Josep Roca confiesa que hay muchos libros sobre vinos y casi nada sobre las personas que hacen vinos

Josep_Roca_Inma_PUIG“El vino es un espejo de quien está detrás de él” y por tanto contiene “pliegues de la personalidad del autor”, afirman el sumiller Josep Roca y la psicóloga Imma Puig, quienes un día decidieron unir sus fuerzas para acercarse al mundo y a la filosofía de vida de los viticultores.

Después de un periplo homérico que durante casi cuatro años les llevó a visitar una docena de singulares bodegas de todo el mundo, en las que conocieron y convivieron con los hombres y mujeres que dedican su vida a elaborar la ancestral bebida, ambos comparten ahora esta experiencia en el libro “Tras las viñas” (Debate), que definen como “un viaje al alma de los vinos”.

En una entrevista, Josep Roca, una de las tres “patas” del laureado El Celler de Can Roca, e Imma Puig explican que la idea de escribir este libro surgió a raíz de una pregunta de la psicóloga al sumiller sobre si el vino se parece a la persona que lo hace. “Él me respondió que sí, que muchísimo, que son iguales”, revela Puig.

La respuesta abrió a Puig “muchos más interrogantes”, y al pedirle bibliografía sobre el tema, Josep Roca le confesó que hay muchos libros sobre vinos y casi nada sobre las personas que hacen vinos.

“Pero podemos escribir uno entre los dos”, le sugirió el sumiller, que desde el principio dejó claro los papeles de cada uno: “Los vinos los probaré yo y tu pruebas a las personas”.

“Pensamos -añade Roca- que entre ambos podía surgir algo que no solo fuera un libro para especialistas, sino para gente que es aficionada al vino, y que incidiera en la importancia del factor humano, de los pensamientos filosóficos, de los costumbrismos”, con el fin de “comprender mejor las actitudes, esos pasos que dan en la vida personas que se dedican al mundo del vino”.

Con cerca de 3.300 referencias de vinos en la bodega de El Celler de Can Roca, el sumiller hizo una selección de personas que “son todas son muy auténticas, hacen los vinos todos muy distintos entre ellos y todos tienen su argumento, el motivo de hacerlo así”.

“La idea -precisa Josep Roca- era hacer un recorrido sobre las diferentes realidades en el mundo del vino y tenemos desde los vinos ‘Premium’, sofisticados, de los 100 puntos Parker que simboliza en California Bill Harlan, al homenaje a la espiritualidad y a la mística de John Wurdeman en Georgia, que elabora el vino como hace 8.000 años”.

En la selección de bodegas y viñateros de Josep Roca han entrado cuatro de España que pueden ser “como estandartes” del proceder de muchos otros: Álvaro Palacios & Ricardo Pérez Palacios (Priorat/Bierzo/La Rioja), Raül Bobet (Talarn, Lleida), Sara Pérez (Piorat/Montsant) y María José López de Heredia (La Rioja), todos “con discursos muy potentes sobre filosofía y filosofía de vida”.

“Lo que me ha llamado la atención es la pasión que ponen estas personas en su trabajo y cómo lo viven”, resalta Puig, que indica que “todos son diferentes, pero no sabrías decir cuál te gusta más porque, como los hijos, cada uno tiene sus peculiaridades y sus características”.

A la pregunta de si, además de cuerpo, los vinos tienen alma, Josep Roca contesta con un rotundo “sí”, y explica que en su elaboración “hay una parte que es ciencia y otra parte que es pensamiento, que es filosofía” y que se refleja en los caldos.

“Y a veces los vinos pueden ser simpáticos, pueden ser honestos, exagerados, orgullosos, a veces no escuchados y a veces incluso callados”, asegura el sumiller, mientras la psicóloga concluye: “El vino, por el hecho de estar elaborado por personas, no escapa a las vicisitudes de la conducta humana”.

Roca corrobora la afirmación al constatar que a veces ha notado “vinos que venían distintos porque hubo un cambio radical en la vida de la persona que lo hacía” y asevera, “aunque pueda parecer esotérico”, que en el vino hay elementos que van más allá de los componentes tangibles y que “respiran alma”.

En su viaje, Roca y Puig han comprobado el respeto por la naturaleza de todos los viticultores y que “son personas que tienen mensajes vinculados a conciencia ecológica”, a pesar de que no todos elaboran vinos naturales o biodinámicos.

Roca considera que el sumiller también se define por los vinos que selecciona y, a la hora de posicionarse, reconoce: “Probablemente yo sería alguien mucho más apegado a esa parte de conciencia ecológica, pero me siento tolerante y con capacidad de escuchar distintos mensajes y ser transmisor de esa gente”.

Afirma que el 90 por ciento de los clientes de El Celler de Can Roca se dejan aconsejar sobre el maridaje de vinos y platos, mientras los que escogen por sí mismos “van directamente a los vinos que me gusta poco que se vendan”, reconoce Roca mientras se ríe.

“A veces me duele que una botella de las que puedo recibir 3 al año se vaya sin haber tenido una conexión emocional con quien bebe ese vino, porque no se tomó con la concentración adecuada, y a veces hay vinos que te gusta disfrutarlos con gente con los que haya una sintonía. Es especial, algo extraño, lo sé”, admite Roca.

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