Marcelo Radío, propietario: “Eidos fue la primera bodega adherida al sello Galicia Calidade”

Con procesos de elaboración, a un rías baixas, que es un vino joven, se consigue “darle longevidad”

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La salinidad que se traslada del mar al albariño, eso es lo distintivo de la subzona del Salnés, dentro de la DO Rías Baixas. “Estamos a 80 metros de altitud sobre el mar y a unos 600/700 metros de distancia. Esa salinidad, mineralidad, que tienen los vinos nos diferencia de otras subzonas de la DO. La brisa marina transporta la sal a la piel de la uva. Luego por disolución esa sal termina en el mosto albino y le confiere una peculiaridad distinta, apreciable, en mayor o menor medida, según gusto de cada uno. Y nosotros notamos esta distinción, esta valoración, dentro del albariño. Es el carácter atlántico que se le confiere al vino”.

Junto a la salinidad, el terruño, Padriñán. “Un referente en la elaboración de vinos por lo menos en nuestro ámbito local. Ese reconocimiento deriva de una serie de características: orientación de los viñedos, características de la tierra, el sol, la distancia y el nivel sobre mar…”.

Quien habla de esta forma tan apasionada es el propietario de la bodega Eidos, un viticultor “casi sin querer”, dice de sí mismo, Marcelo Radío Esperón. Conocedor de la viticultura doméstica que había en la casa paterna –como eran común en la comarca-, en un momento dado se planteó profesionalizar su explotación o arrancar las cepas. En los años 92, 93 dijo un sí al mundo de la viticultura pero renunciando a la cultura del barril. Compró sus primeros depósitos de acero inoxidable y comenzó una actividad “empresarial-doméstica”. En 2000, se inscribe en la DO Rías Baixas y en 2003 construye las actuales instalaciones de la ‘Adega dos Eidos’, en Padriñán, Sanxenxo.

Desde entonces su actividad y sus elaboraciones quieren “rendir tributo” a su  Padriñán natal. Marcelo Radío tiene más mérito si consideramos que él ya desarrollaba otra actividad profesional ajena al mundo del vino y en la que, digamos, de forma paralela, continúa. Aunque observamos que lo que le roba el corazón, el tiempo y sus mejores energías es su bodega. Él también admite que el vino se va apoderando de él día tras día. Y ha llegado hasta aquí por todo “un cúmulo de casualidades”, precisemos, buenas o favorables.

Lo que le gusta de la cultura del vino es que “es un mundo agradecido”.

Habla de “orgullo”, del bueno, claro, cuando afirma que “Eidos fue la primera bodega adherida al sello Galicia Calidade”. Y es mérito añadido haber solicitado su inclusión antes de que existieran bodegas en el listado de este sello de garantía. Sobre el reconocimiento que aporta esta marca, Radío cree que el sello Galicia Calidade es más apreciado fuera de Galicia y ahora en Galicia por ese prestigio exterior. Lo cierto es que se muestra satisfecho de renovar su pertenencia a este grupo selecto de empresas gallegas año a año.

Desde los comienzos su producción la ha dirigido a la exportación en un 65%. Unas 50 o 60 mil botellas de las cuales 40.000 son de la marca ‘Eidos’, un monovarietal de albariño. Las otras dos elaboraciones son de selección y no hay cosecha todos los años. Veigas de Padriñán es otra elaboración, que permanece un año en depósito y unos meses en botella. Procede de una selección de viñedos y se elabora sobre lías. Está pensada “con guarda”, para un consumo a posteriori de 2 o 3 años.

La tercera elaboración es Contraaparede, un vino de selección. Un guiño a aquellas añadas excepcionales que se guardaba o se escondía ‘contra a parede’ porque ese vino perduraba y tenía unas características especiales. “No todos los años se elabora porque no lo permiten las cualidades de la uva o de la vendimia. Cuando se elabora tiene cuatro años de guarda en depósito, consiguiendo así más homogeneidad en su evolución. La producción es de aproximadamente 2.000 botellas y está dirigida a un sector groumet. “Es un vino que expresa algo muy distinto a los rías baixas a los que estamos acostumbrados. Es un vino más concentrado, evolucionado, color intenso… elaborado sobre lías”, explica Marcelo Radío.

Con estas dos elaboraciones, Veigas de Padriñán y Contraaparede, Radío quiere desmitificar aquello de que “el albariño es un vino del año”. Con esos procesos de elaboración, a un rías baixas, que es un vino joven, se consigue “darle longevidad”.

Radío está ahora también muy implicado con el consumidor final de su albariño. Al principio de su andadura se centró en la exportación –sigue enviando su vino a Japón, EEUU y Reino Unido, fundamentalmente-, pero con la enograstronomía y el enoturismo ha descubierto nuevos mediterráneos en la comercialización que le ayudan a fomentar la imagen de marca.

Este viticultor “por casualidad” está contento con la respuesta del sector empresarial, especialmente el de la hotelería y de la restauración local. Y anima a los empresarios gallegos a crear sinergias de apoyo transversal al producto gallego. Habla de “paquetizar” gastronomía, entretenimiento, cultura… para que todos ganemos.

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