Puskas, pintor luso vinculadísimo con Galicia: “Fui siempre marcado por la suerte de que el publico adquiere mis obras”

Prepara una exposición en la Asamblea de la República, en Lisboa

Puskas, después de la inauguración de su exposición en la Casa Museo de Monçao.

Puskas, después de la inauguración de su exposición en la Casa Museo de Monçao. Copyright © Grupo ES., 2016.

 

Está lleno de arte, de vida. Puskas, esto es, José Barros (Monçao, 1954), expone estos días en la Casa Museo de Monçao, una retrospectiva de sus primeros 40 años de pintor –“son una parte de mí”-, y cuenta con otros 20 más porque “tenho muito para dar”, dice. Todos los cuadros de esta exposición los ha ido guardando, son de su propiedad.

De formación autodidacta. Intentó en una ocasión entrar en una Facultad universitaria pero por dos décimas no le dejaron tras presentarse al segundo examen, más difícil que el primero. ¡Incomprensible! Y, afortunadamente, se equivocó quien lo evaluaba. Pero siempre estuvo al lado de grandes maestros portugueses y gallegos de los que pudo aprender.

‘O Puskas’ está orgulloso de poder haber vivido estos años del arte, sacando a su familia adelante y haciéndose con un patrimonio. La gente adquirió desde entonces sus obras y el “procuraba cautivar” con su pintura.

Sus inicios pictóricos, alrededor de los años 73 y 74, cuando la Revolución del 25 de abril, era tiempo de “contestación social” y “vinculante”.  Estaba influenciado por la Naturaleza y por la Sociedad.

Se relacionó con pintores portugueses y gallegos. Cita, entre otros, al acuarelista Antonio Heredero o al escultor Brión. Sus obras están ahora a ambas orillas del Miño.

Define su pintura como impresionista, realista y paisajista con un fuerte contenido social.

La situación económica de los últimos año le hizo un artistas más versátil y se metió en el proyecto de dotar a las casas consistoriales de obra suya, solicitando a los municipios tan sólo un 50% del presupuesto. Así colgó sus cuadros “llenos de carga histórica y mitológica”, siempre “vista por mis ojos”. Las cámaras portuguesas de Melgaço, Ponte da Barca, entre otras, exhiben sus obras. Y hay nuevos  proyectos, como el de Ponte de Lima; en su nueva casa consistorial se podrá ver su obra. Del mismo modo, municipios gallegos como O Porriño, Salvaterra de Miño o la Diputación de Pontevedra también cuentan con sus ‘puskas’.

A los empresarios, José Barros, Puskas, les anima a enriquecer las paredes sus oficinas con obras de autor. “Dan ambiente”  y “grandiosidad a la empresa”, dice en rápido apunte.

El mensaje para los artistas jóvenes es que sigan pintando porque algún día serán unos grandes artistas, aunque no vendan.

La cultura, para Puskas, gana espacio en nuestra sociedad. La educación actual para contemplar el arte le parece a este monçanense cada vez más apropiada. Y no solo gana espacio en la sociedad sino también, dice, en la política.

Acaricia ahora un proyecto para el futuro inmediato. Será su gran puesta de largo, fruto de 40 años de pintura. Una exposición retrospectiva en la Asamblea de la República, en Lisboa.

De muchos otros temas trata esta entrevista con Grupo ES. Imposible resumirlos todos.

Aquí descubrimos a un pintor muy humano, con ganas de seguir adelante, que se impone una mínima disciplina –solo pinta por las mañanas y no siempre, confiesa-.

Puskas adora la vida, adora la pintura, adora a los que compran su obra… Le gustaría la unión de los dos pueblos, español y portugués, que formarían una gran Península. Una de las temáticas preferidas es la histórica de las guerras entre portugueses y gallegos. Pero si de algo está más orgulloso ‘O Puskas’ es de poder vivir del arte.

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