Crece el riesgo de la pobreza entre mujeres formadas, sobretodo tras la maternidad

Una voluntaria ofrece un plato de comida en un comedor social.

Una voluntaria ofrece un plato de comida en un comedor social.

El Indicador de Igualdad de Género de Cataluña, elaborado por la Cámara de Comercio de Barcelona, detecta una nueva “pobreza femenina” de mujeres formadas y con trabajo con salarios y condiciones laborales peores que las de los hombres, sobre todo tras la maternidad.

El informe, presentado hoy en Barcelona, apunta también que pese a que las mujeres tienen un nivel de formación mayor que el de los varones, eso no se traduce en una reducción sustancial de las desigualdades y afirma que se mantiene una importante brecha salarial del 19 % que eleva el riesgo de las mujeres de caer en la pobreza pese a tener trabajo.

En comparación con el 2005, la tasa de riesgo de pobreza de las mujeres ha pasado del 8,9 al 13,1 %, superando con creces la que presentan los hombres.

“Con un horario laboral más europeo no habría necesidad de que muchas mujeres tuvieran que hacer media jornada o abandonar su carrera laboral, que es una de las causas de la pobreza femenina”, ha asegurado Carme Povea, directora de análisis económico de la Cámara de Comercio y una de las responsables del informe.

Asimismo, el estudio, elaborado por el gabinete de estudios de la cámara de comercio para el Observatorio Mujer, Empresa y Economía (OMEE), señala que se ha detenido el proceso de reducción de las desigualdades de género.

Durante la exposición del informe, la consellera de Trabajo, Asuntos Sociales y Familias, Dolors Bassa, ha asegurado que las políticas de igualdad son “una de las prioridades” del Govern y ha apostado por fomentar la cooperación público-privada en este campo.

En este sentido, Bassa ha hecho un llamamiento a la sociedad para cooperar en “revertir” la desigualdad de género.

A nivel de formación, el informe señala que la mujeres concentran el 56 % de los títulos universitarios, pese a lo cual este índice de formación posobligatoria no se traduce en unas mejores condiciones laborales.

Según el indicador -elaborado con cifras oficiales de administraciones e instituciones- las mujeres presentan contratos más precarios (un 22 % de ocupación a tiempo parcial, frente al 7 % de los hombres) que a la larga se traducen en unas pensiones un 31 % más bajas que las de los varones, y unas prestaciones de desempleo un 12 % menores.

El estudio hace además una radiografía de la presencia femenina en los centros de decisión de la política y la economía y advierte de que en Cataluña hay 772 alcaldes y sólo 147 alcaldesas, así como 83 diputados y 52 diputadas.

En el campo de la empresa, el indicador señala que en 2015 el número de mujeres en puestos de dirección era un 45 % inferior en comparación al de los hombres, una cifra que se mantiene estable desde el año 2005.

Otro de los ámbitos donde la desigualdad parece enquistarse, según el estudio, es en las cátedras universitarias: en 2015 había 329 catedráticas y 1.239 catedráticos (un 73 % menos), una cifra que no ha variado prácticamente desde el año 2005.

A modo de conclusión, el indicador elabora unas ratios de igualdad entre hombres y mujeres que van del -1 (más desigualdad para las mujeres) al 1 (más desigualdad para los hombres), en el que 0 es la igualdad absoluta.

En este apartado, las mujeres únicamente superan a los hombres en el campo de la formación, mientras que los ellos presentan rátios superiores en los apartados empoderamiento (-0,50), condiciones de vida (-0,33) y mercado laboral (-0,16).

Es por ello por lo que el informe propone impulsar un gran acuerdo entre instituciones, sociedad civil y empresariado para “reconocer y aprovechar” el talento femenino y lamenta que la igualdad mejore “a un ritmo tan lento”, y aboga por aplicar políticas “preventivas y no sólo paliativas”.

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