Doctora Mallo Alonso, Unidad de cáncer de Mama del Chuvi: “Creo que debería haber más relación con la empresa privada en colaboración con la Sanidad por un fin social”

La doctora Rosa Mallo Alonso, durante la entrega del premio "Viguesa del Año' de la Asociacion de Mulleres en Igualdade.

La doctora Rosa Mallo Alonso, durante la entrega del premio “Viguesa del Año’ de la Asociación de Mulleres en Igualdade.

La doctora Rosa Mallo Alonso es la coordinadora de la Unidad de Patología de Mama que desarrolla su actividad en el Chuvi, hospital Meixoeiro y Álvaro Cunquerio. Viguesa de varias generaciones, la doctora Mallo ha conseguido un equipo médico muy eficaz y de un alto nivel humano. Las pacientes valoran este trabajo que salva vidas y que deja una huella indeleble y por ello se muestran agradecidas con todo el equipo de la Unidad.

La Asociación de Mulleres en Igualdade de Vigo decidió conceder el título de ‘Viguesa del año’ a la doctora Rosa Mallo.  Mallo Alonso es radióloga y desde mayo de 2010 coordinadora de la Unidad de Patología de Mama y jefa del servicio de Radiología del Chuvi. La Asociación de diagnosticadas de Cáncer de Mama, Adicam, también la premió “por su apoyo, trabajo e implicación”.

Grupo ES. asistió a la entrega del premio de Mulleres en Igualdade y charló, en esos momentos tan emotivos, con ella gracias a su generosidad.

Confiesa que le han emocionado, en este evento, las palabras que dijeron dos de sus pacientes –“casi me han dejado sin palabras”-, agradeciendo el trato humano y profesional que encontraron en la Unidad.

“Es un premio que agradecemos muchísimo. Es un premio que nos da un nuevo impulso. Nosotros tenemos que trabajar, hacer nuestro trabajo con rigor, lo mejor que sepamos, sin esperar nada a cambio. Cuando una paciente te dice que está contenta con nosotros, te viene a dar las gracias, o recibes un premio que refleja que gente que está fuera de nuestro hospital reconoce nuestra labor, la verdad es que nos emociona y nos anima a seguir adelante”.

La doctora Mallo explica, para que nos hagamos cargo de lo que representa, que el cáncer de mama es la patología más frecuente en las mujeres. En nuestro entorno 1 de cada 8 mujeres tendremos un cáncer de mama. En el hombre es menos frecuente. De cada 100 cánceres que se diagnostican 1 corresponde a la mama. Además es una enfermedad con gran impacto en la vida personal, social y laboral. Esto hace que sea un problema sanitario de primer orden. Quizá por esto hay que potenciar el tratamiento multidisciplinar en el carcinoma de mama. También hay otros cánceres cada vez más frecuentes que están avanzando en su tratamiento multidisciplinar como son el carcinoma de próstata y el de colon, entre otros.  En los últimos años, es cierto, que el cáncer de mama ha sido pionero en puesta en marcha de trabajo multidisciplinar y en trabajo coordinado de los profesionales que están implicados en el tratamiento y diagnóstico de esta patología.

la doctora Mallo con Marian y la directiva de la Asociación de Mulleres en Igualdade.

La doctora Mallo con Marian y la directiva de la Asociación de Mulleres en Igualdade.

Y añade a este panorama su visión profesional: “Yo creo que el trabajo en equipo y coordinado de todos los profesionales que trabajan en una enfermedad va a ir hacia adelante. Y es lógico porque, si los profesionales tenemos un trabajo más coordinado y hay algunos con dedicación preferente o exclusiva, los y las pacientes se van a beneficiar porque los diagnósticos y los tratamientos van a ser más rápidos, van a tener menos variabilidad en la práctica clínica y vamos a transmitir unas opiniones coordinadas a las pacientes y no opiniones divergentes que generan todavía más ansiedad”.

Rosa Mallo es viguesa. “Un día leyendo sobre la invasión de los franceses, en San Pelayo de Navia, de donde soy yo aparecía ‘un Mallo’… Es decir, que mi familia es de allí y de San Andrés de Comesaña de toda la vida”. La doctora estudió en la Facultad de Medicina de Santiago e hizo la especialidad en A Coruña. Entonces, “yo siempre he querido venir a Vigo. He tenido la suerte de al acabar mi espacialidad poder volver a mi ciudad, trabajar aquí, poder vivir en el mismo lugar… y tener como pacientes a personas que han estudiado conmigo, a compañeros del barrio…”, comenta con una sonrisa. Y añade: “Y este premio que implica el título de ‘Vigués del año’ me da un gusto especial”.

En su vida no faltaron las contradicciones. “Cuando yo empecé a estudiar medicina a mis padres no les pareció muy bien, porque en aquel tiempo no se consideraba una carrera muy idónea para una mujer. Preferían que hiciese farmacia. Tuve la suerte de que era buena estudiante y hubo profesores que hablaron con mis padres y me apoyaban. Finalmente, pude ir a estudiar a Santiago. Cuando acabé la carrera y elegí Radiología a mis padres tampoco les gustó… Era una especialidad, en aquel momento, como secundaria y no era muy conocida. La gente pensaba que tenía un riesgo por la radiación. No era una especialidad que en principio les hiciese mucha ilusión. Sin embargo, cuando vieron que tenía muchas salidas laborales… Yo les iba contando todo lo que podíamos hacer, que no solo hacíamos diagnósticos y analizar muchas imágenes sino que hacíamos mucho intervencionismo guiado por imágenes… y todo eso. Luego, cuando empecé a trabajar en Vigo y profesionalmente me iba bien, mis padres siempre han estado muy orgullosos de mí. Después asistieron a mi tesis doctoral y se emocionaron mucho… Asistieron a mi toma de posesión en Vigo de la jefatura de sección… Por desgracia hoy mi padre no puede asistir a este premio ‘Vigués del año’, pero sí mi madre que está muy emocionada”.

En su vida profesional hubo un mentor, al que consideró como su “abuelo”, dice, era el Doctor Villamil. “Fue como si fuera mi abuelo, el doctor Villamil que era psiquiatra. Fue profesor de la Facultad de Medicina de Santiago y también de Salamanca. Éramos vecinos y me tomó como su nieta adoptiva, cuando yo estudiaba medicina. Fue para mí, eso, un abuelo. De hecho, yo cuando tenía alguna duda o algún bajón personal en la carrera era la primera persona con la que iba a hablar. Era un hombre sabio, como aquellos mayores de antes.  Estaba muy formado. Había estudiado en Alemania y había recorrido mundo. Era una persona muy inteligente. Y, cuando tenía un bajón de esos de la juventud, él me daba una perspectiva amplia de la cosas. Era animoso. Yo pensaba: ‘parece mentira, voy a hablar con una persona mayor y me encanta lo que dice…’ Para mí esa persona ha tenido una gran influencia en mi vida profesional”.

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La insignia de ‘Viguesa del Año’ que le regalaron a la doctora Mallo.

Por la parte de sus pacientes, la Doctora Mallo Alonso reconoce también que algunas le han dejado huella, a pesar de la “cierta dureza que va dejando la profesión… como ver las cosas a cierta distancia”, expone.  Y reconoce: “Pero, esto a veces es imposible. A mí me ha impresionado mucho una mujer joven, con cáncer, con niños pequeños pero que después consiguió superarlo. Y me gustó mucho por la actitud que tenía siempre positiva de ir para adelante y ese agarrarse a lo bueno y minimizar lo peor”. Sus palabras, en estos momentos, denotan que podría descender a más detalles porque los conoce muy bien, pero el secreto profesional obliga.

Admite que en cáncer de mama hay mucha relación con la paciente, mientras le haces una ecografía o una biopsia… “Es un momento en que la gente te cuenta su vida, sus preocupaciones y nosotras procuramos hablar porque esto también a la gente la relaja. ¡Que suelte todo lo que lleva dentro! ¡Y es curioso: la gente cuando se va nos da besos! … es emocionante”.

Esto que cuenta la doctora Rosa Mallo es tan animante que cabría preguntarse si no podría ser extensivo a toda la Sanidad ya que, en ocasiones, se oye lo contrario. Por eso, Mallo da sus razones para explicar en qué fallamos. “Fallamos en la organización” y, a continuación describe la experiencia de su Unidad. “En la Unidad de Mama, por ejemplo, al principio, sin aumentar presupuesto, simplemente cambiando la organización, mejoramos muchísimo. Ciertamente, llega un momento en que son necesarias las inversiones… Pero, nosotros al principio, cambiando la organización, sin más personal y sin más medios, solo cambiando el circuito de pacientes, conseguimos mejorar. A veces se achaca a la Sanidad pública que no aplica lo que se hace en la privada. Nosotros establecimos el acceso de los pacientes desde Primaria, pasando a hacer las imágenes saltándonos consultas intermedias que no aportaban valor… Todo eso agilizó y disminuyó el número de consultas. Otra cosa, hacer todas las pruebas a la paciente en el primer día que acuden y por el mismo radiólogo… Esto da más calidad, no re-citas a la paciente y nosotros rentabilizamos más la mañana y el tiempo de diagnóstico. Así, las pacientes ya van a las consultas con un diagnóstico… Eso todo se hizo sin más dinero, mejorando la organización”. La doctora se explica cómo quien conoce bien de lo que habla y, a la vez, con el entusiasmo que dan los resultados obtenidos.

Y añade la otra parte. “Evidentemente, hemos necesitado que nos inviertan en tecnología. El SERGAS lo ha hecho, y tenemos el mamógrafo con tomosíntesis mejor que hay en el mercado y hemos incorporado a una persona más que necesitábamos”.

Y cuenta como el gerente le decía: “A las Unidades que van bien y tiran para adelante hay que ayudarlas y apoyarlas”. Y, concluye esta respuesta: “Los cambios más grandes que hemos hecho, los hicimos sin gastar más”.

Está claro que el personal de la Unidad de la doctora Mallo está motivado. “El cambio de organización, el hacerlos partícipes de esta ordenación… les motiva. Nosotros a las administrativas le hemos explicado qué es el cáncer, el proceso… y lo entienden. Entonces, ahora, se implican”.  Y relata un ejemplo de todo esto: “Un administrativo que trabajaba con nosotros y ahora cambió, por razón de unas oposiciones, al irse comentó: ‘Fue la primera vez en esta Unidad en que me sentí miembro de un equipo’“. Otro caso de organización son los técnicos de rayos. “Antes se dedicaban a hacer placas y nada más. Ahora los hemos formado; les hemos enseñado cómo se trata a la gente, participan en el intervencionismo; dan ellos la información, cuando son pacientes que pueden tener riesgo familiar, hemos hecho un protocolo y ellos se lo explican… Esto les hacer ser más partícipes de la Unidad, están más contentos, se implican, tratan mejor a las pacientes… y trabajan más. ¡Es verdad!”.

La doctora Mallo con Marian García Miguez, presidenta de la Asociación de Mulleres en Igualdade.

La doctora Mallo con Marian García Miguez, presidenta de la Asociación de Mulleres en Igualdade.

Para el mundo empresarial, la doctora Mallo Alonso vuelve sobre las explicaciones de funcionamiento de su Unidad como algo aplicable al mundo de la empresa. “Hay que motivar a la gente y cambiar la organización para que sea funcional y, a la vez, la gente se sienta partícipe. Y esto es muy rentable. Yo creo que en la [Sanidad] pública se hace y quizá en la privada lo aplican más… Y a nosotros nos ha funcionado. Esto se puede aplicar en cualquier otro lugar”.

Respecto al cáncer y el mundo empresarial, Mallo apunta que “no hay mucha relación [en Galicia, en España] entre lo público y lo privado. Yo pensé muchas veces… Ahora Amancio Ortega ha financiado el mamógrafo que tenemos. Esta fórmula en EEUU se hace mucho. Nosotros colaboramos con algunos grupos de investigación de gente que está en EEUU y me decían cómo en la Unidades hay aparatos con placas en las que se recuerda la empresa por la que fue donada. Nosotros, a veces, necesitamos medios que non son muy caros y que para las empresas privadas le suponen desgravar y colaborar con un fin social… y, yo creo, debería haber más relación. Estarían colaborando con patologías prevalentes, con un fin social… y nosotros le daríamos una tremenda utilidad… Nosotros diagnosticamos unos 300 cánceres al año y examinamos miles de pacientes. Entonces, esta inversión [de las empresas privadas] sería algo con una proyección importante en la personas”.

La doctora Mallo ha hecho gala de una gran humanidad y de una gran profesionalidad. La ciudad de Vigo debe estar orgullosa de que sea ‘Viguesa del Año’.

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