La inversión extranjera directa mundial vuelve a alcanzar los niveles precrisis

 Agencia EFE Hace 3 horas Todavía no hay comentarios Dejar un comentario… Pautas sobre los comentarios your avatar Publicar comoOpciones Fotografía facilitada hoy que muestra al secretario general del Organismo de Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo (UNCTAD), Mukhisa Kituyi durante su intervención en el Informe sobre las Inversiones en el Mundo 2016 en la sede europea de las Naciones Unidas en Ginebra, Suiza.


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Fotografía facilitada hoy que muestra al secretario general del Organismo de Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo (UNCTAD), Mukhisa Kituyi durante su intervención en el Informe sobre las Inversiones en el Mundo 2016 en la sede europea de las Naciones Unidas en Ginebra, Suiza.

La inversión extranjera directa mundial en 2015 alcanzó 1,76 billones de dólares, la mayor cifra lograda desde los niveles precrisis, según un informe publicado hoy por la Conferencia de Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo (UNCTAD).

Globalmente, la inversión extranjera directa (IED) mundial en 2015 fue “robusta”, según el informe, con un crecimiento del 38 % con respecto al año anterior, lo que llevó el total hasta los 1,76 billones de dólares.

Un aumento repentino de las fusiones y adquisiciones internacionales (M&As) hasta los 721.000 millones de dólares, desde los 432.000 millones de 2014, fue la principal razón que explica el aumento global.

Concretamente, estas fusiones y adquisiciones fueron realizadas por grandes multinacionales, muchas de las cuales mudaron sus centrales por razones estratégicas y fiscales.

“Las IED fueron afectadas por las inversiones fiscales, especialmente en Estados Unidos y Europa: muchos megaacuerdos tuvieron como resultado la transferencia de los domicilios fiscales de estas multinacionales a jurisdicciones que ofrecen impuestos corporativos más bajos y no recaudan impuestos en ganancias globales”, reza el texto.

El informe, además, especifica que si se descuentan estas “grandes reestructuraciones”, el incremento global de las IED sería mucho más moderado y se situaría en el 15 %.

Las IED hacia los países desarrollados casi doblaron en 2015 con respecto a 2014 y se situaron en los 962.000 millones de dólares.

Como resultado, el porcentaje de las economías ricas en la IED aumentó del 41 % en 2014 al 55 % en 2015, “cambiando una tendencia de cinco años en la que las economías en transición y los países en desarrollo eran los principales receptores de la IED global”.

Dicho esto, los países en desarrollo alcanzaron un récord al atraer 765.000 millones de dólares en IED, un aumento del 9 % con respecto a 2014, especialmente a causa de la región asiática.

Sin embargo, los flujos hacia África y Latinoamérica y el Caribe “flaquearon”.

Concretamente, los principales países receptores de IED en 2015 fueron: Estados Unidos, Hong Kong, China, Irlanda, Holanda, Suiza, Singapur, Brasil, Canadá, la India, Francia, el Reino Unido, Alemania, Bélgica, México, Luxemburgo, Australia, Italia, Chile y Turquía.

Con respecto a las salidas de IED, los países desarrollados invirtieron 1,1 billones de dólares, un incremento del 33 % con respecto a 2014.

En total, fueron responsables de un 72 % de las IED globales, un aumento del 61 % con respecto a 2014.

Europa sigue siendo la región que más invierte, seguida de Japón y de Estados Unidos y Canadá.

Al contrario, los países en desarrollo experimentaron un declive en sus inversiones “debido a una combinación de desafíos, incluidos el declive de los precios de las materias primas, la depreciación de sus monedas y riesgos geopolíticos”.

China, no obstante, fue la excepción, y sus inversiones extranjeras se situaron en 128.000 millones de dólares, por lo que se situó como el tercer gran inversor del mundo tras Estados Unidos y Japón.

Tras estas tres naciones, se situaron como grandes inversores Holanda, Irlanda, Alemania, Suiza, Canadá, Hong Kong, Luxemburgo, Bélgica, Singapur, Francia, España, Corea del Sur, Italia, Rusia, Suecia, Noruega y Chile.

El informe alerta que, a pesar del crecimiento registrado en 2015, los flujos de IED en 2016 experimentarán un declive tanto en las economías ricas como en los países en desarrollo, a excepción de grandes fusiones y adquisiciones.

“La UNCTAD estima que las IED en 2016 caerán entre un 10 y un 15 %, reflejando la fragilidad de la economía mundial, la persistente debilidad de la demanda agregada, un crecimiento muy bajo en algunos países exportadores de materias primas, un cambio de políticas para evitar acuerdos basados en la política fiscal y un desplome de las ganancias de las multinacionales en 2015″.

La agencia de la ONU, además, señala “riesgos geopolíticos” y tensiones regionales que podrían ampliar la recesión este año.

Dicho todo esto, los economistas de la UNCTAD consideran que el crecimiento volverá en 2017 y que las IED en 2018 superarán los 1,8 billones de dólares en 2018.

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