Año grande para el turismo en España sin reflejarse en el colectivo de la limpieza

La limpiadora de hotel Pepita García Lupiáñez protesta contra la reforma laboral el 15 de diciembre de 2016 en Málaga.

La limpiadora de hotel Pepita García Lupiáñez protesta contra la reforma laboral el 15 de diciembre de 2016 en Málaga.

Para el sector turístico, el año ha sido fastuoso en España. Pero, en la otra cara de este éxito, hay mujeres de la limpieza que se han rebelado y se niegan a que les sigan pagando dos euros por limpiar una habitación de hotel.

Según las estimaciones de los sindicatos, son 100.000 las mujeres que trabajan de camareras de hotel en España, tercer destino turístico mundial, detrás de EEUU y Francia.

Hartas de estar mal pagadas, desde hace dos años muchas han presentado denuncias en los tribunales.

Pepita García Lupiáñez, empleada de hostelería desde hace 40 años en la localidad andaluza de Torremolinos (Málaga), en la Costa del Sol, es una figura emblemática de esta “lucha de solidaridad”.

A pesar de un trabajo que “sigue siendo muy duro”, a sus 59 años puede decir que está entre las mejor tratadas, con un contrato a tiempo completo remunerado a razón de 1.300 euros mensuales.

“Casi me da vergüenza encontrarme con colegas de empresas externalizadas en Málaga que tienen contratos de cuatro o seis horas y trabajan ocho o diez”, cuenta esta militante del sindicato Comisiones Obreras (CCOO).

“Es totalmente ilegal. Una de las cosas más terribles de estas empresas es que dicen: hasta que no termines, no te vas a ir”, añade Pepita García, muy crítica con la reforma laboral de 2012.

Antes de ese año, ninguna limpiadora podía ganar menos de lo previsto en el convenio colectivo del sector de la hostelería. Sin embargo, la reforma le da ahora la primacía al convenio de empresa. Además, se ha generalizado la externalización, lo que redunda en condiciones más precarias.

“En numerosos hoteles, se ha sustituido el personal contratado de forma directa por empresas de multiservicios”, explica Ernest Cañada, autor del libro ‘Las que limpian los hoteles’.

Muchas de estas empleadas dependen ahora del convenio del sector de la limpieza o del de una empresa en particular, lo que permite pagarles “hasta un 40% menos”, según CCOO.

Más de 400 habitaciones al mes

“Las camareras de piso hemos dicho: ‘explotación, basta ya’, ya no vamos a sufrir y callar”, abunda Carolina Martín, una limpiadora de 46 años de la asociación Camareras de Piso de Sevilla (Capis), que denunció a su anterior empleador.

“Sólo ganaba 700 euros y tenía que limpiar hasta 400 habitaciones al mes. Nos daban dos euros más o menos por habitación”, recuerda.

Ahora, en su nuevo trabajo en un hotel de cuatro estrellas del centro de Sevilla, gana “618 euros, con un contrato de 30 horas semanales”. El estrés, dice, es “permanente”, y no tiene apenas tiempo para sentarse o ir al baño.

La acumulación de denuncias, sin embargo, está empezando a dar fruto, ya que 46 de los 58 convenios impugnados ante la justicia desde mayo de 2015 han sido anulados, según CCOO y UGT, el otro gran sindicato español.

El Gobierno, por su parte, se congratula de la reducción del desempleo (este año bajó del 20%, tras alcanzar el 27% en 2013), que atribuye en parte a la reforma de 2012. La hostelería y el comercio representan casi la mitad de los empleos creados este año, según un estudio de la empresa Adecco.

Pero los contratos temporales (uno de cada tres en España) son muy frecuentes en ambos sectores, lo cual no dejó de criticar hace poco el FMI.

En la provincia catalana de Tarragona, en los hoteles del inmenso parque de atracciones de PortAventura, las empleadas precarias son cada vez más numerosas.

“(Las más nuevas) a veces de colectivos de inmigrantes, marroquíes, senegalesas, nigerianas, cobran 300 euros menos que nosotras, que somos fijas, por el mismo trabajo”, denuncia una limpiadora de 54 años, Esther Rodríguez.

“También hay muchas sudamericanas, sobre todo en Madrid y Barcelona”, asegura Gonzalo Fuentes de CCOO.

En noviembre, el presidente del grupo AC Hoteles by Marriott, Antonio Catalán, causó sensación al criticar en público estas prácticas y la reforma de 2012: “Hoy puedo despedir pagando 20 días por año y empezar a subcontratar. Es lo que hacen los que explotan a las camareras de piso, y lo digo con todas las letras: explotan”.

En los hoteles, algunas empleadas distribuyen directamente pasquines a los clientes para explicarles cómo viven, lo cual “es la mejor manera de presionar a los hosteleros”, explica una de ellas en Madrid, de nombre Ángela, miembro de la asociación Las Kellys (nombre surgido de la expresión “las que limpian”) muy activa en las redes sociales.

Despedida por una gran cadena porque se negaba a trabajar en una subcontrata, milita para que las condiciones laborales del personal influyan en el número de estrellas del hotel, al igual que otros criterios, como el tamaño de la cama.

Print Friendly
Me gusta
Me gusta Me encanta Me divierte Me asombra Me entristece Me enfada