Los santuarios de Fátima y Guadalupe estrechan lazos en Portugal

Fotografía facilitada por el Ayuntamiento de Ourem del alcalde de la localidad, Paulo Fonseca (i), durante el VI Congreso de Ciudades-Santuario que se celebra en Ourem. Dos de los mayores centros de peregrinación del mundo, la Basílica de Guadalupe, en México, y el Santuario luso de Fátima han aprovechado el VI Congreso de Ciudades-Santuario que acoge Portugal para estrechar lazos en la gestión turística de los peregrinos que llegan a diario.

Fotografía facilitada por el Ayuntamiento de Ourem del alcalde de la localidad, Paulo Fonseca (i), durante el VI Congreso de Ciudades-Santuario que se celebra en Ourem. Dos de los mayores centros de peregrinación del mundo, la Basílica de Guadalupe, en México, y el Santuario luso de Fátima han aprovechado el VI Congreso de Ciudades-Santuario que acoge Portugal para estrechar lazos en la gestión turística de los peregrinos que llegan a diario.

Dos de los mayores centros de peregrinación del mundo, la Basílica de Guadalupe, en México, y el Santuario luso de Fátima han aprovechado el VI Congreso de Ciudades-Santuario que acoge Portugal para estrechar lazos en la gestión turística de los peregrinos que llegan a diario.

El párroco de la Basílica de Guadalupe, Juan Castillo, presente en este congreso celebrado esta semana en Ourem (comarca a la que pertenece Fátima), explicó en una entrevista con EFE que cada año reciben una media de 20 millones de peregrinos.

Al contrario que Fátima, que el pasado año superó los seis millones de peregrinos y que tiene 15.000 camas, Guadalupe adolece de oferta hotelera para que los devotos que llegan al santuario pueden descansar en unas condiciones dignas de higiene.

“Sólo hay cuatro o cinco hoteles y no hay albergues para pernoctar, al contrario que Fátima”, explica Juan Castillo, por lo que entiende que “son muchos los retos para la Basílica de Guadalupe”.

El origen de la devoción por Guadalupe, tradición mariana que fue extrapolada de forma ferviente por los colonizadores a la región española de Extremadura, se remonta a 1531, cuando se le apareció la virgen al indígena Juan Diego y le pidió la construcción de una iglesia.

“Fue la virgen que supo unificar a los dos pueblos, a los indígenas y a los colonos”, según Castillo, quien reconoce que la mayoría de los turistas que llegan a la basílica son mexicanos.

Por su parte, el alcalde de Ourem, Paulo Fonseca, avanzó a EFE que “son muchas las expectativas puestas para 2017, con motivo del centenario de la aparición de la Virgen de Fátima a los tres pastores y con el anuncio de la visita del Papa Francisco para mayo del próximo año.

“Tenemos que aprovechar esta fiesta para proyectar el futuro y mostrar este santuario como el Centro Mundial de la Paz”, dijo el alcalde de esta comarca de 46.000 habitantes.

La oferta para pernoctar en Fátima, al igual que los peregrinos que llegan cada año, va en aumento, ya que a las 15.000 camas hoteleras y a las casas religiosas -donde también descansan los peregrinos- habría que sumarle la oferta de otros dos complejos hoteleros que empezarán a funcionar en 2017.

Para Paulo Fonseca, uno de los retos de esta comarca lusa es el de atraer a los turistas brasileños.

En este sentido, Pedro Machado, presidente del organismo gubernamental “Turismo do Centro” que ha moderado una de las mesas de trabajo, recordó que en Fátima también ha sido colocada la imagen de Nuestra Senhora Aparecida de Brasil, que se le apareció entre las redes de tres pescadores brasileños hace ahora tres siglos.

Paulo Fonseca insistió en que una de las apuestas de las ciudades de Europa, América y Asia con potencial para atraer al turismo religioso debe ser la creación de una Red Mundial de Destinos Religiosos para “mejorar la promoción entre los propios territorios”.

Fátima también “es un destino turístico con otras potencialidades, ya que a 20 kilómetros hay dos enclaves Patrimonio de la Humanidad, como el Convento del Cristo de Tomar o el Monasterio de Batalha”.

Muy cerca, a 40 kilómetros, está el Monasterio de Alcobaça o la Universidad de Coimbra, también catalogados como Patrimonio Mundial.

El regidor aseguró que, además del reto de superar en 2016 y 2017 los siete millones de peregrinos -el pasado 2015 hubo 6,7-, también quieren ofrecer esta zona del Centro de Portugal como destino cultural y como encuentro de “diálogo entre los pueblos”.

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