El BCE gastará hasta 60.000 millones al mes para salvar la eurozona

 El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, durante la rueda de prensa tras la reunión del Consejo de Gobierno del organismo en Fráncfort.

El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, durante la rueda de prensa tras la reunión del Consejo de Gobierno del organismo en Fráncfort.

El Banco Central Europeo (BCE) anunció este jueves una inyección de liquidez al sistema financiero mediante la compra de deuda pública y privada de hasta 60.000 millones de euros mensuales hasta finales de 2016 para salvar a la eurozona.

 

El consejo de gobernadores “decidió lanzar un programa ampliado de compra de activos”, la ofensiva monetaria tan esperada del BCE, dijo el presidente de la institución, Mario Draghi, en la rueda de prensa que siguió a la reunión mensual, en la que decidieron mantener los tipos de interés al históricamente bajo 0,05%.

 

El programa de expansión cuantitativa se llevará a cabo de manera segura “hasta finales de septiembre 2016″ y “hasta que veamos un ajuste perenne en la trayectoria de la inflación en línea con nuestro objetivo de alcanzar una tasa de inflación inferior pero cercana al 2%”, dijo el presidente.

Los Bancos Centrales de los 19 países de la zona euro se encargarán de las compras pero sólo asumirán colectivamente el riesgo del 20% de esos títulos, es decir, que las eventuales pérdidas que generen serán asumidas por todos los contribuyentes de la zona euro. Para el 80% restante, cada banco central comprará sus títulos en su país y asumirá los riesgos.

 

Se trata de una versión moderna de la plancha de impresión de billetes. Los bancos centrales de Japón y Gran Bretaña y Estados Unidos ya han recurrido a este tipo de medidas, que pretenden estimular el crédito e inyectar dinero en el circuito financiero.

 

No es la panacea

 

Objeto de un gran debate, la decisión de llevar acabo “ahora” este programa de inyección de liquidez ha sido adoptada por “una amplia mayoría, pero no unánime” entre los gobernadores del BCE, precisó Draghi, pero “al final hubo consenso para compartir los riesgos” sobre los activos comprados, agregó.

 

 

Esperada desde hace semanas, la decisión del BCE ha dejado más bien indiferentes a los mercados. La Bolsa de Fráncfort aceleró ligeramente la subida al 0,06% hacia las 14H50, mientras que el euro, que ya se cotiza al nivel de noviembre de 2003, empezó a caer, al igual que el precio del petróleo. También alcanzaban nuevos mínimos el rendimiento de la deuda de países como España, Italia y Francia.

 

“El BCE ha respondido a las expectativas pero no será la panacea”, comentó Jonathan Loynes, economista de Capital Economics, estimando que la decisión de compartir riesgos podría reducir el beneficio del programa para los países europeos muy endeudados. Draghi cree que la compra de las deudas va a contribuir a la subida de los precios y la inflación debería “aumentar progresivamente más tarde en 2015 y después en 2016″.

 

Los Gobiernos deben actuar

 

El presidente de la institución monetaria europea instó a los Gobiernos de la zona euro y a la Comisión Europea a no dormirse en los laureles con la política monetaria y a que actúen para apoyar la economía. “La política monetaria puede crear las bases para el crecimiento pero para que el crecimiento se fortalezca son necesarias las inversiones” y son las políticas las que deben favorecer las condiciones, estimó.

 

La eventual relajación de los esfuerzos de los gobiernos a la hora de poner en marcha reformas poco populares es de hecho una de las preocupaciones de Berlín, que finalmente ha aceptado a regañadientes este programa del BCE en nombre de su independencia.

 

 El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, durante la rueda de prensa tras la reunión del Consejo de Gobierno del organismo en Fráncfort.

El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, durante la rueda de prensa tras la reunión del Consejo de Gobierno del organismo en Fráncfort.

La canciller alemana, Angela Merkel, recordó desde Davos, donde participa en el Foro Económico Mundial, que la “decisión del BCE no debe hacernos desviar del camino” de las reformas necesarias para los Gobiernos europeos. Algunos, en particular en Alemania, habrían preferido que el consejo de gobernadores esperara a ver los efectos de la vertiginosa caída de los precios del petróleo en la coyuntura económica y en la inflación.

 

Desde hace semanas Draghi intentaba convencer a todos de la necesidad de una acción contundente. Las medidas ya adoptadas hasta ahora -tasas históricamente bajas, préstamos enormes a los bancos europeos, compras de algunos activos financieros – no han sido suficientes para recuperar la dinámica de los precios.

 

En diciembre, la inflación en la zona euro pasó a territorio negativo (-0,2%) por primera vez desde 2009. Aunque la caída de los precios del petróleo ha influido, la inflación subyacente (sin contar la alimentación y la energía), del 0,7% el mes pasado, sigue muy baja en relación a la meta del BCE, de en torno al 2%. La deflación, espiral a la baja prolongada de los precios y los salarios, acecha a la eurozona.

 

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