Josemi Rodríguez-Sieiro y Rodríguez-Vila, pregonero de la 57º Festa do Viño do Condado: “Cuando era niño, siempre decía que las murallas del castillo de Salvaterra eran mayores que las del Castro de Vigo”

“Disfruto más viendo a los demás beber que bebiendo yo”

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Josemi Rodríguez-Sieiro y Rodríguez-Vila,en su casa de Vigo.

Admite sin ambages que no es un experto en vino y, por si sirve, añade que en su casa dicen que es de buen beber. Su relación con el vino le viene “de mis buenos amigos bodegueros de La Rioja, de la Ribera del Duero, de Galicia… y de otros bodegueros amigos de mi familia”, afirma Rodríguez-Sieiro y Rodríguez-Vila, pregonero de la 57º Festa do Viño do Condado.

En cualquier caso, para este comunicador, lo que importa es “saber vender”. Y relata como con todo en contra hizo un pregón de la Lamprea en Arbo sin gustarle el ciclóstomo. Tampoco le gusta el bacalao pero podría hacer un pregón de este pescado blanco de agua salada.

Josemi cree que lo que necesitan los vinos gallegos es “promoción”. Reconoce que la palabra Condado está demasiado generalizada para dar a conocer fuera de nuestras fronteras el vino de la comarca.

Josemi recuerda de su niñez el vino del Ribeiro y el vino de Valladolid que traían sus abuelos. Pone de ejemplo de bodeguero a Santiago Ruíz de la DO Rías Baixas, de la subzona del Rosal, al que califica de “gran pionero”. Otro hito para el pregonero es que bodegueros como el actual Marques de Vargas, Pelayo de la Mata, hayan comprado una bodega en Salvaterra.

Entre la motivación para ser pregonero de esta 57º Fiesta do Viño do Condado, Josemi le recordó sus estancias en Mondariz, en Ponteareas, en Salvaterra… “Cuando era niño, siempre decía que las murallas del castillo de Salvaterra eran mayores que las del Castro de Vigo”.

Es consciente de que “mucha gente se ha enterado de que va a dar un pregón en Salvaterra, que hay un vino llamado Condado y otro Albariño, y que Salvaterra es una tierra de vinos”. Y así resume su capacidad de comunicación, siempre, en cosas en las que cree.

Repite que no es un experto en vinos y que ya se lo dijo al Marqués de Figueroa. Lo suyo puede ser decir cosas de este estilo: “Si el vino del Condado tiene el buen color de un topacio, amarillo, entonces, eso es con lo que yo me voy a quedar”.

Para él, el mejor vino es que le es “agradable” al paladar. Y reconoce: “Disfruto más viendo a los demás beber que bebiendo yo”.  Confiesa que sus padres bebían buen vino y que “mis abuelos bebían Vega Sicilia todos los días”. Y añade que todavía tiene botellas de Vega Sicilia de ellos. Además tiene muy claro que nunca un espumoso, Champagne o Cava,  a los postres… tras otros vinos.

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