Greenpeace revela documentos de polémica negociación comercial EEUU-UE

Greenpeace asegura que el acuerdo privilegiará los intereses de las grandes corporaciones

Varias personas leen los documentos clasificados sobre las negociaiones comerciales EEUU-UE presentadas al público por Greenpeace el 2 de mayo de 2016 en Berlín.

Varias personas leen los documentos clasificados sobre las negociaiones comerciales EEUU-UE presentadas al público por Greenpeace el 2 de mayo de 2016 en Berlín.

La negociación sobre libre comercio entre Estados Unidos y Europa pondría los intereses corporativos por encima de los sanitarios y medioambientales según documentos filtrados por Greenpeace, publicación que Bruselas y Washington calificaron como “engañosa” y “tormenta en un vaso de agua”.

La oenegé ecologista publicó 248 páginas de material confidencial sobre las negociaciones entre la UE y EEUU para la Asociación Transatlántica de Comercio e Inversión (TTIP, por sus siglas en inglés), un acuerdo que, de concretarse, crearía el área de libre comercio más grande del mundo.

Las 248 páginas fueron copiadas del documento original que fue destruido para evitar que las autoridades den con el responsable de la fuga, indicó Greenpeace.

Sobre la base de estas páginas, una fotografía de la duodécima ronda de negociaciones que terminó en febrero, Greenpeace asegura que el acuerdo privilegiará los intereses de las grandes corporaciones sobre las preocupaciones medioambientales y del consumidor, y que impondría los estándares estadounidenses a los consumidores europeos.

“Ese tratado amenaza con tener implicaciones a largo plazo para el entorno ambiental y la salud de los 800 millones de ciudadanos de la Unión Europea (UE) y Estados Unidos”, denunció Greenpeace al presentar los documentos en Berlín.

Greenpeace asegura que el texto prevé la supresión de normativas europeas en áreas como la de la alimentación o la aprobación de productos químicos peligrosos, para facilitar el comercio bilateral.

“El TTIP es una gigantesca transferencia de poder de los ciudadanos a los grandes negocios”, afirmó.

INTERPRETACIÓN “ERRÓNEA”

La Comisión Europea, a cargo de las negociaciones por la parte europea, reaccionó de inmediato a esta publicación y consideró que la interpretación de Greenpeace es “totalmente equivocada”.

“Muchos de los titulares alarmistas de hoy son una tormenta en un vaso de agua”, reaccionó la comisaria de Comercio europea, Cecilia Malmstrom.

En línea con la reacción europea, la representación estadounidense de comercio exterior, USTR, juzgó “en el mejor de los casos, engañosas” estas interpretaciones y en el peor como “totalmente erróneas”.

“Ningún acuerdo comercial de la UE rebajará el nivel de protección de nuestros consumidores, de la seguridad alimentaria o del medioambiente”, escribió Malmstrom en su blog, una respuesta similar a la que hizo la USTR unas horas después.

Washington y Bruselas pretenden alcanzar un acuerdo este año, antes del fin del mandato del presidente Barack Obama, pero las conversaciones se encuentran con cada vez más reservas a ambos lados del Atlántico.

En Europa se teme que el TTIP favorezca ante todo a las grandes empresas, en detrimento de las normas de protección social, ambiental y de consumo. Y en Estados Unidos enfrenta una creciente resistencia proteccionista.

CHAMPAGNE MADE IN USA

Según Greenpeace, las páginas publicadas representan las dos terceras partes del borrador elaborado después de la duodécima ronda de negociaciones que se desarrolló en ferebro, y cubren gran cantidad de sectores, desde la agricultura a las telecomunicaciones, pasando por la industria automovilística.

En éstas quedan de manifiesto las divergencias aún sustanciales entre las dos partes.

Una mayor, y que parece irreconciliable, es la negativa por parte de Estados Unidos de dejar de producir vinos bautizados con los nombres de 17 denominaciones de origen europeas, protegidas, entre ellas el Chianti o el Champagne, lo que plantea graves problemas para la UE.

El diario alemán Sueddeutsche Zeitung, que se había hecho con los documentos con antelación, afirmó que su contenido “muestra que los temores de los adversarios [del TTIP] no carecen de fundamentos”, y que “la realidad de las negociaciones es peor que la de esos pronósticos sombríos”.

El rotativo de Múnich indica que Estados Unidos se dice dispuesto a flexibilizar la importación de automóviles europeos para obtener contrapartidas para exportar más productos agrícolas a Europa, que podrían incluir organismos genéticamente modificados (OGM).

Otro de los puntos más controvertidos del acuerdo es una cláusula que permitiría a las multinacionales recurrir a instancias arbitrales privadas para demandar a gobiernos por presuntos obstáculos a la libre competencia.

La semana pasada las dos partes cerraron la decimotercera ronda de negociaciones. Las dos partes subrayaron el “importante trabajo” y la necesidad de hacer “concesiones” para terminar las negociaciones a fin de año.

“El contraste entre las posiciones oficiales de cada parte es más fuerte de lo que la Comisión Europea quiso reconocer públicamente”, comentó Reinhard Bütikofer, copresidente del grupo de los Verdes en el Parlamento Europeo.

Para Bütikofer, “es evidente, no podemos confiar en la Comisión para defender los intereses europeos”, una opinión que comparte un grupo de oenegés reagrupadas en “Stop TAFTA [acrónimo en francés de TTIP]” y para las cuales debe detenerse la negociación.

RECHAZO DE EEUU

El Gobierno estadounidense reiteró hoy que el objetivo del tratado de libre comercio e inversiones (TTIP) entre la Unión Europea y EE.UU. es “preservar, no socavar, nuestros robustos estándares de protección medioambientales y del consumidor” y rechazó la “errónea” interpretación de documentos filtrados por Greenpeace sobre una presión estadounidense.

“Las interpretaciones dadas a estos textos parecen ser confusas en el mejor de los casos y directamente erróneas en el peor”, indicó en un comunicado un portavoz de la Oficina del Representante de Comercio Exterior de EE.UU. (USTR), que pidió el anonimato.

El funcionario recalcó que el TTIP busca “preservar, no socavar, nuestros robustos estándares de protección medioambientales y de protección del consumidor” y “situar a EE.UU. y la UE en una posición conjunta para elevarlos aún más en todo el mundo”.

La oficina de la USTR, cuyo titular, Michael Froman, dirige las conversaciones sobre el TTIP por parte de EE.UU., comentó así la filtración por parte de Greenpeace Holanda de documentos de la negociación que muestran por primera vez las posiciones de EE.UU. en diferentes áreas y sus intentos para que la UE se adapte a sus demandas.

Los documentos fueron filtrados hoy por la organización ecologista, que se opone al acuerdo comercial, y que ha pedido detener las conversaciones hasta que no haya un “debate público” sobre la base de “hechos y no especulaciones”.

También salió al paso la comisaria europea de Comercio, Cecilia Malmström, quien garantizó desde Bruselas que la UE “no rebajará” la regulación europea sobre protección de consumidores o medioambiente, y solo podrán cambiarla “haciéndola más fuerte”.

Precisamente, el pasado viernes delegaciones de ambas partes cerraron en Nueva York con avances una nueva ronda de negociaciones del tratado transatlántico de libre comercio e inversiones (TTIP) y siguen viendo posible completar el proceso este año.

El calendario político, sin embargo, con las elecciones presidenciales estadounidenses en noviembre, complica el proceso y hace casi obligatorio que si Washington y Bruselas quieren un acuerdo, este se cierre para fin de año, antes de que termine el segundo y último mandato del presidente estadounidense, Barack Obama.

En los últimos meses, los principales aspirantes a la Casa Blanca, tanto demócratas como republicanos, han expresado en mayor o menor medida sus recelos ante este tipo de acuerdos comerciales.

 

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