Los españoles de 55 a 69 años pueden trabajar 7 años más de media, dice Fedea

 Varias personas forman una larga cola ante una oficina del INEM.

Varias personas forman una larga cola ante una oficina del INEM.

Un gran potencial de empleo está “desaprovechado” en la población española de entre 55 y 69 años, según un estudio de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea), que estima que hay una capacidad adicional de trabajo de 7,1 años de media en este rango de edad.

El informe “La capacidad de trabajo en buena salud en edades avanzadas: evidencia para España” difundido hoy también apunta que el margen existente para incrementar las tasas de actividad laboral aumenta con la edad y con el nivel educativo.

El texto subraya que en España, en paralelo al incremento de la esperanza de vida se ha observado una reducción de la participación de los trabajadores de edad avanzada, que solo se revirtió parcialmente entre 1995 y 2007, para volver a valores “anormalmente bajos” en la reciente crisis económica.

El estudio señala que en las últimas décadas los mayores han mejorado su salud, pero eso no se ha trasladado al mercado de trabajo, ya que mayoritariamente la jubilación se sigue produciendo cuando llega la edad legal de jubilación.

Según Fedea, en España hay “un amplio margen” para aumentar la participación laboral de los trabajadores en edad avanzada en buena salud, lo que considera que podría ser de gran ayuda en la formulación de políticas públicas especificas para este colectivo.

El informe concluye que en el caso español la salud no supone un obstáculo para alargar las vidas laborales, al tiempo que apunta que esto puede contribuir a suavizar de forma significativa los ajustes necesarios del sistema de pensiones ante una demografía “adversa”.

En este sentido, la fundación apunta que España tiene una de las tasas de fecundidad más bajas de Europa y una de las esperanzas de vida al nacer más altas (82,5 años en 2012), que muestra una rápida tendencia al alza.

Fedea dice que alargar la vida laboral con el aumento de la edad legal de jubilación o al compatibilizar el cobro de la pensión con el mantenimiento de algún tipo de actividad laboral remunerada son algunas de las opciones existentes para mejorar la sostenibilidad del sistema público de pensiones y mantener “en la medida de lo posible” sus prestaciones y los niveles de consumo.

No obstante, advierte de que para que esta estrategia sea factible es necesario que el estado de salud de los mayores sea “lo suficientemente bueno” como para permitir al grueso de ellos mantener niveles de actividad superiores a los que se observan actualmente.

Añade que este argumento no sería válido en el caso de actividades que entrañen un especial riesgo y que sean más adecuadas para trabajadores más jóvenes.

El documento apunta que sus conclusiones deben tomarse como un indicador de que hay capacidad potencial de trabajo en la población de más de 55 años y no como un factor “decisivo” para fines políticos.

Así, subraya que es necesario profundizar en esta investigación con datos más detallados de empleo y sanidad, antes de que se puedan llevar a cabo reformas políticas para incrementar la participación en las edades más avanzadas.

Además, advierte que el estudio se ha realizado teniendo en cuenta solo a la población masculina, por diferentes factores como la incorporación más tardía de las mujeres al mundo del trabajo.

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