Charkin, presidente Asociación Internacional de Editores: La revolución por la que ha pasado la edición en los últimos años “ya prácticamente ha terminado, con un gran peso ahora de lo digital”

EditorA sus 67 años, el presidente de la Asociación Internacional de Editores y director de Bloomsbury Publishing, Richard Charkin, afirma, en una entrevista, que no podía haber elegido una profesión mejor y dice sentirse “orgulloso” por cómo el sector se ha sabido adaptar a los cambios.

Charkin ha viajado a Barcelona para participar en el primer Foro Anual de Editores, en el que se ha debatido durante tres días sobre las estrategias y la renovación en el mundo editorial, que conoce muy bien desde hace varias décadas y desde el que ha vivido en primera línea un descubrimiento como el de la saga de Harry Potter.

Partidario de este tipo de encuentros porque permite el contacto personal entre los diferentes agentes implicados en el sector, entiende que la revolución por la que ha pasado la edición en los últimos años “ya prácticamente ha terminado, con un gran peso ahora de lo digital”.

“Estoy orgulloso por la forma en cómo la industria se ha adaptado, consiguiendo que la publicación siga teniendo un peso muy importante, algo que también ha sucedido en España, y la prueba es que se haya organizado un encuentro como este foro y que continúen las inversiones”, subraya.

Asimismo, cree que es necesario que se profundice en la inversión tecnológica sin olvidar “la educación, el desarrollo de las personas, las librerías independientes y los clubes de lectura”.

Respecto a cómo cree que debe ser la relación entre editores y escritores, Charkin afirma, contundente, que hubo un tiempo, entre la década de los años noventa del siglo pasado y la década del año 2000, en la que solo importaba el “marketing”, “olvidándose de la centralidad del autor”.

Es por este motivo que aboga por que, ahora, cuando lo peor de la crisis del sector parece haber pasado y la revolución tecnológica ya es un hecho, se recupere la confianza de los autores, “la base de nuestro oficio”.

Tampoco deja pasar que en el mundo anglosajón los agentes literarios tienen un peso muy importante en estas relaciones. “No tengo nada en contra de ellos -prosigue-, pero son como la tercera persona en la cama de un matrimonio”.

Charkin, que vive en Londres, subraya, en este sentido, que “hay que reconstruir las relaciones entre editor y escritor, cuidarlas al máximo”. Tampoco olvida que también debe cuidarse siempre al lector, arriesgándose cuando sea necesario.

En cuanto a cómo vive el oficio en este momento de su vida, el editor de Bloomsbury no duda en aseverar que nunca ha dejado de pasarlo bien buscando nuevos autores y pone como ejemplo que está detrás de un nuevo título internacional que aparecerá en febrero del próximo año, escrito por una joven india de 18 años, llamada Aisha, que murió después de recibir un trasplante en Londres.

Aunque reconoce que es difícil replicar a un éxito como el de Harry Potter, no duda en que puede haber una nueva J.K Rowling escribiendo en este momento en un café.

En cuanto a si hay actualmente algún escritor que pueda compararse a autores como William Shakespeare o Miguel de Cervantes, Charkin sonríe y considera que esto se sabrá dentro de 200 años, pero deja claro que todos los escritores a los que ha editado “son muy buenos”.

Otra de las cuestiones que se ha tratado en el Foro es la piratería en este ámbito y cómo se ha abordado en diferentes países.

En Inglaterra, recuerda, “tenemos mucha suerte, porque está considerada como un robo e incluso hay una sección de la policía que trata sobre eso y se persigue a la gente que lo practica”.

Por tanto, “es un problema gubernamental”, asevera, y agrega: “Si perseguimos a los ladrones que roban nuestras casas, también se debería perseguir a la gente que piratea; por algo pagamos impuestos”, concluye.

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