Ulises Mérida, siluetas depuradas

Ulises

Desfile de Ulises Mérida durante la segunda jornada de la 64 edición de la pasarela Mercedes-Benz Fashion Week Madrid, que se celebra hasta el día 20 en Ifema.

El diseñador Ulises Mérida presenta hoy, en la tercera jornada de la Mercedes Benz Fashion Week Madrid, antes pasarela Cibeles, una colección poética, de siluetas depuradas con la que propone un estilo, “aunque la mujer siempre dispone, elige lo que desea”.

Al margen de las tendencias, Ulises Mérida presenta una serie de prendas con un estilo personal, “ideadas para que cada mujer cree su propio sello, no sea una copia de nadie”, dice a EFE el diseñador, que desfila por quinta vez en este escenario.

En esta ocasión, el creador se mantiene fiel a la esencia de su firma y continúa explorando en el concepto de la geometría hasta conseguir piezas de elegancia contemporánea.

“La ropa tiene que definir a la persona, no al contrario”, asegura Mérida, que propone líneas rectas, pero también otras más poéticas y orgánicas, gracias a los tejidos que juegan con el movimiento.

Como prendas estrellas de la colección, destacan los ponchos o caftanes conjuntados con pantalones de talle alto o más bajo y la chaqueta americana, “la prenda más estructurada de la colección” que la presenta sobre el hombro a modo de accesorio.

Destacan los vestidos de carácter sexi y los conjuntos de falda y pantalón con camisa o chaqueta. Piezas, todas ellas, llenas de identidad. “Una paleta de tonos blancos, beige, azules y grises”, colores que se alejan de su habitual pantone, encabezado por los púrpuras y grosellas.

Como novedad, Mérida propone tres vestidos de novia que parecen rescatadas de los lienzos de Joaquín Sorolla o de uno de los fotogramas de la película Muerte en Venecia, de Luchino Visconti.

En el carrusel final del desfile, destaca su famosa camisa blanca, Betina, con la que el creador, que la presenta de quince maneras diferentes, muestra la versatilidad de esta prenda, al mismo tiempo que rinde un homenaje a la individualidad, “lo importante es la mujer, no la moda”, asegura Ulises.

Tres modelos lucen una creaciones de Ulises Mérida durante la segunda jornada de la 64 edición de la pasarela Mercedes-Benz Fashion Week Madrid, que se celebra hasta el día 20 en Ifema.

Tres modelos lucen una creaciones de Ulises Mérida durante la segunda jornada de la 64 edición de la pasarela Mercedes-Benz Fashion Week Madrid, que se celebra hasta el día 20 en Ifema.

Esta colección primavera-verano 2017 es un canto a la comodidad, al vestir el día a día y por eso también presenta zapatos planos, tipo inglés en tonos platas, color que cobra protagonismo sobre los bolsos de mano, acabado con una bella lazada, muy del estilo de la reina Letizia.

Dolores Cortés, que contó con la presencia de la modelo la brasileña Ana Beatriz Barros, subió a la pasarela una colección de baño inspirada en el arte cinético y el Op-Art, en la que sobresalen elegantes triquinis.

Como si fueran la mítica Jane Fonda en Barbarella, las modelos lucen piezas de formas arquitectónicas y una repetición de figuras geométricas “de cierto aire galáctico”, cuenta Dolores Cortés.

Una propuesta apoyada en materiales exquisitos laminados en plata de distinta intensidad, tejidos acolchados con efecto 3D que proporcionan sensación de movimiento.

La última parte de la colección brilla con un destello metálico, que la diseñadora subraya con cristales de Swarovski y placas y discos de plásticos de “rhodoïd”, un guiño a Paco Rabanne.

Romántico y poético se presenta Juanjo Oliva, “aunque esta colección también tiene un toque macarra”, explica este madrileño que tiene entre manos uno nuevo proyecto, “Oliva”, donde también tendrá cabida el hombre.

Sobre la pasarela, vestidos largos de noche con un toque rebelde y un estilismo masculino, que resulta contemporáneo.”He dado una vuelta de tuerca a mi propio estilo”, dice entre risas el diseñador, que presenta novias, una de ella envuelta en un vestido lencero con tachuelas doradas rescatadas del movimiento Punk.

Montesinos no entiende la moda masculina y femenina sin color, fusión y derroche de vitalidad, un estilo que perdura gracias a sus estampados florales, el punto y el crochet.

El valenciano, que terminó el desfile con una actuación flamenca, recupera el punto al mismo tiempo que explora y combina colores potentes como azul añil, el amarillo albero, el rojo almagre o el blanco cal, tonos muy españoles, porque este valenciano siempre, siempre defiende la Marca España.

Ana Locking ha sido hoy la diseñadora más guerrera de la tercera jornada de la pasarela madrileña, ha arriesgado con estampados atrevidos y originales siluetas, demostrando que es capaz de construir un vestido “lady” con tejido de camuflaje o dibujar un sensual volante en una falda guerrillera.

Ana Locking dice que su colección habla de todas aquellas personas que huyen de su zona de confort, de gente independiente, de gente diferente, “a las que admiro y tomo como referencia personal para seguir avanzando por senderos menos confortables”.

Y así ha sido, Ana Locking explora otros terrenos y presenta,’The Thinker’ quizá su colección más lujosa, más ponible y atractiva, que arranca con un estampado de camuflaje y finaliza cuajada de lentejuelas.

Una modelo luce una creación de la diseñadora Ana Locking durante la segunda jornada de la 64 edición de la pasarela Mercedes-Benz Fashion Week Madrid, que se celebra has tal día 20 en Ifema.

Una modelo luce una creación de la diseñadora Ana Locking durante la segunda jornada de la 64 edición de la pasarela Mercedes-Benz Fashion Week Madrid, que se celebra has tal día 20 en Ifema.

La creadora parte del caos para llegar al orden, “es decir, mezclo tejidos y texturas hasta encontrar una armonía, es un patchwork de estilos “, explica Locking que primero destruye el tejido y luego lo vuelve a coser, material con el que trabaja siluetas ajustadas con vistosos volantes.

La diseñadora arriesga tanto en sus propuestas femeninas como masculinas con tejidos atractivos y potentes. Unos descubren flores bordadas que emergen en 3D de manera caprichosa, “otros sedas cargadas de perlas bordadas de forma casi anárquica”, explica la diseñadora quien ha trabajado con colores como el verde militar, oliva, tierra, hueso, ceniza, sangre, lápizlazuli, cereza o púrpura.

Dentro de esta colección se hallan prendas divertidas, con tintes discotequeros atemporales como minivestidos de lúrex brillantes, pantalones de lentejuelas combinados con bombers.

Pero también piezas serias como un vestido “lady”, de inspiración años 50, con estampado de camuflaje, y sobre el que se cosía piezas, que previamente había recortado, que otorgaban mayor volumen.

Otra serie importante son los vestidos de noche largos cuajados de perlas blancas, así como un body rojo, que bien pudiera ser un bañador, adornado con un sofisticado volante.

En las bambalinas de la pasarela Juan Duyos explica que la belleza de las flores le ha inspirado esta colección, “cuyo objetivo fundamental no es otro que embellecer a la mujer”.

Los colores pasteles son la clave de una colección en la que prima el volumen y las profusiones de aplicaciones de flores, bien realizadas con lentejuelas, pedrería o tela. “No suelo trabajar la pedrería, pero en esta colección sí, me apetecía”, explica este madrileño.

Y en medio de tanta flor, surgen vestidos enormes de rayas, una sobredosis de tejidos que recuerdan a las corolas de las peonías, y pantalones muy, muy anchos o un pijama en verde agua.

Cerró el desfile un bellísimo vestido largo de gasa cuajado de cristales y pedrería, una pieza exquisita que requiere horas y horas de trabajo. “Mi costura no es de impulsos, es una compra sosegada, necesita tiempo, no entra en el mapa ‘lo veo, lo quiero’ “, explica.

En el fondo de todos las propuestas reside el poso artesanal, la costura como a lo largo de la historia se entiende.

Hannibal Laguna está convencido de que los números nos “marcan”, una razón por la que, este venezolano de nacimiento, ha decidido rendir “homenaje” a España con “+34″, el prefijo que identifica el país desde el extranjero.

“Es una colección mediterránea”, explica Laguna, que advierte de que ha hecho un ejercicio de “contención” para crear modelos sobre los que resalten las piezas de su recién estrenada colección de joyas.

Vestidos lisos, “pero con magia”, en crepe, “simples, sin artificios, pero con una cuidada confección para que sigan siendo identificables como ‘un Hannibal Laguna'”.

“Todo un reto”, según confiesa el diseñador que vuelca en la noche y en los vestidos de fiesta el eje de su creatividad.

Brocados inspirados en faldas de Balenciaga sobre organza, mantillas bordadas sobre encajes y lunares de brillantes son algunos de los detalles que estampan los delicados textiles de la colección.

“Los lunares no podían faltar siendo España la inspiración”, y opta por incluirlos en brillantes sobre tonos neutros como el nude, el gris y el negro en gasas y textiles vaporosos.

Y por último, Ion Fiz, sube a la pasarela una segunda línea, “muy joven con acento deportivo, que estará a la venta el próximo lunes”, cuenta este diseñador que se inspira en la estética del mar.

Después, este vasco muestra prendas de más costura, un cóctel más relajado que en otras ocasiones con pinceladas metalizadas. La pieza más valiosa, un vestido largo envuelto con una red de pesca de Fuenterrabía, cuajada de abalorios de nácar.

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