El punto de hambre, definitivo para el trabajo disuasorio de las aves rapaces en zonas aeroportuarias

Un halcón vigila, como si de un miembro de seguridad se tratara, el aeropuerto Ferihegy para mantenerlo libre de aves, en Budapest, Hungría.

Un halcón vigila, como si de un miembro de seguridad se tratara, el aeropuerto Ferihegy para mantenerlo libre de aves, en Budapest, Hungría.

El punto de hambre correcto hace más efectivo el trabajo disuasorio de las aves rapaces empleadas para crear zonas de exclusión de fauna en los lugares de tránsito aeroportuario para evitar accidentes y daños en los aviones, según una tesis desarrollada en la Universidad Politécnica de Cartagena (UPCT).

Según informa este centro docente murciano, el trabajo se ha basado en datos del servicio de control de fauna del aeropuerto militar de San Javier, que comparte algunas franjas horarias para uso civil y que cuenta con una veintena de depredadores.

Su autor, José Luis Roca González, es profesor del Centro Universitario de la Defensa, adscrito a la UPCT y ubicado en la Academia General del Aire, de San Javier, y ha desarrollado en su investigación un modelo matemático para identificar ese punto de hambre.

“La alimentación es clave para modular el comportamiento de las rapaces, pues si están saciadas o infraalimentadas no tendrán la propensión o la energía necesarias para cazar y generar el efecto de disuasión de fauna que se persigue para evitar impactos en el transporte aéreo”, ha señalado.

En su investigación para la incorporación de las nuevas tecnologías de gestión de la información a la cría de rapaces con este fin, Roca ha analizado 178.850 registros diarios sobre peso y alimentación de estas aves generados a lo largo de diez años.

En este caso son de halcones peregrinos, cruces de halcones sacre con halcones gerifalte y águilas de Harris, que se utilizan en bajo vuelo contra conejos, perdices o ardillas y en alto vuelo para gaviotas, torcales o gorriones, entre otros animales.

Los datos los ha puesto a su disposición la empresa Jesús Brizuela Martínez, de Morón de la Frontera (Sevilla), cuya experiencia nació de su colaboración con el naturalista Félix Rodríguez de la Fuente en 1971 y que ahora gestionan sus hijos Juan y Fernando, ha explicado Roca.

“Los impactos de aves generan en el sector aeronáutico unas pérdidas de 9 millones de euros cada año en España, sobre todo por daños materiales en los motores, las cabinas y los fuselajes de los aviones”, ha calculado el investigador.

Roca ha creado Falcongest, una plataforma aún en construcción de gestión en red para compartir en internet la información y el conocimiento generado entre los halconeros y responsables de cetrería de otros aeropuertos.

La tesis, que ha obtenido la máxima nota posible, ha sido dirigida por los profesores Juan Antonio Vera y Antonio Juan Briones.

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