revisados al alza sus pronósticos de 2016 y 2017.

En concreto, el FMI ha mejorado en dos décimas su proyección de crecimiento para la economía española durante este año, hasta el 2,7%, mientras que para 2017 ha mejorado en una décima su anterior proyección, hasta una expansión del 2,3%, según el informe ‘Perspectivas de la economía mundial’.

Esta revisión al alza de las proyecciones para España contrasta con las del conjunto de la economía mundial, que la institución ha rebajado en dos décimas tanto para 2016, que se sitúa en el 3,4%, como para 2017, que crecería un 3,6%.

Durante los últimos meses, la institución dirigida por Christine Lagarde ha ido revisando gradualmente al alza sus expectativas de crecimiento para España. El pasado mes de octubre, el FMI adjudicó a la economía española un crecimiento del 2,5%, mientras que hace un año lo situaba en un 1,8%.

De este modo, la economía española se sitúa por encima de la perspectiva de crecimiento de la eurozona, que ha mejorado en una décima para 2016, hasta alcanzar una expansión del 1,7%, mientras que para 2017 se ha mantenido en el 1,7% previsto en el anterior informe.

Además, la perspectiva del FMI para España también es superior a las de las principales economías de la zona euro. La proyección de crecimiento para Alemania para 2016 ha aumentado una décima, hasta el 1,7%, mientras que la institución ha empeorado en dos décimas su proyección para Francia, hasta una expansión del 1,3%. Por su parte, Italia se mantiene en el 1,3%.

POLÍTICA MONETARIA “ESENCIAL”.

El FMI ha calificado de “esencial” la continuación de una política monetaria acomodaticia en las economías avanzadas en las que la tasa de inflación se encuentra “aún muy por debajo” de las metas de los bancos centrales, entre las que se encuentra la eurozona.

Además, la institución ha instado a modificar la política fiscal a corto plazo, “cuando las condiciones lo permitan”, con el objetivo de “respaldar” la recuperación mediante inversiones que aumenten el capital productivo futuro. En este sentido, ha indicado que “la consolidación fiscal debería ser equitativa y promover el crecimiento”.

Por otro lado, el FMI ha indicado que entre las reformas estructurales que debe abordar cada país debe incluirse el “fortalecimiento” de la participación en el mercado laboral, la solución al sobreendeudamiento y la reducción de los “obstáculos” al ingreso en los mercados de productos y servicios.

LLEGADA DE REFUGIADOS.

La institución también ha abordado en su informe la llegada de refugiados a Europa procedentes de países en conflicto, destacando que está dando lugar a “grandes dificultades” para la capacidad de absorción en el mercado laboral, aunque ha asegurado que estos países deberían “aprovechar” los beneficios económicos a largo plazo que conlleva la llegada de refugiados.

“Las medidas de política encaminadas a respaldar la integración de los migrantes a la fuerza laboral son críticas para calmar las inquietudes en torno a la exclusión social y los costes fiscales a largo plazo”, ha advertido el FMI.

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