La recesión se agrava en Brasil con una caída del PIB del 5,4 % en el primer trimestre

Vista general en marzo de 2016, de la calle 25 de Marzo en el centro de la ciudad de Sao Paulo, Brasil, considerada como el mayor centro de comercio popular del país.

Vista general en marzo de 2016, de la calle 25 de Marzo en el centro de la ciudad de Sao Paulo, Brasil, considerada como el mayor centro de comercio popular del país.

La recesión en Brasil, la mayor economía sudamericana, se agravó en el primer trimestre de este año, cuando el Producto Interior Bruto (PIB) se contrajo un 5,4 % en comparación con el mismo período de 2015, informó hoy el Gobierno.

En la comparación con el último trimestre del año pasado, la contracción en los tres primeros meses de 2016 fue del 0,3 %, según los datos divulgados por el gubernamental Instituto Brasileño de Geografía y Estadísticas (IBGE).

El resultado confirma las previsiones pesimistas de los analistas, que esperan para este año una contracción próxima a la del año pasado, cuando la economía del país se encogió un 3,8 %, su peor resultado en los últimos 25 años.

La contracción de este año puede ser aún peor si se tiene en cuenta que, en los últimos doce meses hasta marzo, el PIB brasileño acumuló una retracción del 4,7 %, casi un punto porcentual por encima del crecimiento negativo del año pasado.

Se trata de la mayor contracción acumulada por Brasil en un año desde que el indicador comenzó a ser medido con los actuales criterios en 1996.

De mantenerse tal tendencia, la economía brasileña, en grave recesión desde 2015, encadenará dos años seguidos de crecimiento negativo por primera vez desde la década de 1930.

De acuerdo con el IBGE, la economía brasileña se encogió en los tres primeros meses de este año por cuarto trimestre consecutivo en comparación con el período inmediatamente anterior y por octava vez seguida en relación al mismo período del año anterior.

Según los datos divulgados por el organismo, la caída del PIB en el primer trimestre frente a los tres primeros meses de 2015 fue provocada principalmente por el desplome del 7,3 % de la producción industrial.

La producción agropecuaria se redujo en un 3,7 %, el mismo porcentaje que el sector servicios.

Por el lado de la demanda, la contracción fue provocada principalmente por la fuerte caída del consumo de las familias brasileñas, del 6,3 % frente al primer trimestre del año pasado, como consecuencia tanto del aumento del desempleo, de la caída de la renta y de la subida de la inflación.

El consumo del Gobierno también se redujo, pero sólo un 1,4 % en la comparación con los tres primeros meses del año pasado.

El consumo de los brasileños, impulsado por la reducción de la pobreza y el aumento de la renta, fue el principal motor de la economía hasta hace un par de años, y su caída es señalada como la principal causa de la actual recesión.

Pero la debilidad de la mayor economía sudamericana también es explicada por la fuerte caída de la inversión productiva en el país, que en el primer trimestre fue del 17,5 %.

En la comparación con el último trimestre del año pasado, la producción industrial se redujo un 1,2 %, la agropecuaria en un 0,3 % y la del sector servicios en un 0,2 %. Mientras que el consumo de las familias se encogió un 1,7 % y la inversión un 2,7 %, el consumo del Gobierno aumentó un 1,1 %.

El fuerte aumento de los gastos públicos y la reducción de los ingresos, que tuvo como consecuencia el mayor déficit fiscal en la historia de Brasil el año pasado, ha sido señalado como un factor que inhibe la inversión en el país y aumenta la desconfianza.

La economía también se resiente por la grave crisis política del país y la incertidumbre generada por la decisión del Senado de separar del cargo a la presidenta Dilma Rousseff mientras la somete a un juicio político destituyente por supuestamente haber manipulado los balances de las cuentas públicas.

El vicepresidente Michel Temer, que asumió el 12 de mayo como presidente interino, ya ha anunciado algunas medidas para sanear las cuentas públicas e impulsar la economía, pero sigue sin recuperar la confianza de empresarios y consumidores.

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