Andrés Gallego, gerente de El Coral: “Julio Iglesias, después de tomar marisco, pidió huevos con patatas fritas y las comió con las manos”

“Cocina sencilla con buen producto y trato familiar”

Andrés Gallego a la entrada de El Coral

Andrés Gallego a la entrada del Coral, en callejón de la Estacada, 9, avenida de la Marina, A Coruña. .

Tiene por nombre Coral y sus apellidos son Restaurante y Marisquería. Fundado en 1954 por César Gallego Pita. Desde entonces lo regenta la familia Gallego. Andrés y Martín, los hijos del fundador, son los actuales propietarios. Su fundador acaba de cumplir 90 años y, cuando viene al restaurante, es a disfrutar de la buena mesa.

Por el Coral, que tuvo 3 ubicaciones, la primera en la coruñesa calle de la Estrella y desde 1992 en su actual local de la zona de la Marina, pasaron gente de la empresa, de la cultura, del arte y de la música, entre otros sectores. Andrés Gallego recuerda, entre otras, una anécdota del famoso cantante Julio Iglesias que vino al Coral en 2001 y después de tomar marisco pidió unos huevos fritos con patatas. A Andrés le quedó aquella imagen del conocido artista comiendo las patatas fritas con las manos, “que es como mejor saben”, subraya Andrés Gallego.

También recaló en el Coral el que fuera primeramente cantante y bajista del grupo musical The Police, Sting o Sabina que después de actuar en Vigo, pasó por A Coruña para cenar en el Coral antes de regresar a Madrid. No hace muchas fechas gozaron de su cocina los artistas Ana Belén y Víctor Manuel con Serrat y Miguel Ríos aprovechando que actuaban en A Coruña.

Pintores como Laxeiro o el poeta y el académico José Hierro conocieron sus platos. Éste en una servilleta, hoy enmarcada y colgando de la pared, pintó con café, perejil y otros ingredientes a su alcance en el Coral un retrato. El mismo Moncho Borrajo le imitaría hace un tiempo. El libro de Honor de el Coral, en sus distintos tomos, está lleno de estas joyas con sus correspondientes amables y elogiosas dedicatorias para con el restaurante.

El Coral hace honor a sus apellidos y es un lugar preferente para degustar mariscos. Estos días encontramos camarón, percebe, cigala, almeja de Carril que se prepara cruda o a la sartén o a la plancha para los más remilgosos con el alimento crudo. Para la Centolla, estaban esperando la apertura de la veda.

Pero nos engañaríamos si pensamos que sólo en mariscos destaca este restaurante coruñés. Se pueden también degustar carnes y pescados variadísimos. Incluso exclusividades como el bacalao Skrei, el bacalao más sibarita del mar de Noruega. Para convertirse en Skrei ha de nadar 4.000 kilómetros por aguas gélidas y llegar a las Islas Lofoten a desovar, consiguiendo una excelente textura y el delicado sabor del mejor bacalao del mundo. Disfrutar del Skrei es, por el contrario, muy sencillo. En  el Coral lo preparan a la plancha con aceite, ajo y guindilla. Andrés valora esta casi exclusividad que por el mes de febrero muchos clientes piden con entusiasmo.

El Coral da salida también a mucho producto de temporada: caza, lamprea, bonito del Norte, atún de Almadraba …

Y carnes de todo tipo como distintos tartares.

El Coral está bajo el sello de garantía de Galicia Calidade. Andrés Gallego explica que es “porque apostamos por el producto de calidad”. A los proveedores, dice, no los limita con precios. “Lo primero es la calidad”. Y reconoce que las directrices del sello gallego son las mismas que les inculcó su padre.

Y hay tanta calidad que nos habla de  unos clientes catalanes que vienen todos los años “exclusivamente a comer”. Llaman antes y les dicen que les tenga buen producto y pasan dos días comiendo y cenando en el Coral”.

Por eso para Andrés Gallego lo que gratifica de la profesión de hostelero es escuchar cosas como esta: “¡Qué bien hemos comido!; “Nos aconsejó bien”; o un “volveremos”.  A esto lo llama “fidelización”. “Cuando una persona repite es que le ha gustado la comida y ha estado a gusto. Es un conjunto de cosas”, afirma como quien lo tiene bien experimentado.

Además Andrés y Martín se enteran de que ha llegado el verano cuando empiezan a recalar en su restaurante ciertas personas que vienen todos los años por esa temporada y esto “te resulta agradable”, concluye.

La clientela local, de A Coruña, ocupa la docena de mesas de este local rústico durante los fines de semana. A lo largo de la semana el Coral sirve mucha comida de empresa. Los directivos de Inditex son grandes clientes que llevan a sus proveedores. Gracias a eso Andrés Gallego habla algo de turco, de italiano, de inglés… “a la gente le gusta y les hace gracia que les dirijas algunas palabras en su idioma”.

Los Gallego resumen así El Coral: “Cocina sencilla con buen producto y trato familiar”.

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