El 21%, de la población española opta por alquilar frente a la media europea 30,5%

Se espera que en 2017 siga la tendencia alcista

 Un cartel de "Se alquila" en un edificio.

Un cartel de “Se alquila” en un edificio.

La crisis y el relevo generacional han provocado un cambio de chip de la sociedad española respecto a cómo acceder a una vivienda. Aquello de que ‘alquilar es tirar el dinero’ ha pasado casi a la historia.

El mercado del alquiler en España vive un verdadero boom. Nunca como hasta ahora tantos españoles habían apostado por esta fórmula de acceso a la vivienda. Según los datos del Banco de España, ésta ya es la opción elegida por el 21%, de la población y, aunque queda lejos del 30,5% de la media europea, es la cifra más alta registrada en España desde que existen estas estadísticas y se espera que en 2017 siga la tendencia alcista.

La oficina comunitaria de estadística, Eurostat, apunta a que el porcentaje de población española que vive bajo está fórmula asciende ya al 21,8% y el Instituto Nacional de Estadística (INE), en su Encuesta Continua de Hogares de 2015, eleva este nivel al 22,7% -esta cota es más alta en las grandes ciudades como Madrid o Barcelona-. Si se mira esta realidad con perspectiva, el número de inquilinos se ha disparado desde 2007, cuando ascendía a apenas el 6% o 7%.

Pero este fenómeno sano que diversifica el acceso a la vivienda y permite superar rigideces y ataduras financieras y vitales que distorsionan el funcionamiento de la sociedad y de la economía tiene un lado menos positivo: la amenaza de burbuja en los precios.

El precio de la vivienda en alquiler ha experimentado un repunte en España durante el pasado 2016 y ha finalizado el año con un incremento del 15,9%, que ha dejado el metro cuadrado en 8,2 euros al mes. El último mes del año ha acelerado el ritmo de crecimiento, ya que los precios subieron un 8,2%.

Según los expertos del portal Idealista “no se trata en ningún caso de una burbuja sino de un aumento notable del interés de los españoles por alquilar en determinadas ciudades”. Otros expertos, como la firma Alquiler Seguro, lo ven peor. Consideran que hay un riesgo de burbuja, sobre todo, en las grandes ciudades y en zonas más turísticas. “En estos enclaves, la oferta es insuficiente para la demanda que existe y, por lo tanto, se trata de un mercado alcista donde las rentas tienden a subir. Si la demanda sigue creciendo y la oferta continúa estancada, podría experimentarse una burbuja de precios”, alerta. En todo caso, puntualiza que esta posible burbuja “no tendría nada que ver con lo ocurrido con la propiedad, donde la construcción dejó de depender de los parámetros de necesidad habitacional y se basó sólo en objetivos de especulación”.

La solución podría ser que se apliquen políticas de dinamización, adoptando nuevas medidas que ayuden a aumentar el parque de viviendas disponibles en alquiler con un marco legal equilibrado para arrendador y arrendatario.

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