Nour-al Hussen Villa, sirio-gallega afincada en Santiago: “Creo que lo que está pasando en Siria es un genocidio consentido”

“Después de lo que ha pasado en la UE no es para mí un ejemplo y podría renegar de mi condición de europea”

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Nour-al Hussen Villa, en el colegio mayor La Estila, en Santiago de Compostela.

De padre sirio y madre gallega, Nour-al Hussen Villa tiene dos corazones que laten al unísono y que sufren al ver la situación en la que se ha sumido su otra patria desde hace cinco años. Nour define la actual situación como un “auténtico genocidio”. Por eso decidió actuar desde la retaguardia denunciando la situación y cuando vio que la gente se interesaba, redobló sus esfuerzos. A la vez, quiere neutralizar a aquellos que hablan de Siria sin haberla pisado y difundiendo una imagen que no es verdadera. Grupo ES. la entrevista en Santiago de Compostela, en el Colegio Mayor La Estila, a donde acude invitada a una tertulia con los residentes.

Nour vivió hasta los 13 años en su Siria natal, en Raqqa. Sus recuerdos familiares son “felices”, aunque reconoce que la “sensación” que tenía era la de vivir en “un ambiente gris”.  “En los colegios no se podía hablar de política. Nos adoctrinaban desde muy pequeños”.  Entonces, “la mujer en Siria tenía un papel en la sociedad y más avanzado que en otros países. Trabajaba, iba a la Universidad… No todas llevaban velo y menos burka…”.

Y añade con convencimiento: “Hoy vemos ese retroceso en los derechos de la mujer en las zonas controladas bajo el yugo de Daesh. [Las mujeres] son totalmente invisibilizadas. No pueden salir a la calle sin la compañía de un hermano, su marido o su padre. Van tapadas con tres velos. Viven totalmente encerradas”.

Nour-al Hussen Villa vino a Galicia, la tierra de su madre, por un asunto familiar. Gracias a lo cual no le cogió la guerra allí.  Ahora con 25 años, vive en Santiago donde estudió Ciencias Políticas y un máster en Relaciones Internacionales.  Mientras su familia sigue en Siria y en el sur de Turquía.

Es autora del blog ‘A la otra orilla del Éufrates’. “Creo que es necesaria una voz desde aquí que ponga los puntos sobre las íes en temas sirios”, explica. “No me sentía muy cómoda, cuando la gente hablaba sobre mi país sin haberlo pisado y de una forma errónea, cuando no tildaban a todos los siros de terroristas radicales…”.

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Para esta sirio-gallega, “los países árabes y Oriente Medio son una zona sentenciada a no conocer la autonomía ni la libertad, en el sentido de que siempre se le han impuesto sus fronteras”.

A juicio de esta sirio-gallega “no se entiende la causa siria” en la opinión pública.  Y se “desconoce la opresión que vivía el pueblo bajo la dictadura” de Bashar al-Ásad y antes con su padre Hafez al-Ásad.  Y concluye: “Hay un desconocimiento total de la política interna siria, de la economía, de la corrupción… A la gente le atrae más la simplificación que entrar en complejidades”.  Y detalla cómo la opinión pública dice que es un problema religioso…”Esas personas –piensan- no tienen necesidades políticas, económicas… Se mueven por sus emociones, su religión y no tienen una capacidad racional…”.

Y a los datos se remite porque “las cifras causan impacto”. En 5 años han muerto medio millón de personas en Siria y 11 millones han tenido que abandonar sus casas por los bombardeos y persecuciones. Estos días en Aleppo han muerto 550 personas y hay 1.600 heridos de los que no se ocuparán en los hospitales porque desgraciadamente no hay. Nour conoce y publica muchas de esas “imágenes desgarradoras” que hasta “sienta mal compartirlas”, dice dolida. “Creo que lo que está pasando en Siria es un genocidio consentido”, concluye.

Para esta sirio-gallega, “los países árabes y Oriente Medio son una zona sentenciada a no conocer la autonomía ni la libertad, en el sentido de que siempre se le han impuesto sus fronteras”.

“Para mí –afirma Nour- lo que estamos viviendo es un nuevo acuerdo Sykes-Picot, a escondidas entre potencias para repartirse Oriente Medio”. Y se pregunta: ¿Acaso no vivimos hoy un Sykes-Picot en Siria? Un laboratorio de pruebas no solo por parte de las potencias externas sino por actores internos de distinta naturaleza no estatal.

Son muchos los tópicos equivocados sobre Siria. Nur quiere romper estos lugares comunes de los europeos que piensan que “los refugiados vienen aquí a cometer violaciones, a robar, que no saben leer…”. Frente a eso explica: “Siria es una sociedad súper-formada, muy culta y con grandes conocimientos. Tenemos tendencia a despreciarla como si fuese una sociedad atrasada porque su religión mayoritaria es el Islam. ¡No es así! Esta es una visión monolítica y simplificada de la realidad”.

Otro cliché falso es que el actual dictador Bashar al-Ásad “es laico. ¡No! Es alauita [rama del Islam Chiita]. La constitución  contempla que el presidente sirio tiene que ser musulmán casado con una siria”. Otro falso tópico es que es antiimperialista… En fin, que Nur denuncia que hay “una visión distorsionada de lo que es Siria”.

UE

Para esta sirio-gallega la Unión Europea suspende con su actitud hacia el refugiado. “Me avergüenzo porque yo también soy europea y, a la vez, siria. Me siento dolida y totalmente conmocionada… Antes me sentía orgullosa de ser europea y tener esa libertad de ir de un lado al otro, sin fronteras, y tener esos valores que se pregonaban en los tratados”.

Y razona: “Después de lo que ha pasado en la UE no es para mí un ejemplo y podría renegar [de mi condición de europea] hasta que no se transformase su estructura, sus valores y sus actitudes que a mí me parecen muy peligrosas y un retroceso social”.

Nour tiene una idea clara de cómo habría que tratar a los refugiados y especialmente a los sirios. “Tratarle de tú a tú, sin esa etiqueta de refugiado. Porque no es más que una persona que ha tenido que abandonar toda su vida, su casa, quizá su familia para intentar empezar de cero. No hay que tener [con los refugiados] ni discriminación positiva ni negativa, de igual a igual, porque se encuentran en una situación vulnerable y, obviamente, el Estado se tiene que hacer cargo de eso”.

“No podemos consentir que las personas refugiadas se pongan en manos de mafias para que les lleven por unas rutas peligrosas… No podemos dejar de conceder visados humanitarios a refugiados que se están muriendo en las fronteras… Todo esto es doloroso y yo no concibo cómo esto puede estar sucediendo”.

En cambio, Nour-al Hussen Villa cree que un refugiado puede aportar mucho a la sociedad en la que se instala. Por ejemplo, para la sensibilización: “No hay nada mejor que una víctima para contar lo que realmente ha pasado, las consecuencias de todo ese desastre. Nadie mejor que una víctima para defender el futuro de su país”.

Nur explica que “siempre abogué por la multiculturalidad y por la interculturalidad. Y puede ser una oportunidad, consecuencia de algo malo y horrible como es una guerra, pero podemos establecer lazos, intercambiar… abrir más la mente”.

EMPRESARIOS

Por ello, sugiere a los empresarios gallegos, españoles y portugueses que valoren que los refugiados que van a llegar precisan de trabajo. Y no desconoce lo complicado del sistema de asilo español que tarda en concederlo. Y es consciente de que “no son las mejores condiciones para dar un trabajo estable a una persona, pero esos refugiados necesitan esa oportunidad. Los empresarios deberían mostrar su lado más humano… El empresario debería considerar que es una oportunidad para adquirir otros conocimientos, otras formas de trabajar, otras visiones y estrechar muchísimos lazos”.  Y añade ejemplos como contar con personas en la empresa que sepan árabe que puede dar la oportunidad de contactar con otras empresas. Y con su puesto de trabajo un refugiado contribuye a pagar impuestos…

Los deseos de Nour-al Hussen Villa son “volver a mi casa y a mi país…, cuando esté en paz y con un gobierno que el pueblo merezca y que dignifique todo ese desastre. Y que realmente el pueblo sirio sea independiente de una vez por todas y conozca lo que es la autonomía”.

Más a corto plazo, Nour desea hacer todo lo que esté de su mano para colaborar en medios de comunicación y en otros actos para denunciar la situación de su país. “Es algo que no solo me gusta sino que es mi obligación”.  Y ahora que están llegando más sirios que “tengamos la voz que merecemos para hablar de Siria y que otros dejen de hablar de nosotros”.

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