El G20 promete políticas y reformas para impulsar el crecimiento

Los ministros de Finanzas y gobernadores de bancos centrales de los países del G20 posan para la foto de familia de la reunión, este sábado 27 de febrero en la ciudad china de Shanghai.

Los ministros de Finanzas y gobernadores de bancos centrales de los países del G20 posan para la foto de familia de la reunión, este sábado 27 de febrero en la ciudad china de Shanghai.

Los países del G20 prometieron este sábado que usarán “todos los instrumentos” disponibles, incluyendo la política monetaria, fiscal y las reformas estructurales, para “fortalecer la recuperación”, pese a las reticencias expresadas por Alemania durante la reunión celebrada en Shanghái.

Las 20 mayores economías mundiales van a utilizar políticas tanto a nivel individual como colectivo para impulsar el crecimiento global, que se sitúa “por debajo de los objetivos”.

“Hay crecientes temores de que haya más revisiones a la baja” de las perspectivas del crecimiento mundial, agregaron los delegados en la declaración final. En sus últimas estimaciones, la OCDE recortó las previsiones de crecimiento global de un 3,3% a un 3%.

“Acordamos que necesitamos hacer más para alcanzar nuestros objetivos comunes para el crecimiento mundial”, señalaron los ministros en la declaración, en la aseguraron que utilizarán “todos los instrumentos disponibles”, tanto a nivel “individual como colectivo”.

En el comunicado final, los ministros de Finanzas y presidentes de los bancos centrales afirmaron que aunque la recuperación de la economía global continúa, “sigue siendo desigual”.

Esta reunión se produce en un momento en que el país anfitrión, China, sufre una desaceleración de su economía, cuyo crecimiento está en el nivel más bajo de los últimos 25 años.

Entre los riesgos mencionados, los ministros y presidentes de los bancos centrales citaron “los flujos de capitales volátiles, la posibilidad de una caída fuerte de los precios de las materias primas, el aumento de los riesgos geopolíticos, el golpe que supondría la eventual salida del Reino Unido de la UE y el creciente número de refugiados en algunas regiones”.

En el comunicado los ministros reafirmaron su compromiso previo de “abstenerse de devaluaciones competitivas”.

Diferencias con Alemania

El Fondo Monetario Internacional (FMI) también celebró el anuncio. “Sin una acción colectiva y voluntaria (…) hay un riesgo de que la recuperación económica” se descarrile, dijo su directora gerente, Christine Lagarde.

Por su parte, el secretario del Tesoro, Jack Lew, dijo que la debilidad de la demanda es un tema clave. “Tenemos que redoblar los esfuerzos para impulsar la demanda global más que depender únicamente de Estados Unidos”, señaló.

Sin embargo, en la reunión también quedaron al descubierto diferencias entre los países después de que el ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble advirtió que las medidas de flexibilización monetaria han demostrado ser “contraproducentes”.

El ministro de la mayor economía de la Unión Europea también señaló que los programas de estímulo fiscal mediante el aumento del gasto público “perdieron eficacia”. “El modelo económico basado en el endeudamiento ha tocado su límite”, proclamó Schäuble, que sólo ve una salida en las “reformas estructurales”.

Esta postura se enfrenta con la tesis que sostienen Estados Unidos, el Reino Unido y China, que apoyan la utilización de instrumentos monetarios y fiscales para estimular el crecimiento, combinado con la implementación de reformas estructurales.

El ministro francés de Finanzas, Michel Sapin, dijo que si bien “la política monetaria no puede resolver todo”, los presidentes de los bancos centrales afirmaron en Shanghái que están dispuestos a implementar más medidas si fuera necesario.

Sapin dijo que si bien nadie está pidiendo que haya un paquete de medidas coordinado en los países, sería deseable que las economías más fuertes tomen iniciativas. “Le pedimos a los países que están en una situación más favorable” que aprovechen para actuar con más fuerza.

Puede que haya “reticencias históricas y culturales” de algunos países a la hora de relajar el gasto público, admitió el ministro francés.

“La opinión divergente expresada por Alemania muestra que el consenso sigue siendo frágil”, estimó Lu Zhengwei, economista de Citic Bank International, poco entusiasta con la declaración final. Los ministros tomaron consciencia de la gravedad de la situación, pero “el problema reside en la ejecución”, de las soluciones, señaló.

INDEPENDIENTE DE ESTÍMULOS MONETARIOS

Los ministros de Finanzas del G20 se comprometieron hoy a impulsar un crecimiento económico que permita dejar atrás definitivamente la crisis financiera internacional con una base más allá de los estímulos monetarios.

La declaración publicada al cierre de su encuentro de dos días en Shanghái constató los crecientes riesgos que debilitan la recuperación económica mundial y la voluntad del grupo de las economías desarrolladas y emergentes por atajarlos, aunque eludió dar recetas claras sobre cómo se va a llevar a cabo.

La posible salida del Reino Unido de la Unión Europea (el llamado “Brexit”) y la masiva llegada de refugiados a Europa se suman por primera vez a una lista de amenazas que incluye la caída de los precios de las materias primas, la volatilidad en los flujos de capitales y los mercados y el auge de las tensiones geopolíticas.

Para superar ese sombrío panorama, el G20 enfatizó en el documento final de la reunión la necesidad de usar “todas las herramientas” monetarias, fiscales y estructurales “individual y colectivamente”.

Las intervenciones de los bancos centrales son insuficientes por sí solas para generar un “crecimiento sostenible”, pero tienen que apoyar una actividad económica que necesita de “políticas fiscales flexibles” para reactivarse, según se desprende del texto.

Incluso con unos tipos de interés cercanos a cero en la mayoría de las economías desarrolladas -incluso negativos en Japón-, la economía global da signos de ralentización que han reavivado los temores de una posible recaída en otra recesión.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) han rebajado en las últimas semanas sus previsiones de crecimiento globales para este año a un 3,4 % y un 3 %, respectivamente.

“No existe margen adicional para inyectar liquidez”, explicó el ministro español de Economía, Luis de Guindos, quien añadió en declaraciones a los periodistas que algunos países pueden intervenir en el frente fiscal.

En vísperas de la cumbre ministerial, varios miembros del G20, entre ellos Estados Unidos, habían reclamado un programa conjunto para relanzar el crecimiento, una petición que se topó con las reticencias manifestadas, entre otros, por el ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, en la jornada inaugural de la reunión.

El documento del G20 aporta compromisos más concretos en contra de la manipulación de los tipos de cambio con fines competitivos y para potenciar las inversiones y la construcción de infraestructuras, para la que apuesta por los nuevos bancos de desarrollo multilaterales.

Además, el grupo de las economías desarrolladas y emergentes acordó intensificar los esfuerzos para eliminar todas las fuentes, técnicas y canales de financiación terrorista y a aumentar la cooperación en el intercambio de información al respecto.

La directora gerente del FMI, Christine Lagarde, afirmó en una rueda de prensa al cierre de la reunión de Shanghái haber percibido un “compromiso renovado” en el G20 para reforzar el crecimiento económico y contener los riesgos.

Lagarde aseguró que su “deber” en el G20 era recordar los riesgos que afronta la economía mundial, y que transmitió la necesidad de actuar de forma “valiente, amplia y colectiva”.

“Creo que ese mensaje fue recibido por nueve de cada diez, y los miembros saben que no tienen mucho tiempo para cumplir con los compromisos que hicieron para conseguir este 2 % adicional”, señaló Lagarde en referencia al plan adoptado en la reunión de líderes del G20 de 2014 en Brisbane (Australia) para conseguir un crecimiento económico de un 2,1 % por encima de las previsiones hasta 2018.

A pesar de reconocer los riesgos que ofrece la coyuntura internacional, la declaración del G20 juzga que la magnitud de la volatilidad que han experimentado recientemente los mercados financieros no se ajusta a la realidad económica.

En el documento, el G20 expresa su esperanza de que los países desarrollados experimenten una expansión económica moderada y que la pujanza de los emergentes siga siendo “fuerte” este año y se mostró confiado en garantizarla en el futuro acelerando la adopción de reformas estructurales.

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