Abengoa quiere evitar la caída con la vuelta de Benjumea

Felipe Benjumea.

Felipe Benjumea.

El gigante español de las energías renovables Abengoa, al borde de la quiebra, nombró este miércoles un nuevo presidente, más independiente de su accionista principal, esperando facilitar así la conclusión de un acuerdo con sus acreedores.

Esta compañía especialista de las centrales solares, sobre la que pesa una deuda de más de 9.000 millones de euros, anunció la salida de José Domínguez Abascal, nombrado presidente hace cinco meses, y el fin del contrato como consultor que tenía el antiguo presidente Felipe Benjumea, hijo del fundador.

Estas decisiones tienen “el objetivo prioritario de facilitar un acuerdo de reestructuración con los acreedores financieros de la Sociedad y contribuir a potenciar la independencia de la misma del que a día de hoy es su principal accionista, Inversión Corporativa IC, SA”, explicó Abengoa en un comunicado a las autoridades bursátiles españolas.

En septiembre de 2015, el grupo había destituido al presidente Felipe Benjumea, que presidía el grupo desde hacía 25 años. Pero su sustituto, ya presente en el equipo dirigente desde 2008, era todavía demasiado cercano a la familia fundadora a ojos de los bancos. “Los acreedores preferían desvincularse de la directiva anterior”, declaró una fuente cercana a las negociaciones con los acreedores.

Tras haber convertido a Abengoa en compañía emblemática de la industria española, la gestión de Benjumea recibió críticas, principalmente por su política de dividendos demasiado generosos y por multiplicar las inversiones en el extranjero. Dos exdirectivos, uno de ellos el propio Felipe Benjumea, están siendo investigados en España por supuestos “delitos de administración desleal y uso de información privilegiada”.

El martes, la empresa anunció que en 2015 tuvo unas pérdidas de 1.213 millones de euros y que su deuda bruta era de 9.395 millones a 31 de diciembre. Reconoció que necesitaba 826 millones de euros de liquidez para poder seguir funcionando en 2016 y, según los sindicatos, advirtió a los empleados que no podría pagar, por ahora, todos los salarios de febrero.

Apoyada durante mucho tiempo en las subvenciones a las energías renovables en España y después en un desarrollo rápido en los países emergentes (realizó un 38% de su cifra de negocio en Sudamérica), Abengoa se ha visto golpeada de lleno por la crisis económica en Brasil y por la caída de los precios del petróleo, que hacen menos atractivas las inversiones en las energías renovables.

“Su liquidación sigue siendo probable”

El nuevo presidente, Antonio Fornieles, era vicepresidente de Abengoa desde hace poco más de un año, pero había trabajado más de 20 años en KPMG, la consultora encargada en diciembre por siete bancos acreedores de realizar una auditoría completa de las cuentas del grupo español y sus centenares de filiales.

El grupo, con sede en Sevilla, se declaró en preconcurso de acreedores el 25 de noviembre, lo que le deja un margen hasta el 28 de marzo para llegar a un acuerdo con sus acreedores. En caso contrario, se arriesga a convertirse en una de las mayores quiebras de la historia de España.

La compañía, que empleaba a unas 28.700 personas a finales de septiembre, de ellas unas 7.000 en España, presentó a principios a principios de febrero a sus acreedores un plan de saneamiento que pasa por la venta de activos en biocarburantes.

El nombramiento de Antonio Fornieles, especialista en la auditoría de empresas, podría tranquilizar a los bancos, encabezados por el Santander, y animarlos a aceptar una reducción de la deuda de Abengoa a cambio de una toma de control del capital.

Pero, para Maxime Kogge, analista de Spread Research, esta hipótesis no es muy probable y parece más grande la posibilidad de que los acreedores prefieran dejar de seguir poniendo dinero, lo que llevaría a Abengoa directa a la liquidación judicial.

Incluso con una deuda reducida y menor tamaño, el grupo “no parece viable, sigue consumiendo mucha tesorería y tiene necesidades de financiación muy elevadas”, subrayó el especialista en deudas de empresa.

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