El mercado inmobiliario portugués en plena ebullición

Trabajadores de la construcción montan un andamio en Lisboa.

Trabajadores de la construcción montan un andamio en Lisboa.

Tras varios años de crisis, el mercado inmobiliario portugués está en plena ebullición gracias a las subastas públicas de propiedades y a la llegada de compradores extranjeros, atraídos por las exoneraciones fiscales y el estilo de vida del país.

En Lisboa, Luis Morais, un profesor de informática de 43 años, acaba de llevarse por 49.000 euros en una subasta pública un apartamento de 80 metros situado en Sintra, una ciudad cerca de la capital. La puja empezó en 33.000 euros.

“Es una ganga”, asegura este profesor de informática de 43 años. “No vamos a vivir allí, sólo queremos alquilar el apartamento para completar nuestro sueldo”, explica Teresa, su compañera de 36 años, que enseña matemáticas en Lisboa.

La propiedad fue confiscada a una familia con deudas y era propiedad del banco público Caixa Geral de Depositos, que decidió ponerlo a subasta.

Igual que Luis y Teresa, muchos portugueses prefieren ahora invertir en el ladrillo en vez de dejar su dinero en los bancos, todavía frágiles tras la crisis.

Los inversores extranjeros también compran en las subastas públicas, como el caso de un edificio de oficinas de tres pisos en el centro de Lisboa que salió a la venta por 5,1 millones de euros.

Tras varios años de crisis, el mercado inmobiliario en Portugal empezó a mejorar en 2013 y la recuperación se aceleró en 2015, gracias a los tipos de interés bajos, que dispararon un 27% las ventas.

Entre 2008 y 2012, los precios de la vivienda cayeron un 30% en Portugal, pero ahora están subiendo gracias a los compradores extranjeros, atraídos por el estilo de vida portugués y las exoneraciones fiscales.

El fenómeno se siente sobre todo en Lisboa. “En dos años los precios han subido un 20% y continuarán subiendo, todavía hay margen”, asegura Pascal Gonçalves, presidente de Libertas, una promotora inmobiliaria.

Recientemente un apartamento de 160 m2 en el barrio popular de Alfama se vendió por 420.000 euros, el doble de lo que valía hace diez años.

Y en el corazón de la capital, en el barrio de Chiado, uno de 100 m2 con dos habitaciones se vendió por 900.000 euros, un precio que hubiera parecido exorbitado hace unos años.

Sin riesgo de burbuja

En Porto, la ciudad más grande del norte del país, el sector inmobiliario también está en plena forma. “En un año he doblado la facturación y ahora gano cuatro veces más que cuando trabajaba de bióloga”, explica Isabel Leitao, de 33 años, que lleva seis como agente inmobiliaria.

En los nueves primeros meses del año, la actividad de la red de agencias inmobiliarias Century (Shenzhen: 300078.SZnoticias) 21 se ha disparado un 36%. Su presidente para la Península Ibérica, Ricardo Sousa, prevé que “los precios en Lisboa se estabilizarán porque están desfasados en relación a los ingresos de los portugueses”.

Sin embargo no hay riesgo de burbuja inmobiliaria, según el ministro de Economía, Manuel Caldeira Cabral. “Los precios han aumentado en Lisboa pero todavía son mucho más bajos que en París o en Londres”, afirma a la AFP.

El precio medio de un apartamento en Lisboa ha subido hasta 3.607 euros el m2, según la web de anuncios Imovirtual, pero sigue siendo la mitad que el de la capital francesa (8.400 euros).

A pesar de la subida de precios, Portugal sigue atrayendo a los extranjeros, como los franceses, que ocupan el primer lugar entre los inversores foráneos, con un 27% de las compras, lejos de los británicos (18%).

Portugal ha puesto en marcha además una exoneración de impuestos durante diez años a las pensiones de los jubilados europeos que decidan comprar en el país y que se queden a vivir al menos seis meses al año.

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