Christian Clavier, el alma de “Los visitantes”, ve sano reírse de la Historia

El actor francés Christian Clavier.

El actor francés Christian Clavier.

El cineasta francés Christian Clavier, guionista, productor y director pero, sobre todo, actor cómico y compañero de Jean Reno en la saga “Los visitantes”, está convencido de que no solo no se deben “sacralizar” los grandes momentos de la Historia de un país, sino al contrario, “es sano” reírse de ellos.

“Por ejemplo -dice en una entrevista telefónica-, la Revolución fue un enfrentamiento entre los propios franceses. Si lo miramos de forma estática y no con espíritu crítico, nos quedamos fuera y así no hay forma de apropiarnos de ello. Es muy importante la mirada cinematográfica sobre los periodos importantes de la historia, pero no necesariamente debemos tratarla como sagrada”.

Y la mejor prueba de ello es esta cuarta entrega de las aventuras de los singulares “Quijote y Sancho” franceses, el conde de Miramonte y su lacayo, Delcojón el Bribón, en “Los visitantes la lían (en la Revolución francesa)”, que se estrena mañana en España.

“Creo que podemos ridiculizar a las personas por muy peligrosas que sean, me parece muy sano, ya lo hice con Hitler en el guion de “Papy en la resistencia” (1981), y se ha hecho muchas veces en muchas películas con personas delirantes; me parece un arma muy buena”, comenta el parisino, con más de 25 años de experiencia en la profesión.

El único tema que no ve cómico, dice, es la política.

“Se puede hacer comedia sobre el mundo político pero hay cosas que no tienen nada de cómico; Europa -afirma- no tiene nada de cómico”, afirma Clavier, encendido defensor de una UE a la que hay que reforzar, defender, proteger y mejorar, “convertirla en modelo de civilización con lo que nos acerca”.

Amante de la Historia, confiesa que aunque se ha centrado en las comedias siempre intenta que “el marco sea lo más real y lo más histórico posible”, y se felicita de contribuir al conocimiento de la historia francesa con sus películas, “da igual que sea una de aventuras, de risa, o seria”.

En esta, la sátira comienza cuando “los visitantes”, inducidos por una pócima del tiempo equivocada, acaban en mitad de los momentos más sangrientos de la Revolución francesa, y ellos mismos corren el riesgo de ser decapitados, en lugar de volver a la Edad Media de la que provienen.

Con Jean Renó convertido en iluminado y Clavier en un revolucionario laico que, como es habitual, disfruta más de los avances de la época que su señor, “los visitantes” conocen a sus descendientes, a los que ayudan a tomar las decisiones adecuadas para que no se extingan los apellidos.

Clavier, que comenzó su trayectoria cinematográfica en los años 70, enseguida se especializó en comedias y formó parte del llamado equipo de “Le Splendid”, un grupo de intelectuales de donde saldrían actores como Thierry Lhermitte (“La cena de los idiotas”) o Gérard Jugnot (“Los chicos del coro”).

Aunque ninguno superó la popularidad de Clavier, no sólo protagonista, sino también creador de la serie “Los visitantes”, que empezó en 1993; aquella cinta tuvo el efecto “Ocho apellidos vascos”, ya que fue ganando espectadores según se corría la voz hasta llegar a los 13,7 millones de entradas, un récord que sólo superó, años más tarde, “Bienvenidos al norte”, con más de veinte millones.

“Nunca sabes por qué gustan las películas, pero éstas de ‘Los visitantes’ tienen la cosa de que están basadas en una idea fantástica, que es viajar en el tiempo, una fantasía que siempre ha tenido la Humanidad, conocer el futuro”, señala.

Y, además, añade, “a estos dos personajes que vienen del pasado, también se les permite conocer a sus descendientes, y a éstos, a sus ancestros. Si a esto le sumas la comedia, lo sitúas en situaciones hilarantes y lo mezclas con aventuras, pues ya tienes una fórmula que gusta a muchos tipos de público”.

Clavier también ha sido el inolvidable líder de los irreductibles galos en “Astérix y Obelix contra César” (1999) y en “Misión Cleopatra” (2002), y más recientemente, el padre de “Dios mío, ¿pero qué te hemos hecho?” (2014).

Reconoce que entre Miramonte y Delcojón, “el caballero y el escudero y la diferente manera en que ambos reaccionan a las aventuras épicas, hay una relación de clase -apunta- que siempre estuvo inspirada por Cervantes, por supuesto”.

Sobre el español por parte de padres Jean Renó dice que “siempre aporta ideas” y que es capaz de darle la autoridad de El Cid a un personaje histriónico: “Es una visión seria dentro de la comedia,es él quien hace esta mezcla”.

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