España apuesta por mejorar la educación financiera para afrontar el nuevo futuro

Un trader en la Bolsa de Madrid.

Un trader en la Bolsa de Madrid.

Mejorar la cultura financiera de los españoles, desde que son jóvenes, es el objetivo de un plan con el que España se ha sumado a varios países que quieren que sus ciudadanos cuenten con las herramientas necesarias para afrontar con confianza el nuevo contexto financiero.

La evolución de los mercados, que les hace más complejos, o los nuevos productos y servicios financieros llevaron en 2008 al Banco de España y a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) a poner en marcha un plan de educación financiera, que tuvo una primera “toma de contacto” hasta 2012 y que desarrollará hasta 2017 su segunda fase de ejecución.

 

El plan desea resolver algunos de los problemas que la crisis financiera ha puesto de manifiesto y que se hubiesen podido evitar con un “mejor” conocimiento financiero, aunque también busca facilitar la administración y distribución de los recursos de los individuos, que cada vez es “más compleja”.

 

Y es que la evolución de los mercados financieros y el aumento de productos hace que los consumidores se enfrenten a un “amplio abanico” de opciones, porque ahora no se limitan a elegir entre tipos de interés o préstamos, sino que el hecho de ahorrar o financiarse se ha convertido en una tarea que necesita formación.

 

La adquisición de una vivienda, la formación de una familia, la compra de un automóvil o la jubilación, todas ellas son decisiones con trascendencia financiera que obligan a los individuos a tener una buena cultura financiera si quieren aprovechar mejor las oportunidades y conseguir sus objetivos.

 

Es por eso que este Plan de Educación Financiera se fundamenta en una serie de principios que permiten cubrir todos los productos y servicios financieros en todos los segmentos de la población, adquirir un compromiso público por parte de los supervisores financieros y cooperar entre entidades, mantener las actuaciones a lo largo del tiempo, y llegar a todos los sectores de la población en función de sus características, necesidades y canales de acceso.

 

Principios que también pretenden facilitar las herramientas y el acceso necesario, evaluar el trabajo realizado para conocer su efectividad, evitar solapamientos en las medidas aplicadas, y que los organismos públicos y privados, cumplan esas bases recogidas en el plan.

 

Durante los cinco primeros años del plan se han llevado a cabo diversas iniciativas, como el diseño y lanzamiento de una página sobre educación financiera (www.finanzasparatodos.es) que permite al ciudadano formarse y planificar su economía personal con trucos sobre cómo llegar a fin de mes, consejos para invertir o conocer la oferta de productos y servicios financieros que hay en el mercado.

 

También se han firmado acuerdos con distintos organismos y asociaciones como el Ministerio de Educación, la Asociación Española de Banca, la Confederación Española de Cajas de Ahorros, la Unión Nacional de Cooperativas de Crédito, el Instituto Nacional de Consumo, la Fundación MAPFRE o la Fundación ONCE.

 

Esos acuerdos han permitido desarrollar programas sobre educación financiera en distintos centros escolares, publicar material formativo e informativo en “Finanzas para todos”, formar a profesionales para que conozcan la educación financiera, o llevar a cabo actividades para jóvenes, mujeres, inmigrantes, jubilados y personas con discapacidad.

 

Hasta 2017, el plan quiere impulsar la educación financiera en el sistema educativo español, porque su aplicación, según la CNMV y el Banco de España, garantizará unos conocimientos adecuados para que las futuras generaciones sepan afrontar retos importantes “a la hora de planificar su ahorro para la jubilación y la cobertura de sus necesidades de salud”.

 

En otros países como Nueva Zelanda, Australia, Escocia, Brasil o Inglaterra, la educación financiera es ya una materia más en el plan educativo, con áreas de estudio en las que los escolares aprenden qué es el dinero, las transacciones, la planificación y la gestión, el riesgo y la diversificación o las perspectivas financieras.

 

El plan de la CNMV y el Banco de España apuesta también por ese futuro y para ello fomenta, en materia de educación financiera, una red de colaboradores y de recursos didácticos para alcanzar mayor público, aprender unos de otros, intercambiar recursos y tener mayor impacto.

 

Así los españoles sabrán ajustar sus decisiones de inversión y de consumo de productos financieros a su perfil de riesgo, a sus necesidades y a sus expectativas.

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