Terneros cruzados de angus y morucha para mejorar la calidad y la cantidad cárnica

En la imagen, el ganadero José Manuel García, junto al semental de raza angus que ha cubierto las vacas de raza morucha.

En la imagen, el ganadero José Manuel García, junto al semental de raza angus que ha cubierto las vacas de raza morucha.

Una ganadería de la provincia de Salamanca ha logrado que nazcan en régimen extensivo los primeros terneros cuya raza es un cruce bovino entre angus y morucha, para obtener mayor rendimiento en cantidad y calidad.

La idea nació en una explotación del municipio salmantino de La Bouza, cuyos responsables son Raúl García y su padre, José Manuel, que adquirieron dos sementales puros de Angus-Aberdeen para cruzarlos que hembras de razas morucha y sayaguesa, un tipo de vaca muy rústica.

La carne de angus se caracteriza por tener la grasa infiltrada en el magro, lo que potencia mucho su sabor.

Si a esta raza se le introduce la genética de la morucha, una variedad autóctona de zonas como Salamanca o Ávila y cuyas carnes son bastante rosadas, se puede obtener un tipo de producción que para algunos ganaderos podría ser la más preciada en el mercado gastronómico.

Ejemplos similares los encontramos en la provincia de Ávila, donde algunos ganaderos ya han logrado terneros a partir del cruce de sementales angus con vacas avileñas, muy similares a la raza morucha.

La raza angus tiene un rendimiento cárnico muy alto en los cebaderos y no da problemas en los partos, ya que los terneros nacen con pocos kilos, mientras que la morucha es una vaca cuya carne tiene mucho sabor pero su rendimiento de carne es bajo.

Con este cruce se va a lograr que los terneros tengan un rendimiento alto de producción cárnica y que su calidad sea “máxima”, ya que el precio de un filete de lomo de raza angus supera los treinta euros en cualquier carnicería.

Si se extrapola este concepto al sector del porcino, la carne que provenga del cruce de angus con morucha equivaldría al jamón ibérico de bellota de más calidad, asegura José Manuel García.

La iniciativa surgió hace ahora dos años, cuando decidieron encargar un estudio de cruce genético a un grupo veterinario de Ciudad Rodrigo que, tras varios meses de investigación, certificó que la idea supondría un buen rendimiento cárnico tanto cuantitativo como cualitativo.

En los últimos meses han nacido los primeros terneros de padre angus y madre morucha e, incluso, hay algunos cuyo cruce se ha realizado con sayaguesa.

Los ganaderos han explicado que los partos, en plena dehesa, han ido muy bien, ya que los terneros nacen con pocos kilos y, por tanto, las vacas pueden parir solas en pleno campo.

Sin embargo, una vez que nacen, los terneros con genética angus engordan a mayor ritmo que otros cuyos crucen puedan ser de charolés o limusín.

Estos terneros que acaban de nacer pastarán en el campo hasta que tengan medio año y, a partir de ahí, con unos 200 kilos, irán al cebadero, donde serán engordados hasta que alcancen los 550 kilos de media para ser sacrificados.

A priori, una de las ventajas para el ganadero es que el precio de la raza angus es entre 50 céntimos y un euro por kilo más elevado que la media, debido a su calidad y sabor.

En el caso de la carne para hamburguesas, ya hay cadenas de supermercados, según explican los responsables de la explotación, que están apostando por carne de angus, ya que, aunque sea de ternera, da mucho sabor y es más saludable que el cerdo, algo que está muy valorado por el consumidor actual.

El único inconveniente al que se tienen que enfrentar los criadores en régimen extensivo es que los terneros de angus y morucha no tendrán cuernos, por lo que pueden ser atacados más fácilmente por la fauna salvaje.

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