Energías limpias y el cambio climático, preocupaciones del BID

El presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Luis Alberto Moreno durante su intervención en la segunda jornada de la asamblea anual del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

El presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Luis Alberto Moreno durante su intervención en la segunda jornada de la asamblea anual del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

La necesidad de incorporar el sector privado, la potenciación de las energías limpias y el cambio climático marcaron la jornada de conferencias de hoy de la Asamblea Anual del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) que se celebra estos días en Bahamas.

En el discurso de apertura de la jornada, James Scriven, gerente de la Corporación Interamericana de Inversiones (CII), el brazo para el sector privado del BID, recalcó la importancia de contar con el apoyo empresarial para encarar los “enormes” desafíos de la región en materia urbanismo, energía y combate contra el cambio climático.

Para 2050, señaló Scriven, el 90 % de la población de la región vivirá en ciudades; y en 2030 la demanda de energía se duplicará, según las proyecciones del banco multilateral.

La CII, que se conformó formalmente el pasado año, cuenta con un capital inicial para financiación de 2.700 millones de dólares.

Fabrizio Opertti, jefe de la Unidad de Comercio e Inversión del BID, declaró a Efe que el papel del organismo multilateral es “facilitar un mecanismo de diálogo hemisférico” entre el sector privado y el sector público.

Asimismo, el presidente del BID, Luis Alberto Moreno, reconoció el momento de frenazo económico en Latinoamérica, arrastrada en especial por la aguda contracción de la primera economía regional, Brasil.

Ante el complejo panorama externo debido a la ralentización de China y la caída de los precios de las materias primas, Moreno señaló que “la región debe mirar hacia adentro”, en referencia al escaso comercio intrarregional en América Latina, cuya tasa actualmente es de apenas el 22 % del total.

El gerente de la Corporación Interamericana de Inversiones (CII), el brazo para el sector privado del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), James Scriven, habla hoy, 8 de abril de 2016, en Nassau (Bahamas), durante la segunda jornada de la asamblea anual del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

El gerente de la Corporación Interamericana de Inversiones (CII), el brazo para el sector privado del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), James Scriven, habla hoy, 8 de abril de 2016, en Nassau (Bahamas), durante la segunda jornada de la asamblea anual del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

“En general, la respuesta pasa por aumentar la productividad”, remarcó Moreno.

Una de las claves serán los posibles avances en materia energética, para lo que Latinoamérica deberá apostar por el desarrollo de las energías renovables y reducir su dependencia del petróleo.

En el caso del Caribe, donde la asamblea del BID vuelve después de 25 años, es especialmente urgente esta renovación ya que enfrenta los costes energéticos más altos del mundo.

La meta, planteada en una de las mesas de trabajo realizadas en el centro de convenciones Baha Mar de Nassau, es reducir la factura energética en un 30 % en el Caribe para 2030, mediante un enfoque que combine mayor eficiencia, desarrollo de energías renovables y fomento del gas natural como sustituto del petróleo.

Aunque no estaba en la agenda, y al celebrarse en Bahamas, los participantes no pudieron dejar de comentar la controversia generada por los llamados “papeles de Panamá”.

Esta masiva filtración de documentos del despacho de abogados de Panamá Mossack Fonseca ha revelado que varios países caribeños, entre ellos Bahamas, habían sido utilizados para establecer empresas y activos opacos de personalidades de todo el mundo y beneficiarse de ventajas fiscales.

Moreno subrayó el impacto que estas revelaciones puedan tener sobre algunas economías caribeños, en las que los servicios financieros conforman una parte importante de la actividad económica.

En el caso concreto de Bahamas, entre el 15 y el 20 % de su Producto Interior Bruto (PIB) proviene de los servicios financieros.

“Es lo que se ha venido a llamar ‘derisking’, sea del Caribe, de Centroamérica o de otras partes del mundo, en el que la creciente necesidad regulatorias sobre instituciones financieras está haciendo que muchos bancos se retiren de esos países, generando un problema aún mayor”, explicó el presidente del BID.

Los gobernadores del BID, que son los ministros de Finanzas de los países miembros, así como de la CII empiezan mañana sus reuniones oficiales y concluirán el domingo.

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