Nuria Varela-Portas, socia-fundadora de Pazo de Vilane: “La buena respuesta de los clientes se agradece y te hace pensar que lo que haces vale la pena”

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Nuria abraza a una de sus gallinas criadas en libertad.

Pazo de Vilane cumple 20 años de historia empresarial.  Aquello de criar gallinas en libertad para obtener unos huevos camperos de calidad “parecía una locura” y a la vuelta de los años “se ha convertido en el futuro de la avicultura”, afirma Nuria Varela-Portas de Orduña, socia fundadora de la empresa junto con sus dos hermanos Piedad y Juan.

Pero, el proyecto no se entiende, si no se hace uno cargo de que lo ‘engendra’ el Pazo, en la comarca luguesa de A Ulloa. Nuria explica a Grupo ES. cómo nunca les chistó la idea de dedicarlo a turismo rural. Quería que la casona grande fuera sostenible a través del trabajo de las fincas pertenecientes a este patrimonio familiar de 12 generaciones atrás. Querían “darle vida”, “devolverle” la función de cualquier casa grande de campo que otrora vivían de las rentas agrarias.

En 1990, Pazo de Vilane,  una construcción  de 1854, se encontraba semiabandonado. Y, en 1996, comienza la empresa con este nombre de cría de gallinas en libertad “como razón para que unas fincas funcionasen”, dice Nuria.

Aquellas  50 gallinas con las que se empezó esa actividad económica son hoy casi 100.000. Tan sólo en la vieja nave al lado del Pazo, donde se comenzó con el medio centenar, hoy  lo habitan 5.000 ponedoras en libertad. El equipo lo conforman 30 trabajadores. Hay una nueva nave de envasado. La comercialización de estos huevos camperos que al principio se hizo tienda a tienda, hoy está en mano de las grandes distribuidoras que se han hecho cargo del producto.

Más de un millón setecientos mil consumidores avalan este producto, más caro pero con el retorno de una calidad superior a los huevos de gallinas enjauladas. Nuria Varela-Portas  con su familia y su equipo lo ha conseguido llevando acabo aquella idea de ‘En Vilane no fabricamos huevos, cuidamos gallinas’.

Las gallinas están cerca de dos años hasta que terminan su ciclo productivo como ponedoras. Como dice Nuria, “están con nosotros”.  Vilane compra las pollitas con un día de vida y a los 4 meses las incorpora a los gallineros.

Se lee en el folleto de la marca una descripción de la vida de estas ponedoras: “van y vienen, corretean, pastan y realizan la puesta de manera natural”.  Nuria confirma que verdaderamente “pastorean”, picoteando la hierba.  Y añade su publicidad: “Las gallinas criadas en libertad ponen huevos con mayor consistencia, con un aroma más intenso y un sabor característico”.

Vilane está amparada bajo el sello de garantía de Galicia Calidade. “Para nosotros es muy importante”, señala la socia fundadora. “Que un tercero hable de ti y, en  este caso, un organismo como Galicia Calidade de la Xunta…”, prestigia.  Explica cómo las auditorías de Galicia Calidade “nos ayudan a mejorar”. Y destaca que Galicia Calidade fue una certificación “pionera” de la calidad porque “Galicia es calidad”. Y hasta Pazo de Vilane rima con Galicia Calidade.

Vilane cuenta con granjeros colaboradores con los que “producimos juntos” añade Nuria. Sus granjas tienen las mismas condiciones que la explotación de Vilane.  “Les asesoramos, les ponemos las gallinas, damos la asistencia técnica y veterinaria…”.  Lo único distinto es que las granjas son propiedad de los granjeros colaboradores.

Vilane está abriendo ahora una nueva línea de productos basada en los frutos del bosque y en productos hortofrutícolas. Así elaboran ya mermeladas artesanas de arándano o frambuesa o cultivan tomate ecológico. Todos éstos nuevos productos  –en palabras de Nuria- “conviven con nuestros huevos” en los puntos de venta.

Nuria Varela-Portas de Orduña mantiene los valores que le transmitieron sus padres. “Esfuerzo, trabajo, tesón, honestidad, hacer las cosas con amor…”. Confiesa que “vivir en este entorno me hace feliz” y el “producir esos productos de calidad me motiva”.  Y le ayuda además esa “buena respuesta” de los consumidores. “Esto se agradece y te hace pensar que lo que haces vale la pena.  Aunque sea algo tan sencillo como producir huevos”, concluye.

Por otra parte, le mueve también –como a sus hermanos- el afán de recuperar el patrimonio  histórico y familiar de Pazo de Vilane donde vive. “Para mí es un orgullo”, declara.  Ahora está rehabilitando ‘a palleira’ para alquilar con vistas a celebración de eventos.

Esta tarea “da sentido a mi vida”, dice. “Todos los días me levanto pensando que estoy haciendo algo positivo y que va a quedar para mis descendientes”.

Nuria está convencida de que “el rural es una forma de vida. El mundo agrario no puede desaparecer. Comer vamos a tener que comer siempre…”.

Por eso traslada al mundo empresarial, a nuestros empresarios, la reflexión de “que no tengan miedo a la globalización. Parece que hoy en día o eres grande, enorme, o, si no, no eres… O, si no creces a toda mecha, no eres nadie… Y, si no tienes grandes ratios de rentabilidad y beneficio,  tampoco…”. Añade: “La empresa no es sólo economía, objetivos, dinero… son personas, animales…”. Y concluye: “Yo haría un alegato de lo pequeño. Lo pequeño es bonito y puede funcionar”.

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