Cuando Mossack Fonseca proponía sus servicios en China

Los medios chinos evitan hablar del caso de la filtración de los 'Papeles de Panamá' relacionado con los líderes chinos, el 6 de abril de 2016.

Los medios chinos evitan hablar del caso de la filtración de los ‘Papeles de Panamá’ relacionado con los líderes chinos, el 6 de abril de 2016.

Mucho antes de las revelaciones de los ‘Panama Papers’, el gabinete panameño Mossack Fonseca ya era bien conocido por el Gobierno chino y cooperaba con las autoridades y bancos estatales para ayudarlos en sus inversiones internacionales, según las consultas realizadas.

Mossak Fonseca, presente desde el año 2000 en China, especialista en domiciliaciones ‘offshore’ y ahora en el corazón de un escándalo planetario, estableció sólidos vínculos institucionales al más alto nivel en la segunda economía mundial, reflejan antiguas versiones archivadas de su página web.

El gabinete tiene hoy una implantación en Hong Kong y siete oficinas en China continental, pero en los últimos 16 años había abierto hasta 11 oficinas en el país, convertido en su principal mercado. Algunas oficinas han cerrado desde entonces.

Sin embargo, antes de que estallara el escándalo, el nombre de la firma era bastante desconocido en medio de los negocios de China, según los profesionales interrogados por la AFP.

Favorecer las compras

En cambio, Mossack Fonseca estaba bien introducido en la altas esferas del Estado: así, organizó “conferencias sobre inversiones” para el ministerio de Comercio y para su ‘think-tank’ (Chinese Academy of International Trade and Economic Cooperation), según las páginas de su web hoy no visibles.

En 2014, las agencias gubernamentales invitaban a representantes de Mossack Fonseca a explicar a estas empresas cómo las sociedades ‘offshore’ podían facilitar sus inversiones en el extranjero.

Por su lado, el China Economic Weekly ?una revista dependiente del Diario del Pueblo, el órgano del Partido Comunista? publicó en 2007 una entrevista con Zhang Xiaodong, “responsable de las actividades en Asia” del gabinete panameño. En ella elogiaba las ventajas de la domiciliación ‘offshore’ para eludir las restricciones impuestas por algunos países, mediante la disimulación del origen de los fondos invertidos.

Zhang citaba en especial el fracaso del grupo petrolero chino CNOOC en comprar la firma energética estadounidense Unocal, por razones de seguridad nacional. “Las sociedades ‘offshore’ permiten evitar este tipo de riesgo (…) Es difícil así para los demás determinar si los inversores vienen solamente de China”, comentaba.

Sin citar nombres, Zhang contaba cómo Mossack Fonseca había ayudado a un cliente chino a comprar una empresa europea mediante un complejo montaje, que incluía una sociedad ‘offshore’, una fundación y una firma domiciliada en Luxemburgo.

– Bancos estatales –

En una nota de informaciones de noviembre de 2008, Mossack Fonseca insistía en las “buenas relaciones” con dos bancos estatales: Chinese Merchants Bank y Shanghai Pudong Development Bank, a los que ayudaba a supervisar cuentas de clientes ‘offshore’.

Entre enero de 2007 y septiembre de 2009, en al menos cinco ocasiones, representantes del despacho panameño formaron a empleados de bancos y participaron en conferencias patrocinadas por ellos.

Según el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ), más de 16.300 sociedades ‘offshore’ establecidas por Mossack Fonseca ?es decir, un tercio de sus firmas ‘offshore’ activas todo el mundo en 2015? se hicieron por cuenta de clientes en Hong Kong y en China continental. La mayoría de ellas estaban domiciliadas en las Islas Vírgenes británicas.

Las inversiones de China en esta jurisdicción del Caribe ?un conocido paraíso fiscal? han pasado de 1.880 millones de dólares en 2007 a casi 4.570 millones en 2014, según las cifras gubernamentales chinas.

Las sociedades ‘offshore’ no son ilegales en sí y Mossack Fonseca no era el único en proponer servicios de domiciliación a clientes chinos, también cortejados por conocidos gabinetes como OIL, Sovereign Trust y OCRA.

Pero “no he visto una sola vez a este gabinete [Mossack Fonseca] asociado a compras reales”, observa Paul Gillis, profesor en la Universidad de Pekín, experto en auditorías. El objetivo de las firmas ‘offshore’ era “probablemente sacar dinero de China, de forma que no se pudiera remontar a la fuente”, afirma.

De ahí que fuera un canal privilegiado para beneficios de dudoso origen: el banco central chino reconoció en 2011 que más de 120.000 millones de dólares habían sido colocados en el extranjero por responsables corruptos.

El ICIJ ha revelado además que allegados a ocho miembros, actuales o antiguos, del todopoderoso comité permanente del buró político del Partido Comunista Chino, órgano dirigente del país, habían tenido haberes en paraísos fiscales.

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