Abengoa afronta el reto de lograr un acuerdo antes de mediados de marzo

Torres de energía solar en la planta de Abengoa en Sanlucar La Mayor, Sevilla.

Torres de energía solar en la planta de Abengoa en Sanlucar La Mayor, Sevilla.

Abengoa afronta esta semana la recta final de las negociaciones con bancos y acreedores con el reto de tener listo un preacuerdo a mediados de marzo, en un entorno cada vez más complejo que le ha impedido abonar a sus trabajadores las nóminas de febrero.

A un mes de que finalice el plazo para lograr un acuerdo con los acreedores que salve al grupo del concurso de acreedores, que sería el mayor de la historia de España, las negociaciones sobre la reestructuración se ven en la obligación de avanzar.

Fuentes cercanas a las negociaciones calculan que, para cumplir todos los plazos, es necesario que el preacuerdo y los mayores acreedores (banca y bonistas) deberían estar listos, como muy tarde, a mediados de marzo.

Estas negociaciones comenzaron prácticamente desde la solicitud del preconcurso de acreedores a finales de noviembre y se intensificaron en enero con la presentación del plan de viabilidad elaborado por el grupo junto a Álvarez&Marsal.

Este plan dibuja una compañía más pequeña, centrada en la actividad de ingeniería y construcción y con un ambicioso plan de desinversiones, que incluye la actividad de bioenergía de primera generación.

Este plan industrial para la “Nueva Abengoa” va acompañado de una propuesta financiera que lo sostiene y que prevé reducir la deuda a un tercio -de los casi 9.000 millones actuales a alrededor de 3.000 millones-.

La reestructuración de la deuda podría pasar por quitas, una opción que la banca rechaza, capitalización de la deuda, préstamos participativos a largo plazo o una combinación de varias que, al final, terminará dando el control de esa nueva Abengoa a bancos y fondos.

Estas negociaciones se han entrelazado con las conversaciones en torno a la concesión de una línea de liquidez por parte de los fondos tenedores de bonos para que la compañía pueda hacer frente a pagos urgentes, por unos 165 millones de euros.

Aunque el crédito estaba prácticamente listo a mediados de enero, las exigencias de los bonistas -un interés del 25 % y la mitad de las garantías concedidas a la banca- han despertado el rechazo de las entidades financieras, retrasando así unos fondos destinados a aliviar las necesidades de liquidez del grupo.

La falta de liquidez ha llegado a niveles extremos esta semana, impidiendo a la compañía abonar a tiempo las nóminas de febrero.

Una vez cerrado el preacuerdo con banca y bonistas, se abrirá un plazo para recoger las consideraciones del resto de acreedores y, posteriormente, un periodo de adhesión.

Todo este proceso deberá estar concluido antes del 28 de marzo, que es la fecha en la que expira el plazo de cuatro meses que da el preconcurso para alcanzar un acuerdo y, por lo tanto, evitar el concurso.

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