Los países emergentes respiran hondo tras el acuerdo petrolero

Fachada de la sede de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), en Viena, a 29 de noviembre de 2016, víspera del 171º congreso de la institución.

Fachada de la sede de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), en Viena, a 29 de noviembre de 2016, víspera del 171º congreso de la institución.

El alza de los precios del crudo tras el acuerdo de los países petroleros para limitar la producción ha dado un respiro a las economías emergentes, que, sin embargo, tendrán que enfrentarse ahora al esperado aumento de las tasas de la Reserva Federal (Fed) estadounidense.

Tras verse afectados de lleno por el frenazo de la economía china, aquellos emergentes como Brasil, que podría salir de la recesión el año que viene, esperan poder beneficiarse del alza del petróleo y del posible aumento de las materias primas.

Sin embargo, esta pequeña mejora podría ser insuficiente para los países que, como Arabia Saudita, Nigeria o Kuwait, han aplicado importantes recortes para hacer frente a la caída de los ingresos petroleros y de las materias primas.

“Para los exportadores de crudo, es cierto que la decisión reciente de la OPEP [Organización de Países Exportadores de Petróleo] de reducir su producción de petróleo supone un pequeño respiro, pero los problemas todavía son importantes”, cuenta a la AFP Charles-Henri Colombier, director de coyuntura de COE-Rexecode.

En los países del África subsahariana, por ejemplo, la recuperación sigue siendo tímida, como subraya la agencia de calificación financiera Fitch.

“Aunque los precios de las materias primas se han recuperado un poco, muchos países exportadores del África subsahariana siguen en situación de déficit presupuestario y de cuenta corriente”, indica una nota.

Por su parte, la consultora Capital Economics prevé que “la recuperación perderá fuelle en 2017 a medida que se frene el crecimiento en los grandes países emergentes, entre ellos, China, México y Turquía”.

En el mismo sentido, la economista jefe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), Catherine Mann, advirtió este mes de los peligros que acechan a los emergentes.

“La alta volatilidad de los tipos de cambio, asociada al riego potencial de que sigan subiendo las tasas de interés (…), son la receta para una crisis bancaria y monetaria en los mercados emergentes”, advirtió, aunque asegura que por el momento todavía no se ha manifestado.

– Bajo presión –

Según el Banco de Pagos Internacionales (BPI), las economías emergentes “están bajo presión” con “vulnerabilidades externas o internas”, y, en su última evaluación trimestral, la institución advierte del aumento de las tasas de interés y del dólar, así como del “desequilibro provocado por el rápido y reciente aumento del crédito”.

Un alto responsable del Banco Mundial, Carlos Felipe Jaramillo, advirtió también de este problema en un foro celebrado recientemente en París, en particular de la “amplia e insostenible acumulación de deuda en algunos países emergentes y en algunas economías en desarrollo”.

El riesgo más inmediato es la esperada subida de tasas de interés de la Fed (banco central) estadounidense.

El plan de estímulo del presidente electo, Donald Trump, podría disparar la inflación al alza en la primera economía mundial y obligar a la Reserva Federal a subir las tasas antes de lo esperado.

Tras la victoria de Trump, los mercados han anticipado esta posibilidad, con consecuencias a veces brutales para las divisas de los emergentes, como la lira turca, que en noviembre perdió más del 10% de su valor frente al dólar.

“Sabemos muy bien que las cosas van mejor para las economías emergentes cuando la política [monetaria] estadounidense es mas bien acomodaticia, por lo que el ciclo que empieza ahora será más difícil para los emergentes”, explica Michala Marcussen, jefa de economía mundial en Société Générale.

Incluso más que el aumento de tipos, según Capital Economics, el mayor riesgo para los emergentes “sería un gran cambio de la política comercial estadounidense” cuaado Donald Trump llegue a la Casa Blanca en enero.

Durante la campaña prometió subir aranceles para proteger la industria estadounidense, lo que tendría importantes consecuencias para los exportadores de las economías en desarrollo.

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