Un libro recoge recetas de cocina de aprovechamiento con “sobras” de alimentos

Participan con dos recetas diez cocineros con estrellas Michelín

El chef Joan Roca hace una demostración con el Rocook, un utensilio doméstico para realizar cocciones al vacío a baja temperatura, una inciativa de los hermanos Joan, Josep y Jordi Roca, propietarios de El Celler de Can Roca, calificado como el mejor restaurante del mundo.

El chef Joan Roca hace una demostración con el Rocook, un utensilio doméstico para realizar cocciones al vacío a baja temperatura, una inciativa de los hermanos Joan, Josep y Jordi Roca, propietarios de El Celler de Can Roca, calificado como el mejor restaurante del mundo.

Un total de diez cocineros con estrellas Michelin, como los hermanos Roca, Andonio Aduriz, Francis Paniego e Ignacio Echapresto, elaborarán recetas de cocina de aprovechamiento con “sobras” de alimentos, lo que se recopilará en un libro a beneficio del Banco de Alimentos de La Rioja.

 

Cada uno de estos diez cocineros, aún sin concretar todos ellos, elaborarán dos recetas, que se unirán a otras ochenta que aportarán otros colectivos que colaboran en este libro, que se publicará en el último trimestre de este año para concienciar a las ciudadanos en la lucha contra el desperdicio de alimentos.

 

La Academia Riojana de la Gastronomía, ha explicado su presidente, Pedro Barrio, es la encargada de contactar con los cocineros con estella Michelin para participar en este libro que editará el Banco de Alimentos de La Rioja, cuyo fin es contribuir a que la población sea consciente de que se tira a la basura comida que se podría “aprovechar”.

 

Hasta la fecha, ya han enviado sus recetas los cocineros de los restaurantes El Celler de Can Roca (Girona) y Mugaritz (Errenteria, Gipuzkoa) con propuestas para “reutilizar las sobras” de algunos alimentos para elaborar nuevos platos, “también atractivos”, ha afirmado.

 

Este proyecto se une al que tiene la Academia Riojana de potenciar la tradición culinaria de la región con la recuperación de recetas antiguas y ancestrales y, sobre esa base tradicional, impulsar la “nueva cocina riojana”.

 

La academia está formada en la actualidad por 25 personas, todas ellas vinculadas al mundo de alimentación y a su implicación en el ámbito social y cultural, aunque no se dediquen profesionalmente a este ámbito, como es el caso de Barrio, quien ejerce como dentista.

 

La Rioja es un “tesoro de la naturaleza” a la hora de ofrecer productos gastronómicos, que van más allá de la huerta y del vino, ha asegurado.

 

Así, entre los objetivos de la Academia Riojana, que se puso en marcha en 2004, figura el de potenciar “la excelencia y calidad” de los productos riojanos, desde el productor al consumidor final, sin olvidar a los comercializadores locales.

 

Otro de los proyectos que se plantea Barrio, que preside la Academia desde el pasado mes de octubre, es organizar, en colaboración con la Universidad de La Rioja (UR), algún curso o taller para vincular la gastronomía con la actividad universitaria; así como relanzar su página web y la comunicación a través de las redes sociales para llegar a un público más amplio.

 

Barrio ha recordado la importancia que ha adquirido el sector del turismo gastronómico en La Rioja en los últimos años, por lo que ha apostado por mejorar “la atención en el servicio”, desde el bar de pinchos hasta el gran restaurante con estrellas Michelin.

 

Esta organización también pretende inculcar hábitos de alimentación saludables en la población, con especial incidencia en los niños, cuya tasa de obesidad es “preocupante”, ha alertado.

 

A su juicio, hay un grupo de la población que carece de la formación adecuada para realizar una alimentación “sana y equilibrada”, bien por desconocimiento o por falta de interés.

 

De este modo, cree que al “mal hábito” de ingerir demasiadas calorías diarias, con una dieta no variada y con un “excesivo” consumo de hidratos de carbono, se suma un sedentarismo “preocupante”.

 

En este sentido, ha precisado que una alimentación sana no está sustentada únicamente por productos ecológicos, aunque ha incidido en que trabajarán para potenciar esa “sostenibilidad” en la calidad organoléptica de los alimentos.

 

Por ello, ha recomendado el uso de productos “madurados en cercanía y propios de cada temporada”, frente a otros que “llevan semanas almacenados en cámaras de refrigeración” y que han perdido sus propiedades y su sabor, “si alguna vez llegaron a tenerlos”.

 

Barrio ha defendido la calidad de los alimentos para conseguir “un disfrute sensorial e intelectual”, ya que “comer es un acto social y cultural”, por lo que “tiene que proporcionar placer”, más allá de cumplir con una necesidad nutricional. Rebeca Palacios.

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