Sortelha, un pueblo portugués que vive anclado en el medievo

A pesar de que en el interior de sus murallas apenas residen una decena de personas, el pueblo luso de Sortelha se ha convertido en uno de los recintos históricos más singulares de la Península Ibérica, donde todo está rehabilitado para que el visitante pueda regresar al medievo.

A pesar de que en el interior de sus murallas apenas residen una decena de personas, el pueblo luso de Sortelha se ha convertido en uno de los recintos históricos más singulares de la Península Ibérica, donde todo está rehabilitado para que el visitante pueda regresar al medievo.

A pesar de que en el interior de sus murallas apenas residen una decena de personas, el pueblo luso de Sortelha se ha convertido en uno de los recintos históricos más singulares de la Península Ibérica, donde todo está rehabilitado para que el visitante pueda regresar al medievo.

Se trata de una villa de origen medieval, cuyos primeros pobladores llegaron a partir del siglo XII, y que estos días revive su historia a través del evento “Murallas con Historia”, que atrae a miles de turistas tanto de Portugal como de España e, incluso, de Francia.

Sortelha, con un castillo desde donde se divisa gran parte de la región de la Beira de Portugal, además de las provincias españolas de Cáceres y Salamanca, forma parte de los doce pueblos lusos catalogados como “Aldeas Históricas”, marchamo que le da un gran tirón turístico.

En estos días de fiesta, los viajeros se sorprenden por sus calles estrechas por las que apenas entraban los coches, donde conviven las grandes formaciones graníticas con un entorno defensivo que se tornó muy decisivo en las luchas que constantemente disputaban las tropas de Castilla y de Portugal.

Por la mañana y por la tarde, se escenifican dentro del programa “Murallas con Historia” desfiles de la corte real y representaciones guerreras, tanto a pie como a caballo.

“Tenemos un gran mercado medieval, tal cual se hacía antes”, explica la alcaldesa de Sortelha, Fernanda Esteves.

Al mercado también han acudido comerciantes de toda la región Centro de Portugal para exhibir sus excelencias, tales como el típico queso de cabra que se elabora en la Sierra de Malcata, un paraje que supone la frontera natural entre Portugal, Castilla y León y Extremadura.

Para los expertos, Sortelha se ha convertido en las últimas dos décadas en el mejor ejemplo de cómo se debe restaurar el patrimonio y también es un gran referente turístico.

Todas las antiguas casas del extenso recinto amurallado están rehabilitadas, a pesar de que se trata de habitaciones muy reducidas, ya que la mayoría eran casas de pastores levantadas con piedras berroqueñas.

Uno de sus referentes es su castillo, desde donde se dominaba cualquier posible invasión, motivo por el que fue mandado construir en el primer tercio del siglo XIII por el rey don Sancho II y, posteriormente, el rey don Dinís ordenó el levantamiento de sus murallas.

Su rico patrimonio permite que el visitante pueda descubrir dentro de las murallas, donde hay que sortear calles empedradas muy empinadas, un total de doce casas señoriales, que demuestran la gran relevancia estratégica que tuvo para las diferentes coronas de la península.

Además, su conjunto artístico se completa con el tradicional “pelorinho” portugués, del siglo XVI y de estilo manuelino, que es el poste de piedra que indicaba que una ciudad tenía foro propio y se convertía, por tanto, en lugar de ajusticiamiento.

El arte sacro también se puede contemplar en sus tres iglesias, especialmente en la de Nuestra Señora de las Nieves, del siglo XIII, y en sus siete capillas que tiene repartidas por todo el pueblo.

Antonio Robalo, alcalde del concejo de Sabugal, al que pertenece Sortelha, asegura, en unas declaraciones a EFE, que “la apuesta por el patrimonio de este municipio es clara”, y avanza que “se seguirán realizando acciones de divulgación para que cada vez sea más conocida entre los turistas españoles”.

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