Altos de Torona, un vino de altura con celestiales reminiscencias

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José Antonio Torres, en el viñedo de Altos de Torona, Tomiño.

Vive con pasión el proyecto de Horacio Gómez. Nació en el barrio de Vilachán, Tomiño, como él y nunca soñó trabajar en un proyecto como Altos de Torona en el que Horacio confía a su gerencia la bodega y el viñedo. José Antonio Torres, a sus 44 años, está convencido de que cuando empezó como distribuidor en Disgobe con el mismo jefe nunca pensó llegar a lo que hoy contemplan sus ojos. Un proyecto integrado, último paso para ser declarado ecológico, en una finca de más de 100 hectáreas de viñedo con 3.800 olivos y frutales en sus corredores de biodiversidad y 160 colmenas en trashumancia. El viñedo de Altos de Torona, en Tomiño, forma parte de un proyecto de biodiversidad –Plan de Conservación Baydiversity- junto con solo otros dos en La Rioja y en Ribera del Duero.

El monte luce esplendoroso en este caluroso julio con sus viñedos alineados en espaldera y protegidos por las sierras de Portugal por el sur y por los montes detrás de los que está el Atlántico con las poblaciones de A Guarda, Baiona… La proximidad del Atlántico y del río Miño, con su ubicación a media ladera, hace que no le afecten ni las nieblas y humedades del valle, ni los fríos existentes en las cumbres. La orientación sur garantiza una buena insolación, que contribuye a una perfecta maduración de la uva.

Las variedades albariño, caíño, loureira, treixadura y godello fructifican en sus laderas a un máximo de 350 metros sobre el nivel del mar. No sólo elaboran blanco sino también tinto con variedades como el sousón, el caíño tinto, espadeiro y brancellao. Así como del espumoso que, tras años de ensayos, el año pasado se comercializaron 4.000 botellas y este año la cantidad será más elevada. Este espumoso sale con 16 meses en rima en una cava climatizada y elaborado mediante el método champenoise.

Altos de Torona es una de las plantaciones de la DO Rías Baixas en que antes se vendimia, ya que hay unos dos grados de temperatura por encima de la habitual  en esta montaña del Rosal y que la brisa se encarga de paliar.

En el valle nació Horacio Gómez y también José Antonio Torrés. Éste conoce desde sus inicios la plantación. Cuatro años fueron necesarios para ordenar este viñedo. Hoy está a punto de empezar la construcción de una nueva bodega con un centro enoturístico que dará más vida, si cabe, al monte.

Los vinos de Altos de Torona han sido premiados con profusión. El International Wine Challenge 2014. London así como el mejor blanco de España también en 2014, resumiendo el palmarés.

En total son 1,5 millones de botellas y que en esta cosecha de 2016 esperan que sean 1,8. Un total de 24 personas están en plantilla fijas y en vendimia son 230 personas.

Altos de Torona es una bodega bajo el sello de garantía de Galicia Calidade así como con certificados como el IFS.

Torres ya sueña con el complejo enoturístico donde habrá huéspedes que desayunen, tras un paseo matutino, con los frutos de la finca e interactúen con el viñedo y con toda la Naturaleza. Un enoturismo de altura con objetivos celestiales.

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