La Garnacha, uva internacional por sus dieciséis países de cultivo

garnachaLa variedad de uva garnacha, típicamente mediterránea y cuyo cultivo se concentra principalmente en el valle del Ebro, el Rosellón francés y la isla de Cerdeña, celebra su fiesta anual, en la que ochenta expertos de once países elegirán, en una cata a ciegas, los mejores caldos del mundo.

El Concurso Garnachas del Mundo, que alcanza su cuarta edición y que por primera vez sale del Rosellón, su impulsor, para instalarse en Zaragoza y en un marco incomparable como el Monasterio de Veruela, a los pies del Moncayo, donde se ha celebrado la cata, reunía a 576 vinos procedentes de España, Francia, Italia -los principales participantes-, Grecia, Australia y la República de Macedonia, que se estrena en estas lides.

Tras la cata, realizada hoy, esta fiesta del vino culminará esta noche en lo que han denominado “noche de la garnacha“, en la que se harán públicos los ganadores, que en la última edición fueron dos caldos españoles en las categorías de uva tinta y blanca, respectivamente: de la Denominación de Origen Protegida (DOP) aragonesa de Campo de Borja y de la catalana de Tierra Alta, que encabezan, junto con Navarra, la producción de esta variedad a nivel nacional.

Según explica Fabrice Rieu, presidente del Concurso y responsable de la denominación del Rosellón, esta variedad destaca por ser la que da lugar a una mayor diversidad de vinos, tanto blancos, como rosados, tintos, dulces e incluso espumosos.

“No hay otra uva que permita crear tanta diversidad”, insiste.

Se trata, con unas 185.000 hectáreas cultivadas, de la cuarta variedad vinícola del mundo, con unas 5.000 hectáreas en la denominación anfitriona, Campo de Borja, más de 10.000 en el resto de Aragón y otras 6.000 tanto en el Rosellón como en Cerdeña, que son las que, con Cataluña, suelen copar los primeros puestos en cada edición del certamen.

La garnacha, indica Rieu, aporta al mismo tiempo frescor, pero también complejidad, profundidad, potencia y hace unos vinos “muy redondos, muy suaves y muy apreciados”.

Se trata, además, de una de las variedades más antiguas y ha traspasado los tres países del triángulo mediterráneo occidental y ahora se cultiva en unos dieciséis países, llegando a puntos tan distantes como Estados Unidos, Argentina, Australia o Brasil.

Incluso, como consecuencia del cambio climático, a lugares tan poco mediterráneos como el Reino Unido o Alemania, ha asegurado.

Raúl Igual, mejor sumiller oficial de España en 2010, cata un vino durante la cuarta edición del Concurso Garnachas del Mundo.

Raúl Igual, mejor sumiller oficial de España en 2010, cata un vino durante la cuarta edición del Concurso Garnachas del Mundo.

En el acto de clausura celebrado después de la cata, en la que cada miembro del jurado ha probado un mínimo de 36 caldos, Fabrice Rieu ha anunciado que en 2017 el Concurso Garnachas del Mundo se volverá a deslocalizar y se celebrará en Cerdeña, cuya ministra de Agricultura acudirá esta noche a la “noche de la garnacha” a recoger el testigo.

Por su parte, el diputado provincial delegado del Monasterio de Veruela, Pedro Feliciano Tabuenca, ha confiado en que haya “el mayor número posible” de aragoneses entre los premiados, aunque ha remarcado que lo verdaderamente importante es que estos vinos sean “más conocidos y apreciados” en el mercado internacional, en lo que ha coincidido con el presidente del DO Campo de Borja, Eduardo Ibáñez.

El secretario y director técnico de esta misma denominación, José Ignacio Gracia, ha contado a Efe que actualmente el 60 por ciento de la superficie vitivinícola del campo borjano está compuesta por garnachas y que esa proporción había llegado incluso al 90 por ciento en los años 80.

Ahora, se ha despertado un nuevo interés entre los productores, subraya, y marca como objetivo que “en la próxima década hay que conseguir ponerlo en valor en el mercado internacional y que las variedades de moda sean las variedades españolas”.

De momento, tienen buenas reservas, pues la de 2015 ha sido una buena cosecha que les ha dejado las bodegas “muy llenas de buen vino”, gracias a las abundantes lluvias registradas el pasado invierno, algo que no se ha dado todavía este año, marcado por la sequía y por las suaves temperaturas.

Espera, por tanto, que el frío que reste por venir llegue en este mes de febrero, pues de lo contrario, al adelantarse el ciclo de la vid y otros cultivos, unas heladas tardías causarían importantes daños.

Entre los jurados, el presidente de la Asociación Aragonesa de Enólogos, Isidro Moneva, resalta la golosidad, sedosidad y suntuosidad como las principales virtudes de la garnacha.

“Completa el paladar y te invita a seguir tomando, que entre otras cosas es importante para vender muchas botellas”, bromea.

Para Amaya Cervera, periodista y creadora del portal “Spanish Wine Lover”, la garnacha es “la uva de la sabrosidad” y es “bastante fácil de beber”, mientras que para Fernando Mora, estudiante español de Master of Wine, para ganar un concurso como este los ingredientes son que sea “un vino muy expresivo, con una intensidad alta, que huela a garnacha y que deje la boca completa”.

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