La economía rusa en crisis, en el centro de las legislativas

Un cartel electoral del candidato de Rusia Unida Nikolai Gonchar, en una imagen tomada en el centro de Moscú el 13 de septiembre de 2016.

Un cartel electoral del candidato de Rusia Unida Nikolai Gonchar, en una imagen tomada en el centro de Moscú el 13 de septiembre de 2016.

Las elecciones legislativas de este domingo en Rusia permitirán a los electores pronunciarse sobre las reformas prometidas por Vladimir Putin, particularmente en materia económica, en un país aún sumido en una grave crisis.

¿Cómo está la economía rusa?

Las sanciones económicas impuestas por las potencias occidentales después de la crisis ucraniana y la estrepitosa caída del precio del petróleo y del gas, principal fuente de ingreso del Estado ruso, hundieron a Rusia a finales de 2014 en una crisis monetaria, seguida de la mayor recesión para el país desde la llegada al poder de Vladimir Putin en 1999.

El Producto Interior Bruto (PIB) se contrajo un 3,7% en 2015 y se anticipa una caída de al menos un 0,5% en 2016.

El segundo trimestre de este año mostró una estabilización y las autoridades esperan una lenta recuperación en la segunda parte del año.

Pero advirtieron sin embargo de que sin un aumento de los precios del petróleo, sólo las reformas drásticas de liberalización y de diversificación de la economía podrían evitar al país un “estancamiento”.

En términos de riqueza nacional, la crisis borró todos los progresos económicos alcanzados durante una década, calculan los expertos de la Alta Escuela de Economía de Moscú.

Por ejemplo, la tasa de pobreza o las ventas de coches regresaron a sus niveles más bajos en diez años.

Además de las medidas centradas en revertir la crisis, la principal estrategia seguida por Vladimir Putin fue el rigor fiscal.

¿La crisis influye en la campaña?

Si bien el gobierno está focalizado en la renta petrolera, los candidatos hablan en los debates y anuncios de campaña de las pensiones, el coste de los créditos o las asignaciones familiares.

La crisis, marcada por una fuerte inflación, golpeó duramente el poder adquisitivo de los rusos y en particular el de los jubilados y funcionarios, a quienes Putin había prometido aumentar el nivel de vida.

La depreciación del rublo, que encarece los productos importados, asestó un golpe a la famosa clase media, cuya reciente emergencia alimentaba el consumo y atraía a las multinacionales.

Poco antes de las legislativas, el gobierno, que no tiene margen presupuestario para indexar las pensiones a la inflación, anunció una ayuda a los jubilados.

“Por primera vez en 15 años, las elecciones se celebran en un contexto en que los hogares registran una caída en sus ingresos”, observó la politóloga Ekaterina Schulmann, de la Academia rusa de Economía nacional y administración pública.

“De momento, ello no tuvo una consecuencia política seria (…) pero podemos observar signos de descontento en la evolución de la popularidad del partido en el poder y del gobierno, pero no en la del presidente”, continuó.

Para esta experta, sin un “verdadera opción” electoral y del sentimiento de que el voto cambia, la abstención debería ser la principal beneficiaria de este fenómeno.

¿Una inflexión económica es posible?

Las reservas acumuladas en periodo fasto, que hasta ahora permitieron financiar el déficit, disminuyen peligrosamente.

Los nuevos diputados deberán por lo tanto votar presupuestos muy austeros, eventualmente alzas de impuestos y aumentar la edad necesaria para jubilarse, a la espera de, quizás, reformas más radicales.

Dicho de otra forma, todo lo contrario de lo que proponen los principales rivales del partido en el poder Rusia Unida, comunistas y nacionalistas, que critican el perfil liberal del gobierno.

Liza Ermolenko, analista de Capital Economics, teme que se vuelva atrás en la implementación de las reformas liberales prometidas.

“Si el partido en el poder obtiene un resultado decepcionante, los poderes públicos podrían reaccionar aumentando el control del Estado en la economía”, vaticinó, interrogada por la AFP.

Algunos inversores esperan en cambio la partida del primer ministro Dimitri Medvedev, el preferido por los sectores liberales, y su reemplazo por el exministro de Finanzas, Alexei Kudrin, a quien Putin pidió trabajar en reformas de cara a la elección presidencial de 2018.

“Creo que habrá cambios después de las elecciones, pero no dependerá del resultado”, estimó Schulmann.

En periodo electoral, “los responsables regionales muestran al poder central que controlan su territorio, la administración presidencial prueba que es capaz de enmarcar la campaña y las recompensas y castigos se distribuyen en función”, añadió.

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