Alberola, Martín Soto y Simon Evans dan vida al arte en el Palacio de Tokio

Una de las obras de arte que el Palacio de Tokio de París, reúne entre otras obras, hasta el próximo 16 de mayo, una retrospectiva del artista argelino Jean-Michel Alberola y una instalación con las geometrías particulares del mexicano Martín Soto Climent, elaborada con medias y zapatos de tacón.

Una de las obras de arte que el Palacio de Tokio de París, reúne entre otras obras, hasta el próximo 16 de mayo, una retrospectiva del artista argelino Jean-Michel Alberola y una instalación con las geometrías particulares del mexicano Martín Soto Climent, elaborada con medias y zapatos de tacón.

Los neónes y la obra de múltiples facetas del argelino Jean-Michel Alberola conforman una parte de la nueva temporada artística del Palacio de Tokio en París, junto con la geometría de su colega mexicano Martín Soto Climent, elaborada con medias y zapatos de tacón.

Nacido en 1977, Soto Climent presenta ahora en París “Frenetic Gossamer”, instalación cuyos elementos aparecen diseminados por un espacio que inaugura su creación, el Bas-Bar, nuevo lugar de relax en el corazón del monumental Palacio de Tokio.

Presidida por un mosaico de geometría que podría recordar la decoración de la Alhambra y una etérea cúpula sugerida con los mismos materiales, la instalación estructura el nuevo bar con líneas, ángulos y figuras, formadas por las perneras de pares de medias artísticamente estiradas rematadas en zapatos de tacón.

Su trabajo se inscribe en la serie de “nuevas obras ‘in situ’ ‘Anémochories'”, al igual que la de otros artistas como Shana Moulton (1976), autora de una vecina e intimista instalación musical.

Con Alberola (1953), el “antimuseo” parisino dedicado a las vanguardias más contemporáneas ofrece una solemne retrospectiva que sigue, como la propia trayectoria del artista, los caminos entre abstracción y figuración, en forma de instalaciones, esculturas, frescos, películas, textos, maquetas y objetos diversos.

Es la primera gran exhibición que le dedica París en los últimos veinte años y exhibe numerosas piezas inéditas para “cartografiar” mejor la diversidad de su trabajo, relacionado con el de otras grandes figuras de la cultura y el pensamiento como Robert Louis Stevenson, Franz Kafka, Karl Marx o Simone Weil.

Entre otras manifestaciones que ocuparán hasta el próximo 16 de mayo el antimuseo parisino resalta la gran monográficas dedicada a los hermanos Florian y Michael Quistrebert, nacidos en Nantes, en el noroeste de Francia, en 1982 y 1976 respectivamente.

Reúne en ella una mezcla inédita de vídeos, luces y cuadros de grandes dimensiones pintados con laca de carrocería, que giran sobre sí mismos y en su perpetuo movimiento buscan raíces en obras de Tàpies, Staël y Picasso.

Otro dúo de artistas, Simon Evans, integrado por los neoyorquinos Simon Evans (1972) y Sarah Lannan (1984) reina en otro de los espacios principales del lugar para revelar una delicada y laberíntica obra escrita y garabateada sobre y con papel.

Se titula “Simon Evans not not Knocking on Heaven’s Door”, en referencia al celebérrimo tema de su compatriota Bob Dylan, retomado ya por Sam Peckinpah en el filme “Pat Garrett y Billy el niño” (1973).

La recién estrenada temporada del Palacio de Tokio, bautizada “Arpenter l’intervalle” (Atravesar el intervalo), cuenta igualmente con una instalación monumental de Sara Favriau (1983), un conjunto de jaulas de madera que sobrevuelan el suelo reunidas por un sendero, encerrando cada una su secreto.

De Louidgi Beltrame (1971) se presentan entre otras obras “El Brujo”, película que tiene por figuras protagonistas al chamán peruano José Levis Picón y al actor Jean-Pierre Léaud, famosa estrella de la “Nouvelle Vague” y la cinta culto “Los cuatrocientos golpes” (1959), de François Truffaut.

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