La presión sobre la deuda de Portugal sube dos décimas por el contagio de Grecia

 Dos monedas de euro, una de ellas acuñada en Grecia, fotografiadas delante del Bundestag en Berlín (Alemania).

Dos monedas de euro, una de ellas acuñada en Grecia, fotografiadas delante del Bundestag en Berlín (Alemania).

Los intereses que penalizan la deuda soberana de Portugal a diez años superaban hoy el 2,6 %, más de dos décimas por encima de la tasa a la que cotizaba el lunes, cuando marcó un nuevo mínimo histórico.

 

Este repunte de la rentabilidad exigida por los inversores para comprar obligaciones lusas en el mercado secundario -donde se compran y venden los títulos adquiridos en subasta pública- coincide con el aumento de la presión sobre la deuda griega registrado tras la victoria de Syriza en las elecciones del pasado domingo.

 

La llegada de este partido de izquierdas y “antitroika” al poder ha provocado una reacción negativa en los mercados financieros. La Bolsa de Atenas sufrió ayer una caída superior al 9 % y el interés que penaliza sus títulos a diez años rebasa el 10 %.

 

En Portugal, las obligaciones a dos años subían hoy ligeramente hasta alcanzar el 0,33 % y a cinco años se incrementaron hasta situarse en el 1,63 %.

 

A pesar de este aumento de la presión, las tasas lusas se mantienen en niveles aceptables en opinión de los analistas, lejos de los valores récord registrados durante el peor momento de la crisis, en enero de 2012.

 Dos monedas de euro, una de ellas acuñada en Grecia, fotografiadas delante del Bundestag en Berlín (Alemania).

Dos monedas de euro, una de ellas acuñada en Grecia, fotografiadas delante del Bundestag en Berlín (Alemania).

Entonces, las obligaciones portuguesas a dos, cinco y diez años llegaron a cotizar por encima del 22, el 21 y el 17 %, respectivamente.

 

La fuerte subida de los intereses acabó por dificultar el acceso a la financiación de Portugal, lo que llevó al país a solicitar el rescate financiero de la UE y el Fondo Monetario Internacional en abril de 2011.

 

Los organismos internacionales le prestaron 78.000 millones de euros a cambio de un severo e impopular programa de ajustes y reformas que cerró en mayo del 2014.

 

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