TPP, vs. Trump vs.Obama

Para entrar en vigor, el tratado tenía que ser ratificado por el congreso estadounidense, en manos de los republicanos

El entonces candidato republicano a la presidencia, Donald Trump, durante un mitin en el Bank of Colorado Arena en Greeley, Colorado (EEUU), el 30 de octubre de 2016.

El entonces candidato republicano a la presidencia, Donald Trump, durante un mitin en el Bank of Colorado Arena en Greeley, Colorado (EEUU), el 30 de octubre de 2016.

La promesa de Donald Trump de retirar a EEUU del futuro Acuerdo Transpacífico (TPP) pone en peligro este ambicioso tratado de libre comercio, que abarcaría el 40% de la economía mundial.

El TPP, promovido por Estados Unidos durante la presidencia de Barack Obama, se firmó en 2015 tras años de negociaciones entre doce países con acceso al Pacífico: Estados Unidos, Australia, Brunéi, Canadá, Chile, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam -aun sin contar con China, primera potencia asiática y segunda economía mundial-.

Para entrar en vigor, el tratado tenía que ser ratificado por el congreso estadounidense, en manos de los republicanos.

Sin embargo, Donald Trump, que será investido 45º presidente de Estados Unidos el próximo 20 de enero, anunció el lunes que en el primer día de su mandato retirará al país del TPP, un acuerdo “terrible” que según él “viola” los intereses de los trabajadores estadounidenses.

La administración Obama consideraba el TPP como el mejor tratado de libre comercio alcanzado hasta ahora, porque va más allá del tradicional levantamiento de barreras aduaneras.

El texto incluye levantar otro tipo de barreras al comercio y permite que los países extranjeros puedan acceder a concursos públicos nacionales, o la creación de normas comunes para el comercio electrónico y los servicios financieros.

Sus promotores aseguran que estimulará la riqueza, pero varias ONG aseguran que el TPP supone en realidad una desregulación generalizada en beneficio exclusivo de las multinacionales.

Muchas voces critican también un texto que consideran peligroso para los derechos de los trabajadores, el medio ambiente o el acceso a los medicamentos, y que supone cierto grado de pérdida sobre la soberanía nacional.

FUTURO EN ENTREDICHO

Si Donald Trump cumple su promesa, el futuro del acuerdo parece complicado para los once países restantes.

“El TPP sin Estados Unidos no tendría sentido”, dijo el lunes el primer ministro japonés, Shinzo Abe. “Es imposible renegociar el TPP y, en todo caso, eso desestabilizaría el equilibro fundamental de los intereses [de los firmantes]”, aseguró.

Cabe la posibilidad de que los firmantes retomen el texto para intentar limar las reticencias de Trump o que simplemente lo dejen en suspenso hasta que abandone la Casa Blanca.

Otra opción es abandonarlo completamente y volcarse hacia la Asociación Económica Regional Integral (RCEP), un proyecto parecido al TPP, pero impulsado por China.

Este tratado incluye a la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (Malasia, Indonesia, Brunéi, Vietnam, Camboya, Laos, Birmania, Singapur, Tailandia y Filipinas), así como a China, Japón, Australia, India, Corea del Sur y Nueva Zelanda.

Igual que el TPP, el RECP tiene el objetivo de suprimir barreras aduaneras y no aduaneras, pero es menos ambicioso en materia de desregulación.

El tratado protege así a algunos productos del levantamiento de barreras aduaneras y también autoriza a los países menos desarrollados a tener más tiempo para aplicar las reglas del acuerdo.

Tras el anuncio de Trump, un portavoz del ministerio de Exteriores chino dijo el martes que espera ahora “resultados” en las negociaciones en curso sobre el RECP.

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