España y Portugal siguirán en el punto de mira de la Comisión

El comisario europeo de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici, en rueda de prensa para hablar del semestre que acaba en otoño en la Unión Europea, en Bruselas el 16 de noviembre de 2016.

El comisario europeo de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici, en rueda de prensa para hablar del semestre que acaba en otoño en la Unión Europea, en Bruselas el 16 de noviembre de 2016.

La Comisión Europea levantó este miércoles su amenaza de suspensión de fondos europeos para España y Portugal por su excesivo déficit en 2015, si bien advirtió del riesgo de que los presupuestos para 2017 de estos países del sur de Europa no sean conformes a las reglas comunitarias.

“No vamos a proponer una suspensión de estos fondos. Sé que era algo esperado y obviamente es una buena noticia para ambos países”, dijo en rueda de prensa el comisario de Asuntos Económicos y Financieros, Pierre Moscovici, tras una reunión del ejecutivo comunitario.

España y Portugal, cuyas economías se vieron castigadas por la crisis financiera mundial de 2008, evitaron en julio una multa de hasta el 0,2% del PIB por desviarse de la senda de déficit marcada por la Comisión Europea, que planteó entonces una eventual suspensión de fondos europeos para estos dos países.

En 2015, el déficit español alcanzó un 5,1% del PIB y el portugués un 4,4%, por encima de la recomendación de Bruselas para ese año de cara a alcanzar progresivamente el máximo del 3% establecido en el llamado Pacto de Estabilidad y Crecimiento para los países de la zona euro.

A cambio de evitar la multa, los gobiernos portugués y español se comprometieron asimismo a mediados de octubre a presentar junto a sus anteproyectos de presupuesto un plan de “acción efectiva” para corregir este exceso de déficit.

Estas medidas parecen que son suficientes para el ejecutivo comunitario, que ha decidido no presentar ninguna propuesta de suspensión de las inversiones previstas en los Fondos Estructurales, que buscan corregir las diferencias de desarrollo entre regiones.

El ministro de Economía español, Luis de Guindos, lo consideró una “buena noticia”. “Es una decisión racional […] hubiera sido un absoluto sinsentido la imposición de una sanción”, agregó en declaraciones a la prensa en Madrid.

Guindos aseguró por otra parte en dirección a Bruselas que su gobierno “está absolutamente comprometido” con el objetivo de déficit fijado para 2017, cuyo cumplimiento es un gran desafío para España.

En sus últimas proyecciones económicas, Bruselas estimó el 9 de noviembre que Lisboa pasaría por debajo del objetivo del 3%, en un 2,7% en 2016. En el caso de España, su déficit público registraría un 4,6% del PIB en 2016, como pide la Comisión, y de un 3,8% en 2017, en este caso medio punto por encima del objetivo fijado.

El Parlamento Europeo se había mostrado contrario a la suspensión de fondos, al considerar esta medida “contraproducente” para la recuperación de ambos países, máxime cuando los niveles de desempleo siguen siendo elevados: un 19,3% en septiembre en España y un 10,8% en Portugal.

CAL Y ARENA

Pese a esta no suspensión de fondos estructurales, España y Portugal siguen en el punto de mira de la Comisión, en este caso, por una “diferencia significativa” con los objetivos fijados por Bruselas en sus anteproyectos de presupuestos para 2017, al igual que otros seis países, especialmente Italia.

Respecto a Italia, “una parte significativa de la desviación se debe a los costes vinculados a la actividad sísmica en este país, que fue importante y dramática este año, así como los costes de la llegada de migrantes”, aseguró Moscovici, quien indicó que estos factores se tomarán “en consideración”.

La deuda de Italia, tercera economía de la zona euro, se situó en 2015 en un 132,3% por encima del 60% fijado por el ejecutivo comunitario, sólo por detrás de Grecia, sumida en una serie de rescates financieros desde 2010 a cambio de duras reformas. Atenas no debe presentar sus presupuestos a examen.

Las advertencias a Roma llegan en un momento de tensión entre su primer ministro Matteo Renzi y la UE antes del referéndum del 4 de diciembre en Italia sobre la reforma constitucional, que podría suponer la dimisión del jefe de gobierno italiano si su propuesta fracasa.

“El tiempo de los ‘diktats’ [de Bruselas] ha terminado”, dijo la semana pasada Renzi, quien ha aumentado sus críticas a las, a su juicio, contraproducentes reglas de rigor presupuestario previstas en el Pacto de Estabilidad.

Junto a estos tres países del sur de Europa, las preocupaciones de Bruselas se centran también en Bélgica, Finlandia, Eslovenia, Chipre y Lituania. Por su parte, Francia, Irlanda, Austria, Letonia y Malta presentarían presupuestos “globalmente conformes” a las reglas europeas.

España se vio obligada a presentar a mediados de octubre un anteproyecto de presupuestos prorrogado, al contar con un gobierno en funciones. El actual ejecutivo, liderado de nuevo por el conservador Mariano Rajoy, negocia ahora con el resto de partidos del parlamento una nueva propuesta aunque no ha alcanzado todavía una mayoría para sacarla adelante.

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