Meliá prevé abrir este año al menos 23 hoteles en distintas ciudades y destinos de quince países, incluida España

Vista de la fachada del hotel Gran Meliá Victoria en Palma de Mallorca.

Vista de la fachada del hotel Gran Meliá Victoria en Palma de Mallorca.

Meliá Hotels International prevé abrir este año al menos 23 hoteles en distintas ciudades y destinos de quince países, incluida España, mercado por el que mantiene una gran apuesta, ha anunciado hoy su vicepresidente y consejero delegado, Gabriel Escarrer.

De esta forma, 2017 será otro año de “intenso crecimiento” para el grupo hotelero mallorquín, que incorporó durante el pasado ejercicio 19 establecimientos en 10 países, ha añadido en una rueda de prensa en Fitur.

La compañía espera abrir este año cinco hoteles en Europa, tres de ellos en España y uno en Alemania y Portugal respectivamente; seis en Latinoamérica y el Caribe en países como Brasil, México, Colombia, Venezuela y EEUU; tres en Medio Oriente y otros tres en África, donde apuesta por destinos líderes y seguros en el segmento vacacional, como el norte de Marruecos, Cabo Verde, y Tanzania.

En la zona de Asia-Pacífico, donde la cadena espera contar con 35 establecimientos en 2020, sumará este año seis hoteles, tres en China y otros tres en Indonesia.

Durante los últimos ejercicios, Meliá ha ido firmando entre 20 y 30 nuevos proyectos al año y Escarrer ha avanzado la firma de dos nuevos establecimientos, que abrirán sus puertas en 2019 en París, en el aeropuerto de Charles de Gaulle, y Amsterdam, su primer establecimiento en Holanda.

En cuanto a España, en el ámbito vacacional, Escarrer ha destacado las inversiones del grupo en la renovación y reposición de sus hoteles y también de algunos destinos maduros como Magaluf en Mallorca o Torremolinos en Málaga, donde ya lleva invertidos cerca de 200 y 45 millones de euros, respectivamente.

El ejecutivo se ha mostrado seguro de que ambos destinos volverán a situarse como líderes por su potencial y gracias a los frutos que ya han comenzado a dar los proyectos de colaboración público-privada, liderados en buena parte por Meliá.

En el segmento urbano, las dos principales apuestas de Meliá han sido la apertura del Gran Meliá Palacio de los Duques en Madrid y el nuevo Palacio de Congresos y el hotel de Palma de Mallorca, que se espera que contribuya a reducir la estacionalidad del turismo y a incluir a la ciudad en los circuitos de congresos internacionales.

Escarrer ha calificado de “muy positivo” el resultado de 2016, mientras que este año factores como el ‘bréxit’, la inestabilidad y el terrorismo, la nueva presidencia en Estados Unidos y la evolución macroeconómica pueden condicionar el desempeño del sector, ha alertado.

La estrategia del grupo frente a estos retos es profundizar en la diversificación internacional de sus hoteles, especialmente en los destinos más seguros como Asia, el Mediterráneo y el Caribe; consolidar un modelo de negocio gestor y maximizar la coyuntura favorable en España mediante la renovación y reposición de productos vacacionales.

Aunque Meliá no prevé un impacto importante en el mercado británico por el ‘bréxit”, compensará la ralentización que se espera en temporada alta y segmento más alto con otros mercados emisores.

Respecto a tendencias de mercado como la llamada “economía colaborativa”, Escarrer ha señalado que el alquiler de viviendas de uso turístico y el sector hotelero deben jugar con las mismas cartas y estar ambos “igual regularizados o desregularizados”.

A la espera de una normativa al respecto, Meliá potenciará sus marcas y el segmento superior y de lujo, y seguirá apostando por su liderazgo en hoteles vacacionales, un ámbito donde el alquiler vacacional no es competitivo.

En cuanto a una creciente consolidación del sector mediante fusiones y adquisiciones, ha explicado que el posicionamiento de Meliá “no es ser más grandes, sino especializarse en el segmento vacacional”, junto con un crecimiento orgánico en general y a través de alianzas estratégicas.

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