Fundación BBVA advierte de que el gasto público en Sanidad y Educación es “financieramente insostenible”

Los recortes en Salud, Educación y Servicios Sociales ha nsuperado el 20%

bbvaLas administraciones públicas han mantenido el gasto en pensiones durante la crisis, pero las trayectorias del gasto en salud, educación y otros servicios de protección social han resultado “financieramente insostenibles”, según la Fundación BBVA.

Así lo señala la fundación de la entidad en su último número del documento ‘Esenciales’, en el que explica que las pensiones se han mantenido gracias en parte al fondo de reserva acumulado previamente por la Seguridad Social, mientras que en otros servicios (salud, educación y servicios sociales), señala que los ajustes superiores al 20% han puesto de relieve “los riesgos de seguir sendas de gasto que crecen rápidamente sin asegurar su sostenibilidad”.

El análisis del gasto en servicios públicos fundamentales en España en el periodo 2002-2015 muestra un “perfil procíclico, no deseable en esas actividades”. En concreto, el crecimiento acumulado de los recursos destinados a servicios de protección social, educación y sanidad entre 2002 y 2009 fue del 33% en términos reales per cápita.

En los seis años posteriores este conjunto de gastos retrocedió el 7%, pero algunos de sus componentes lo han hecho mucho más, “a pesar de ser servicios esenciales del Estado de Bienestar, enfrentándose a duros ajustes tras caer los ingresos fiscales con fuerza al llegar la crisis”.

Según la Fundación BBVA, el retroceso ha sido todavía mayor en la inversión pública (cuyas caídas acumuladas han alcanzado el 50% en términos reales per cápita), pero los ajustes en educación, sanidad y servicios sociales generan “mucha más tensión”. “En estos años se ha comprobado que la reducción de estos gastos presenta enormes dificultades, siendo difícil alterar su dinámica expansiva, particularmente en períodos de crisis”, apunta.

SE HAN PROTEGIDO “EFICAZMENTE” LAS PENSIONES.

El crecimiento del gasto por habitante en servicios públicos fundamentales fue rápido en los años del ‘boom’, en especial en sanidad (creció un 40% en términos reales entre 2002 y 2009), pero también en protección social (34%) y educación (21%).

Tras llegar la crisis los retrocesos fueron intensos en las tres funciones hasta 2013, pero de intensidad muy desigual: un 21% en sanidad, un 23% en educación y solo un 3% en protección social. Este último gasto ha sido preservado en gran medida, fundamentalmente porque “se han protegido eficazmente las pensiones”, sostiene la fundación.

Para la Fundación BBVA, las diferencias entre el gasto de los distintos servicios radica en que la prioridad otorgada a cada una de las funciones por el Gobierno “no ha sido la misma”, tal y como reflejan los programas de estabilidad y los “cambiantes esfuerzos” de gasto en términos de PIB en cada función, en particular los años en los que el PIB se ha contraído.

Otra de las causas es que la Seguridad Social ha dispuesto de más margen de maniobra financiero que las comunidades autónomas, responsables de prestar los servicios que más se han contraído, gracias a que las cotizaciones sociales han caído menos que los ingresos de las comunidades y a que la Seguridad Social ha podido utilizar 34.000 millones de euros del fondo de reserva acumulado desde 1995.

En el mantenimiento del gasto total en protección social también es determinante la parte correspondiente a las pensiones contributivas, que representan la mayor parte de ese agregado y que, por perceptor, se han mantenido prácticamente constantes desde 2009.

En esos mismos años, señala Fundación BBVA, se reducían “sustancialmente” las prestaciones medias de desempleo por las caídas en las tasas de cobertura y en los salarios previos de los parados pese al incremento de las cifras absolutas por el aumento del paro. También caían las prestaciones sociales para vivienda y exclusión social, el gasto en educación por alumno (un 28%) y el gasto per cápita en salud (21%).

CONSEJOS PARA PRESERVAR EL FONDO DE RESERVA DE LA SEGURIDAD SOCIAL.

Durante la época de bonanza, la fundación indica que el gasto real per cápita de las corporaciones locales y las comunidades siguió una trayectoria creciente que ha resultado “financieramente insostenible”, principalmente por el gasto sanitario.

“La crisis ha obligado a las administraciones territoriales a realizar los mayores recortes de gasto, presionadas por la fuerte caída de sus ingresos y también por los criterios de reparto del déficit seguidos por la Administración Central, que les obligaban a ajustar sus

cuentas más rápidamente, con escaso fundamento”, precisa.

En este sentido, valora el papel del fondo de reserva de la Seguridad Social, que ha sido “muy positivo” al evitar las tensiones que en otros países se han vivido con las pensiones y en España con otros servicios”. “Convendría tenerlo presente para el futuro”, apostilla.

Por ello, recomienda combinar reglas de gasto prudentes con la creación de fondos de reserva durante las etapas de bonanza, que sirvan de colchón durante los períodos de crisis. También cree que sería conveniente promover acuerdos para priorizar el conjunto de los servicios públicos y no solo la parte de los mismos que dependen de ciertas administraciones.

“Estas recomendaciones deberían moderar el crecimiento del gasto durante las épocas de vacas gordas y reducir gran parte de los sacrificios durante las de vacas flacas, evitando que los ciudadanos

y las instituciones sufran como en estos años las consecuencias de la quiebra de sus expectativas sobre los niveles de los servicios públicos fundamentales”, concluye.

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