La CE autoriza 60 millones de euros en ayudas a las empresas de transporte lusas para la compra de autobuses de bajas emisiones

La comisaria europea de Competencia, Margrethe Vestager.

La comisaria europea de Competencia, Margrethe Vestager.

La Comisión Europea (CE) ha dado luz verde al plan del Gobierno portugués para otorgar un total de 60 millones de euros en ayudas a las empresas de transporte para la compra de autobuses de bajas emisiones y sus respectivas infraestructuras de repostaje.

De acuerdo con el Ejecutivo comunitario, la contribución de la iniciativa al cumplimiento de los objetivos medioambientales en la Unión Europea se impone “a cualquier potencial distorsión de la competencia provocada por la financiación estatal”.

Además, la Comisión precisó hoy en un comunicado que las subvenciones serán “limitadas y proporcionadas”, ya que la selección de los beneficiarios se realizará mediante un proceso de licitación abierto.

Las aportaciones económicas irán destinadas a los operadores de transporte y a las autoridades encargadas de trasladar a los pasajeros urbanos en Portugal.

Bruselas analizó la propuesta portuguesa bajo las directrices comunitarias de 2014 sobre ayudas públicas para la protección del medio ambiente y la energía, y concluyó que los autobuses de bajas emisiones en Portugal son todavía escasos, dados sus elevados costes frente a los vehículos tradicionales.

Así, los operadores privados son reticentes a invertir en las infraestructuras de repostaje necesarias, de modo que las compañías de transporte tampoco renuevan su flota.

Por tanto, la Comisión Europea aseguró que las ayudas están justificadas, pues se necesita incentivar la compra de autobuses bajos en emisiones que vayan “más allá de los actuales estándares europeos”.

En el caso de la ayuda para las infraestructuras que proporcionarán combustible a los vehículos, Bruselas tuvo en cuenta el Tratado de Funcionamiento de la UE, que permite a los Estados miembros “apoyar el desarrollo de ciertas actividades económicas”, como la mejora de la eficiencia energética.

El Ejecutivo comunitario consideró “adecuada” la financiación pública por el “riesgo que supone gestionar semejantes infraestructuras”, más aun si se tiene en cuenta la escasa presencia de los autobuses de bajas emisiones en el país.

El Gobierno de Portugal anunció en junio de este año el plan, con el que se espera reducir, como mínimo, un 15 % las emisiones de gases con efecto invernadero por cada autobús, frente a los actuales estándares europeos.

La iniciativa abarcará todas las tecnología verdes disponibles, incluidos los autobuses de gas natural comprimido o licuado, los eléctricos o híbridos y los autobuses de hidrógeno.

El Ejecutivo portugués cubrirá el 85 % de los costes a través del Fondo Europeo de Cohesión.

“Esta medida ayudará a mejorar la calidad del aire en Portugal y está en línea con los objetivos europeos de reducción de emisiones. Apoya la transición a energías más verdes en el transporte público de las áreas urbanas sin distorsionar la competencia”, afirmó en un comunicado la comisaria de Competencia, Margrethe Vestager.

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