La Madrid Fashionweek entre el minimalismo y el aire sesentero

2Siluetas holgadas y patrones rectos alumbran prendas cómodas, piezas minimalistas que se mezclan con patrones setenteros y otras más sofisticadas ideadas para la noche, tendencias que se han visto hoy en la segunda jornada de la pasarela Madrid Fashionweek.

Con los acordes de la música de David Bowie, en un homenaje a la estrella de pop recientemente fallecida, la diseñadora Agatha Ruiz de la Prada, con tienda propia en Nueva York y un fuerte expansión en Latinoamérica, donde desfila en Colombia y Uruguay, presentó un delirio setentero lleno de luz y de color para vestir a la mujer durante sus años más locos, los universitarios.

Por un lado presenta a una joven casi adolescente con sudaderas de algodón, faldas muy cortitas y ponchos de lana con flecos bordados a mano.

Por otro, propone una mujer más “chic” vestida con hermosas prendas plisadas, rayas mezcladas con cuadros y estampados psicodélicos que incluyen pequeños y divertidos alienígenas con cabeza en forma de corazón.

Para la noche, propone vestidos de “patchwork” o de lentejuelas estampadas, así como caftanes y quimonos trabajados en organza, seda y muselina con piezas de polipiel de espejo. “Somos ecológicos”, recuerda la diseñadora.

Con la misma pasión y entusiasmo que un hincha anima a su equipo de fútbol, el diseñador David Delfín llegó a la pasarela madrileña con una colección confeccionada con las típicas bufandas futboleras.

Unas veces sobre las prendas, otras formando parte de ellas, la bufanda se instala en sudaderas convertidas en vestidos, en abrigos, en chaquetas y también en fanáticas faldas que levantan a la hichada.

El balón de oro de la jornada se lo llevó el minimalismo de Ángel Schelesser, una seña de identidad que ha defendido a lo largo de su trayectoria.

Aunque reconoce que no lo ha conseguido y sigue en la búsqueda, una estética que también se ha repensado en otra de las grandes citas con la moda, Nueva York. “Es un ejercicio de despojamiento difícil. El minimalismo es la sensatez, el sentido común”, explicó a EFE momentos antes del desfile.

Y con esa filosofía, Schelesser llevó a la pasarela madrileña una colección sobria y femenina con siluetas amplias “que hacen un guiño a la ropa de andar por casa y a las prendas deportivas”.

Envolventes abrigos de cuadros blancos y beige o blancos y azul marino a modo de batín que conjuntaba con pantalones anchos, desenfadados y muy cómodos trabajados en crepé de lana y lanas rústicas.

Para la noche, Schelesser prefiere vestidos largos de líneas depuradas que dejan al descubierto el hombro de la mujer, un patrón que adorna con sutiles encajes, transparencias y lentejuelas.

Antes, Juan Duyos presentó una colección inspirada en el vino y sus sensaciones, “un ejercicio de volumen y color muy cuidado intentando no caer en el exceso”, explicó el diseñador.

Tres colores vertebran su colección con rojos, rosas y blancos, con lo que viste a una mujer romántica, fuerte y sensual.

Montesinos ha revisado la memoria historia de la moda de España y ha rendido un homenaje a sus referentes, “los espejos en los que ilumino los vestigios del mañana”.

Ha querido destacar el trabajo femenino y sexy de Manuel Pertegaz, “un arquitecto de los volúmenes”. Y una mención especial para “el maestro” Cristóbal Balenciaga, capaz de hacer una exquisita costura, que a día de hoy, no se ha superado.

Un renovado Juanjo Oliva ha presentado una colección renovada y cosmopolita con vistosas faldas pantalón, hermosas blusas con lazada y vestidos con dibujos geométricos que, sin lugar a dudas, luciría la mismísima duquesa de Windsor.

 

Agatha Ruíz de la Prada

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