Mario Iceta, Obispo de Bilbao: “La concepción del amor puramente emotivista confunde el amor con el sentimiento”

IMG_7308

Mario Iceta, esta mañana en el Seminario Mayor San José de Vigo.

El obispo de Bilbao, Mario Iceta Gavicagogeascoa (Guernica, Vizcaya, 1965) es un experto en pastoral familiar. Sus razonamientos siempre están sustentados por la doctrina del Papa Francisco, especialmente divulgador de la exhortación apostólica ‘Amoris laetitia’. Y recibe a Grupo Es. antes de la conferencia que va a pronunciar en el Seminario Mayor San José que dirige el rector Juan Diz.

Las dificultades que encuentran los jóvenes de hoy en día para formar una familia, el obispo Iceta las enfoca como “desafíos”.  Y enumera: el individualismo exacerbado; la cultura de lo provisional frente al “para siempre”; la concepción del amor puramente emotivista que confunde amor con sentimiento; los condicionamientos económicos; una mentalidad antinatalista que no ve la vida como un bien; la colonización de ideologías como la de género. Todo esto que señala el Papa Francisco para monseñor Iceta, “impiden ver la verdad y la bondad de un proyecto matrimonial. Las personas, las familias están sometidas a muchos desafíos”, concluye el obispo de Bilbao.

De ahí, la importancia  de “acompañarles, de ayudarles, de ofrecernos a hacer con ellos un camino…”. Y añade como fruto de la esperanza optimista: “Son desafíos pero no insuperables. Identificadas las dificultades, se pueden proponer caminos para responder a esos retos”.

Iceta habla con frecuencia de “construir el amor” que significa  “en lo cotidiano sostener un verdadero proyecto de vida matrimonial”. Por eso propone que los futuros esposos se pregunten: Qué valores fundamentales van a regir su matrimonio; cuál es el papel de Dios en el centro de su vida; cuál la relación con los familiares respectivos y amigos; cómo transformar la sociedad y ser fermento de sociabilidad, de fraternidad. Y perfila más: “Construir juntos es trazar un plan de vida que no sólo responde a los deseos de la familia y plenitud que tenemos en el corazón, sino que manifieste un modelo social de mi familia”.

Para Mario Iceta la falta de visión de la familia como solución para diversos temas sociales está quebrada por “el pensamiento débil, por el relativismo actual. Estamos acostumbrados al corto plazo, con una respuesta también  cortoplacista”. Y concluye: “Se echa de menos un pensamiento fuerte, consistente, sobre el ser humano, sobre la familia, sobre la sociedad…”, dice el obispo Iceta.

También contempla el prelado la educación afectivo-sexual dentro de ese acompañamiento del que el Papa Francisco habla en su exhortación apostólica Amoris laetitia. Antes del matrimonio está esa labor educativa de la que ya hablaba san Juan Pablo II.  “El joven que descubre sus deseos, inclinaciones, sus afectos, sus sentimientos, sus pulsiones sea capaza de integrarlas en esa capacidad de amar y de donarse y de hacer inteligible como lenguaje corporal del amor”. Iceta habla con el diagnóstico de psicólogos que denominan “analfabetos afectivos” aquellos incapaces de gestionar su afectividad y su sexualidad. Hace falta adquirir destrezas como el diálogo en pareja, tan fructuoso. Reclama Iceta para ello una pedagogía de acompañamiento.

Respecto al reto cultural de la familia en la sociedad, el obispo de Bilbao ve la cultura como un “humus” donde crece el ser humano. Se produce entonces un intercambio, como por ósmosis entre la familia y la cultura dominante. También Iceta gusta de hablar de la “minoría creativa”, esto es, la familia cristiana es un “antibiótico” que influye en la sociedad sanando y fomentando el llamado bien común.

El corazón de la persona también manifiesta lo que hay en la persona y ayuda a su conocimiento. Iceta habla del “gran misterio” del corazón. En el hombre el corazón tiene un ansia de infinito porque  está hecho a la medida de Dios. Es también “una realidad personal”, singular. Hay que educarlo, como refiere a propósito del Papa Francisco en la Exhortacion Amoris laetitia, capítulo 7º. Educación “en los deseos, educar en la espera, en el gusto de hacer el Bien (virtudes), en educar en la Libertad (saber elegir el Bien).

Para Iceta la educación es “de un valor incalculable” ya que supone la entrega del otro con un “precio infinito”.  Educar es “modelar corazones” que supone la entrega de otras personas. Y precisa: “La labor educativa de la familia es insustituible”.

Finalmente, el obispo de Bilbao aconseja a jóvenes que vayan a contraer el matrimonio cristiano que “estén abiertos a la gracia de Dios”. Abunda en que el matrimonio es una vocación y como tal el que da el primer paso es Jesucristo, y cita: “Soy yo quien os he elegido” como se lee en san Juan. Así se convierte en un camino “más hermoso, fecundo y luminoso”. Los jóvenes deben “invitar a Cristo a acompañarle”.

Print Friendly, PDF & Email
Me gusta
Me gusta Me encanta Me divierte Me asombra Me entristece Me enfada
1