Lisboa rebate las críticas al Presupuesto y dice que “son proyecciones prudentes”

El vicepresidente de la Comisión Europea (CE) para el Euro y el Diálogo Social, Valdis Dombrovskis.

El vicepresidente de la Comisión Europea (CE) para el Euro y el Diálogo Social, Valdis Dombrovskis.

El Gobierno socialista de Portugal rebatió hoy las críticas al borrador del Presupuesto de 2016, del que la Comisión Europea (CE) cuestiona el ritmo de la reducción del déficit, y defendió que las proyecciones emitidas son “prudentes”.

“Las proyecciones presupuestarias están basadas en un escenario macroeconómico prudente. La discrepancia con algunas instituciones internacionales se debe al impacto de la medidas incluidas en el Presupuesto (aumento de los ingresos y la inversión y la reducción del pago de intereses)”, defendió el Ejecutivo en un comunicado.

El primer ministro portugués, el socialista António Costa, minimizó hoy los avisos de la CE sobre la desaceleración del déficit estructural del país, un tercio menor a la pactada con Bruselas.

“El Presupuesto de 2016 asegura la reducción estructural del déficit de 0,2 puntos porcentuales, en oposición a lo que ocurrió en 2015 (con los conservadores en el poder), cuando no se pidió corrección estructural en el déficit”, justificó el gabinete socialista.

La nota recordó también que la caída del déficit se produce, a pesar de la eliminación de medidas de austeridad aplicadas en el época del rescate financiero (2011-2014).

Citó la devolución de los recortes salariales a los funcionarios públicos, la subida modesta las pensiones más bajas y la eliminación de un impuesto extraordinario en el 90 % de las nóminas.

Recordó, además, que la vigencia de varias de ellas ya había sido considerada ilegal por el Tribunal Constitucional (TC).

Las metas de reducción de déficit se lograrán también a través de impuestos sobre el crédito al consumo, frenando importaciones y tasando el petróleo, los productos energéticos y el tabaco, señaló Lisboa.

El borrador de los Presupuestos para 2016 pronostica una mejora en la mayoría de los indicadores: una subida del PIB del 2,1 %, una tasa de inflación del 1,4 %, una de desempleo del 11,2 %, un déficit nominal del 2,6 % y una deuda pública del 126 %.

Aparte de la CE, la oposición centro-derechista y expertos del Consejo de las Finanzas Públicas de Portugal (CFP), así como la calificadora de riesgos Fitch, también han dudado de las previsiones del Ejecutivo socialista, que han calificado de “irreales” y “arriesgadas”.

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